Se desnudó

Toda liberación supone un sacrificio y todo cambio el esfuerzo de quererlo.

Desnudar tu alma, quitar los surcos de los errores de tu vida, limpiar tu cuerpo de las manchas y heridas.

Salir a ese nuevo mundo lleno de experiencias por vivir. Olores y sabores limpios. Tactos de sensaciones de amar.

Dejó atrás la vida cómoda y mentirosa que había llevado y se hundió hasta el fondo de convencer y convencerse de la verdad sincera. De hacer realidad aquellas ilusiones que antes cohibidas por los prejuicios no le dejaban vivirlas.

Ahora sí consiguió por fin hacer feliz a él. Desnuda por completo y vacía para llenarse de toda la pasión que necesitaba.

Su nueva desnudez la llevó a la felicidad

Tapa de gambas al cava

En una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, sofreímos un par de ajos, una cucharada de tomate frito, y una cucharilla de pimentón dulce. Con cuidado que el pimentón no se queme, añadimos las colas de las gambas ya peladas, y salpimentadas, cocinamos ligeramente a fuego fuerte, añadiendo en ese momentos un vasito de cava brut, , reservamos.
Hemos preparado un alioli muy ligero, con medio ajo picado, un huevo, una gota de cava, sal y aceite de oliva virgen, batimos sin mover y añadimos aceite hasta dejar la textura deseada.
Presentamos en una rebanada de pan tostado ligeramente para que la miga del pan no esté muy hecha, colocando el alioli y encima las colas de las gambas escurridas, adornado con un poco de perejil fresco picado.

Al infierno

Aquel día sentada a su lado tuvo la tentación de besarla. De abrazarla como si fuera la única y última vez que pudiera hacerlo. Sabia de sobra que era un imposible, que no estaba bien hecho, y que ella quizá, la podía rechazar. Pero de las valientes se escribe la historia.
Las puertas del infierno se abrieron y juntas pasaron al fuego. El sueño se hacía realidad y el ardor se volvía en pasión sabiendo que nunca más volverían a ese infierno y que cada una seguiría en su cielo gris. Pero al menos no dejaron atrás puertas cerradas. Sabían ya que sus vidas serian paralelas.
El infierno les abrió sus puertas y sus vidas.
Valió la pena

Y llega la primavera?


Y llega la primavera?
No puede seguir el invierno azotando continuamente nuestra cara. Dejando curtidas las arrugas de sufrimientos. Son demasiados días de frio y oscuridad escondidos en los rincones.
Que salga la luz. Que llegue el calor. Que vuelvan los olores. Que los oídos se regalen de armonías y la vista disfrute del vuelo de las mariposas.
Nada debe ocultar la alegría de la primavera. Las faldas se acortan y los botones de las camisas se sueltan. la música se oye y los silencios desaparecen. Las risas inundan y agobian a los llantos.
El sol rompe las nubes en pedazos y el cielo cambia el feo gris por el azul deseado.
Llega la primavera haciendo olvidar al gélido invierno
Y llega la primavera

Panecicos de Semana santa

Para unos 40 Panecicos serán las pedidas de hoy.
6 huevos, 200 gramos de pan rallado, 3 barras de canela en rama, 400 gramos de azúcar, 200 gramos de piñones crudos, aceite de oliva virgen extra, agua medio litro. Una pieles de 2 naranjas.
Preparamos una sartén 6 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra a temperatura media.
Preparamos a la vez, una cacerola lo suficiente mente grande para que puedan cocinarse todos los Panecicos, mejor de más de 3 litros. Con agua, 350 gramos de azúcar, los piñones y las ramas de canela. Hacemos un almíbar muy ligero.
En un bol batimos  1 huevo casi a punto de nieve, añadiendo una cucharada sopera de pan rallado, seguimos batiendo, y dejamos una masa muy liquida pero que esponjará  en la sartén al dejarla caer con una cuchara sopera, eso será la medida de cada uno de los Panecicos, seguimos añadiendo cucharadas de esa masa, vamos dorando cada uno. Cuando estén dorados y esponjosos, lo introducimos en la cacerola que tenemos hirviendo con el almíbar al lado. Continuamos hasta acabar la masa, y ojo, huevo a huevo, nos saldrá mejor los Panecicos.
En la sartén con el aceite restante, sofreímos las pieles de naranja y los 50 gramos de azúcar ligeramente, creando casi un caramelo suave, añadiendo seguidamente, a la cacerola con todos los Panecicos. Cocinamos durante un mínimo de 30 minutos a fuego medio.
Dejamos enfriar, y presentamos en un plato adornándolo con unas hojas de hierbabuena, y unas líneas de canela molida en el plato.

