• Cosas de mi Cabeza

    Una Ilusión

    Un sueño de hombres. Un sueño de mujeres.
    Cualquier mundo es de los hombres. Cualquier mundo es de las mujeres.
    Si tienes un sueño adelante. Haz de ese sueño tu mundo. Consíguelo. Haz que los demás vean que tu mundo también pueda ser el suyo.
    Qué más da que sueño tengas. Qué más da si eres mujer u hombre.
    Hay que realizar tus anhelos. Y que los demás no distingan si eres hombre o mujer.
    Que el mundo vea si eres buena o mala. Si lo intentas con todo tu esfuerzo o te amparas en tu condición de debilidad, de no querer esforzarte en conseguirlos.
    Lucha y pelea. Gánate el respeto por tu carácter de superación.

    Deja de quejarte. Tu siempre podrás. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Lápìces


    De color rojo. O negro, o verde. Qué más da.
    Haces que vivamos contigo las historias más alucinantes. Los sueños que todos queremos vivir.
    Haces que veamos los mundos que nunca estaremos. En grandes caminos o delgados paseos. En gruesos pasos o en degradados jirones.
    Con agudeza de miras o de anchas pasiones. Todo llega a borbotones. En oleadas de ideas, en visiones que nos llevan a mundos deseados.
    Tus colores son todos. Sólo te falta el olor para poder estar.
    Tú, lápiz de color, que colores das a la vida. Que nos escribes titubeando, y terminas ilusionando. Nos enseñas a hablar y a contar. Nos dices que sumamos experiencias y restamos días.
    Empiezas una vida y terminas con otra. Nos acompañas. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Hasta el final

    Cuando salí de la consulta del médico no podía creerme todavía lo que mis oídos habían escuchado. Como era posible que en una visita de rutina te dijeran con tanta rotundidad un diagnostico así? Y además el doctor con su mirada y el tono de sus palabras me hizo sentir que esa verdad era algo natural. Pero ahora, al cerrar la puerta de su despacho si llegaron a mi cabeza todas las imágenes de mi vida. Todas. De golpe. Empecé a llorar serenamente. Casi me había preparado para esto ahí dentro. No me creó impotencia. Solo amargura y realidad.
    Me quedaban unos meses de vida. Las decisiones a tomar se mezclaban a borbotones con las caras de mi familia. La de mi hija llego antes que ninguna, y la decisión de verla feliz hasta el último momento. La de compartir mi realidad con mi marido fue la segunda que llego. Pero ya no pudieron llegar más decisiones pero si las caras de todos. Sus expresiones de miedo, de rabia, de impotencia. De estupor. De angustia.
    Salí a la calle y en las miradas de todos los que me cruzaba intentaba descubrir mi verdad. Si veían en mis ojos la cruda realidad de mi vida. Que ironía vida. Muerte. Que palabra nueva y más real había llegado a mi cabeza.
    Llegué a casa. Y al abrir la puerta todos estaban esperándome con lágrimas en los ojos. Algo había pasado. Lo sabían. Y empecé contándoles que yo les apoyaría en todo. Sería su bastón. No verían en mi nada de flaqueza. Todo sería casi normal. Casi, porque no dejaría ni un momento de ser feliz a su lado y a hacerlos felices hasta el final.
  • Recetas,  tortilla

    Tortilla de habitas tiernas con crujiente de jamón

    Para dos personas, 200 gramos de habitas tiernas, frescas y de la mejor tierra de la huerta albaceteña, Valdeganga. Ecológicas al ciento, 4 huevos, una pizca de sal, unas hojas de hierbabuena fresca, unas lonchas de jamón serrano.
    En una cacerola con agua ya hirviendo y una pizca de sal introducimos las habas unas vez peladas de la vaina y las envoltura., cocemos hasta el siguiente hervor y retiramos del fuego y reservamos.
    En un bol batimos a punto de nieve las claras de 4 huevos, una pizca de sal, añadiendo las yemas al final, que batiremos muy ligeramente.
    Picamos 4 hojas de hierbabuena finamente, reservamos
    En el bol que tenemos los huevos batidos, añadimos las habas, las hojas de hierbabuena, removemos.
    En una sartén muy caliente con 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, añadimos el contenido de bol, cocinamos a fuego lento para cuajar la tortilla, por una lado, y le damos la vuelta dejándola a nuestro gusto, el mío es poco hecha.

