La Antena

Estaba siempre con la antena puesta. No había nadie en el mundo mas cotilla que el. ……

Todo lo que pasara por su mundo era de su interés, las cosas menos importantes las hacia sublimes, las importantes sencillamente eran maravillosas. De todos sabia, y de nadie no existía.

Los cotilleos eran declaraciones ante jueces. Los rumores puras sentencias de jurisprudencia. 

Un nacimiento, una boda, un entierro, el santo, el divorcio. Ese era él.
El protagonista.

Todo ocurrió muy rápido, su mujer lo dejó, del trabajo lo despidieron, las enfermedades se agolpaban.

Y ahora su vida se tornó en su peor novela real.

Gazpachos «Manchegos» con colas de gamba blanca y salmón fresco

Preparamos un fume ligero de pescado y reservamos.
Preparamos un sofritos con dos ajos, dos cucharadas de tomate, una cucharada de café con pimentón dulce, y las colas de las gambas, añadimos un chupito de brandy, rehogamos, añadimos las torta de los gazpachos, removemos para unificar los sabores.
En una sartén a parte con unas gotas de aceite sellamos los trozos de de salmón , salpimentados, y reservamos.
Una vez rehogada la torta de los gazpachos, añadimos el fume, y dejamos reducir durante 10 minutos hasta dejarlos en su punto de melosos, al gusto, faltando 5 minutos para terminarlos, añadimos el salmón, y a fuego muy flojo los terminamos.
Presentamos al gusto

Y no estaba

Y no estaba. Toda la semana esperando que llegara el día. Ese sábado por la mañana, hiciera frio, calor, lloviera o ni tener ganar de salir a la calle. Pero los sábados si.
Pasara lo que pasara tenía que salir. Era lo más importante. Toda la ilusión por tenerla en las manos. Abrirla y ojearla con avidez. En donde estaría? Uf.
Unas veces antes otras después. Unas veces al principio, otras por el medio, pero nunca al final.
Por fin. Era sábado, salió deprisa que llegar ya. Los pasos eran largos se notaba demasiado su ansiedad. Ya estaba sentado, en la barra del bar estaba la revista. La tomo y la abrió.
Algo no estaba bien. No era de ese sábado era del pasado. Ya la había leído. Y el titulo del articulo FRIO, le dejo helado.
No pudo leerlo. Ese ya la sabia

La Magia

Solo en la cabeza de un niño entra la magia del deseo.
Creer en las cosas imposibles.
Afirmar que los vuelos de las aves nos acompañan a nosotros.
Que las nubes son de algodón dulce.
Que los árboles nos arrullan con sus hojas.
Deseo que sea verdad lo que se esconde detrás de la ilusión.
Ver que viene a nosotros con las esperanzas cumplidas.
Duermo despierto, los ojos cerrados y el corazón latiendo.
Solo un beso descubrirá la verdad.
Es mi rey Melchor

Perdidos

Habían pasado muchos años. Tantos, que los recuerdos estaban lejanos. 
Al entrar en el camino empezaron a agolparse en su cabeza esos recuerdos, cada paso revivía el momento.

El árbol donde ataron a la vaquera, el terraplén donde se tiraba como si fuera el mejor tobogán y destrozaba los pantalones. Los chalet con sus números no habían cambiado de sitio, solo de tamaño, ahora sí parecían de juguete. 

Siguió andando hasta llegar a las puertas del hotel, el color verde oliva estaba todavía enmarcado por los rojos de esos ladrillos que en ningún sitio más los había visto.

De golpe se dio cuenta que algo estaba ocurriendo, los olores, las miradas, el sitio lo habían transportado 50 años atrás, los tamaños se había hecho grandes y él había empequeñecido. 

Todo volvía a ser como antes. Oía a sus amigos llegar con las bicis y a las chicas jugar en las sillas del parque. El viento movía los mismos arboles que perfumaban los recuerdos a reales.

Veía el cántaro del agua, los columpios de hierro moverse, las botellas de choleck de chocolate, el piano del bar,  a Juan el guarda. La piscina.

No había pasado el tiempo. El estaba allí con su pantalón mil rayas corto. Solo había sido un sueño a jugar ser mayor.

Pero había sido bonito

Plum cake

250 gr de mantequilla
250 gr de harina
250 gr de azúcar moreno
4 huevos
2 cucharaditas de levadura
Pasas al gusto
( este tiene pocas)

Lo primero es poner las pasas a remojo con leche o ron (al gusto).
Se derrite la mantequilla y se bate con el azúcar, los huevos y la harina mezclada con la levadura.
Una vez bien mezclada, se escurren las pasas y se incorporan a la masa con mucho cuidado con el fin de que no se vayan hacia la parte de abajo.
Se vierte todo en un molde de plum-cake, se le dan unos golpecitos para que se reparta bien en el molde y se mete a horno fuerte (220º aprox.) en la segunda raya, contando desde abajo, con el fin de que el calor suba y se vaya haciendo de abajo a arriba, durante aproximadamente una hora.
Notaremos que a media cocción, cuando el bizcocho va subiendo, se de hace como un corte a lo largo en la parte superior (esa es la señal inequívoca de que está cociendo como debe).
Como el tiempo de cocción es aproximado, ya que depende de cada horno, nuestra recomendación es que cuando lleve media hora se pinche para comprobar la evolución. Cuando el utensilio que usemos para pincharle salga limpio, el plum cake está listo.
Se deja enfriar y…. a comer

El calor de la vida

Es suave como el terciopelo, como el plumón de un ganso, blanco puro.
Huele a recuerdos de la niñez. Y sabe a gloria.
Te hace abrir los ojos como si esperaras el beso de tu vida.
Sientes la riqueza de tu alma.
Abres las ventanas mas todavía, quieres que entre hasta el fondo, que no se vaya nunca, que inunde todo.
Que contagie a todos. !
Que nadie se quede sin él.!
Que colores. Que luz. !
Que vida da. !
Que calorcito siento.!