Torrijas de semana santa

Vamos a preparar cantidad para hacer 20 torrijas como la foto.
Cortamos rebanadas de una Barra de pan de 500 gramos del un día anterior mejor, así tendrán mas consistencia y empaparan mejor.
En un bol colocamos leche entera, 750 cc de leche entera, 6 cucharadas soperas de azúcar y una cucharilla de café de azúcar avainillada, batimos muy bien.
En otro bol batimos 6 huevos, primero las claras para darle más volumen y luego con las yemas.
En un plato tenemos preparado abundante azúcar mezclado con canela molida.
Ahora vamos a la sartén, en abundante aceite de oliva extra virgen, y a una temperatura fuerte, vamos introduciendo las rebanadas de pan que previamente las hemos pasado por la leche para que se empapen bien y luego por el huevo batido. Doramos por las dos caras, y las vamos sacando a un plato con papel de cocina para quitarles el exceso de aceite, y sin dejarlas demasiado tiempo para que no se enfríen las pasamos por el azúcar y canela. El truco esta que el propio calor de la torrija caramelice ligeramente el azúcar con la canela, dejando por fuera un casi crujiente.
Colocamos en una bandeja y a disfrutarlas.

Tarta de queso, arándanos y frambuesa

Troceamos 30 galletas tipo María en un bol, añadimos 150 gramos de mantequilla y un vaso pequeño de licor de arándanos sin alcohol, hasta obtener una masa consistente, extendemos en un recipiente para tartas, y metemos al frigorífico durante 2 horas.
En un bol mezclamos 600 gramos de queso tipo Philadelfia, 400 gramos de nata para montar y 6 cucharadas de azúcar. Un sobre de gelatina de limón.
Extendemos sobre la masa que teníamos en el frigorífico. Dejamos en el frigorífico durante 12 horas.
Presentamos añadiendo mermelada de frambuesa y arándanos. Adornando con unas hojas de menta.

Dados de lomo en salsa de cebolla caramelizada al moscatel y patatas pochadas

Troceamos el lomo en cuadrados de 2 cms. de lado, y para cuatro personas unos 450 gramos, salpimentamos y sellamos en una sartén con una cucharada de aceite de oliva extra virgen a temperatura muy fuerte. Reservamos con todos los jugos que haya dejado.
Cortamos en juliana dos cebollas dulces, de Figueras o de Zaragoza, para mí las mejores, muy lentamente, con una pizca de sal. Reservamos.
En una cazuela colocamos el lomo y añadimos el lomo, añadimos el vino moscatel, el zumo de dos naranjas, y cocinamos durante 4 minutos a fuego medio, añadimos en ese momento dos vasos de caldo de carne, y seguimos cocinando, durante 5 minutos más.
Añadimos la cebolla ya pochada, y removemos y vemos la textura deseada, añadiendo en su caso, la ligadura de dos cucharadas de harina de trigo desleída en un vaso de agua fría, hasta encontrar el punto deseado.
En una sartén a fuego muy flojo hemos frito, pochado, unos dados de patatas, durante no menos de 20 minutos, añadimos al final a la cazuela y terminados de cocinar para que los sabores se mezclen bien.
Presentamos con unas hojas frescas de menta, hierbabuena o perejil, incluso cebollino le va muy bien.