    Presentamos en un plato con un crujiente de jamón que lo habremos hecho en el horno en el grill y unas hojas de hierbabuena.
  • Cosas de mi Cabeza

    Luchadora


    Porqué a esta edad se tiene ya tanta experiencia de vida? Qué ha ocurrido para que ya tengas durezas en el corazón y en el alma? No has llegado a nada todavía y ya estas de vuelta de cosas que muchas mujeres no vivirán en toda su vida?
    Qué has hecho para vivir tan intensamente los minutos que los has convertido en días cada uno de ellos? Has peleado tanto por vivir, sobrevivir que tus uñas son callos de vida.
    Que tus ojos son perlas de oro anejo.
    Que tus labios ya han besado el amor de tu entrañas.
    Que tus referencias están divididas por el mundo.
    Que tienes que mover tu imaginación más rápida que el viento.
    Que tu pelea por vivir necesita el apoyo de tus sentimientos más hondos.
    Qué has hecho en tan corta vida para ser como eres? La luchadora que da ejemplo a las que se consideran de colmillo retorcido.
    No pierdas de tu mirada la calidez de tu juventud. Ya llegará el momento de ser vieja de edad y joven de corazón. No cambies tus guantes por plumas. No dejes nunca que nadie ponga el pie por delante del tuyo. Sé quién eres hasta con heridas en el vestido.
    Que nunca nadie podrá decir que dejaste de luchar por ser quien eres.

    Luchadora de la vida. Eso es lo que eres. Ejemplo a seguir por quien bien te quiere. 
  • alioli,  Arroz,  Recetas

    Rissotto con gambas y alioli


    Vamos a preparar un fondo, fumet de pescado, como ya lo hemos preparado en otras ocasiones.
    En una sartén sofreímos en 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 2 ajos machacados ligeramente, añadimos una cucharada sopera de tomate frito, y una cucharada de café de pimentón dulce, cocinamos rápidamente para que el pimentón no se nos queme. Añadimos las gambas que previamente las hemos descongelado en el microondas, cocinamos salpimentamos, y yo le pongo un chorreón de brandy y un puñado de perejil fresco picado
    Añadimos el arroz que sofreímos ligeramente, añadiendo el fumet a poquitos y el colorante, azafrán. No dejando de remover con una cuchara de madera sin parar, añadiendo mas fumet según lo vayamos necesitando para que el arroz suelte el almidón y la fécula. Casi al final añadimos unas ralladuras queso parmesano din dejar de remover.

    Presentamos acompañado de un ajioli.
  • Cosas de mi Cabeza

    Deja tu vida


    Quiero sentirte cerca, oler tu pelo, mirar tus ojos, coger tus manos y ver todo lo que hay dentro de tu corazón. Solo así sabré si todo mi amor por ti merece la pena.
    No estás en tu mejor forma. No es tu mejor momento. Pero sí sabes que el camino ya ha empezado. Una vez que tus pasos dejen de ser titubeantes, y se hagan firmes y seguros, solo entonces, solo de esa manera podré seguir esperando que tus pensamientos algún día solo los dediques a mí.
    Solo en ese momento dejaré de tener dudas de tu amor.
    Vives una inquietud, una inseguridad que no te deja ser tu mismo. La indecisión por dar el paso decisivo es la que te hace no vivir tu verdadera vida. Tu eres valiente en las dificultades de tu vida, las superas, saltas sobre ellas si es necesario, das consejos a los demás, como se debe actuar. Solo tienes miedo a tomar el camino, sabes que al tomar esa decisión dejas los otros sin recorrer, y eso te asusta. Conquista tus deseos, tiene mas valor que conquistar a tus enemigos, te vences a ti mismo en esa victoria tan dura.
    Pero nadie más que tu sabe que tienes que hacer, podré estar pero no interferir, quizá se aclaren tus ideas, eso espero.

    Hasta entonces, me conformaré con sentirte cerca, oler tu pelo, y mirar dentro de tus ojos.

  • Cosas de mi Cabeza

    Ya soy mujer

    No pudo estar mucho tiempo con éllas. Se perdió casi toda su niñez. Pero el poco tiempo que le dejaba su trabajo, sobre todo los fines de semana, no las dejaba. No había momento que no estrujar los segundos con sus niñas.
    A vestirlas. Al parque. A pasear. A aprender con ellas las lecciones. A comprarles ropa. Bañarlas y bañarse juntos.
    Ellas mandaban en su vida ahora que la madre ya no estaba. Todos los momentos eran un recuerdo continuo de élla. Cuanta falta hacia en una familia la figura de la madre. Ya podía multiplicarse. Sacar seis brazos. Pensar como mujer. Y sentir lo que una madre y esposa siente. Pero que va. Imposible. Eso no se sustituye con nada. Solo se compensa con amor a espuertas. A cántaros como la lluvia. Ni Aún así. Pero eran felices. Difíciles los días. Pero salían del paso.
    Día a día se daba cuenta que los cambios llegaban más rápidos que su capacidad de adaptarse a ellos. Pero si aprendió desde el principio que la naturalidad y la sencillez de las cosas estaba de su parte siempre. A preguntas concretas de sus hijas respuestas claras y sencillas. Sin buscar más explicaciones que las que necesitaba cada una de ellas en su caso. Estar a su nivel no significa hablarles con su lenguaje sino hablarles con el lenguaje de un mayor pero con el mayor sentido común posible. Algo que al principio le costó mucho. Pero ellas mismas lo fueron educando con sus respuestas de actitud ante las decisiones de él.
    Y como todo llega. Llegó con naturalidad. Aquella mañana la estaban esperando en la puerta de casa, con sus primas y primos. Y soltó la frase. Papá ya soy mujer, biennnn!!!
    Con la mayor naturalidad y sencillez. Algunos se pusieron colorados. Pero éllos a reír.
    Un paso más en la vida.
  • Cosas de mi Cabeza

    Cuatrilogía de los elementos: Fuego


    Fuego, de colores rojos y amarillos, de verdes y azules, lleno de todos los matices posibles que nos podemos encontrar en nuestra vida.
    Nos embelesa y nos clava, nos arrulla y nos quema.
    Nos calienta y nos enfría, nos llena y nos vacía, nunca es igual, siempre se transforma, ese poder de cambiar al aire en calor y su ausencia, el agua en hielo.
    Romper un corazón de hielo, y calentar el alma helada.
    Hace arder la pasión y quema las miserias en las noches de misterio.
    Señala los puntos donde me encuentro y se apaga si nadie se detiene.
    Nos hipnotiza la mirada viendo figuras extrañas.
    Nos guía en las noches deambulando en las vigilias.
    Una llama es el inicio, y muchas el incendio.
    Que no se unan. Que solo sea una. Dejará de ser quien es

  • langostino,  merluza,  Recetas

    Merluza en salsa verde con colas de langostinos

    Para dos personas, una cola de merluza, 6 colas de langostinos, una pastilla de caldo de pescado, 3 ajos, unas ramas de perejil fresco, aceite de oliva extra virgen, harina, sal y pimienta
    Preparamos un fumé de pescado con las raspas y pieles de una cola de merluza y la pastilla de caldo de pescado,
    Troceamos  en dados la merluza, salpimentamos y enharinamos. En una sartén calentamos 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, en el que doramos los ajos fileteados, cocinamos los dados de merluza ligeramente y añadimos el fume poco a poco hasta obtener una salsa a nuestro gusto, añadimos el perejil picado y las colas de langostinos, cocinamos durante 5 minutos.

    Presentamos en una plato con una ramita de perejil fresco.
  • Cosas de mi Cabeza

    Cuatrilogía de los elementos: Arena

    Nada hay más pequeño que podamos tocar que cada uno de los granos de arena que hay en una playa. En su simpleza está su grandeza. Su paso lento pero continuo de un lado al otro marca el tiempo de su vida. El aire y el mar cambian su lugar de reposo.
    Se nos escapa de las manos. Vuela con la brisa. Sube y baja del fondo a la playa. De aristas finas y cortantes, de ángulos romos a veces, parece que su existencia cambia con quien se encuentra. Su vida esta ligada siempre. Y sin él no habría sitio donde poder sentir las estrellas del firmamento. Ni donde apoyar nuestro pie para sujetar al amor de nuestra vida. Ni siquiera podríamos llorar al sentirlo en nuestros ojos.
    Nada hay tan pequeño en nuestra vida y que menos nos demos cuenta de que existe.
    Que no se unan. Que solo sea uno. Dejará de ser quien es.
  • Recetas

    Garbanzos con chorizo y salchichas blancas, dos presentaciones.

    Para dos personas unos 200 gramos de garbanzos, dos chorizos frescos, y 4 salchichas blancas, un ajo, una cebolla dulce, 4 zanahorias ( De mi frutera preferida Verónica) , sal, aceite de oliva virgen extra, una hoja de laurel y hierbabuena fresca.
    Del día anterior colocamos los garbanzos en agua, abundante, para que se vaya ablandando, doblaran su tamaño durante ese tiempo.
    En una olla rápida, pochamos en 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra el ajo picado, la cebolla rallada, las cuatro zanahorias, peladas y cortadas, la hoja de laurel. Una vez bien pochado todo, añadimos el chorizo fresco y las salchichas troceadas, salamos al gusto, cocinamos un poco para mezclar los sabores.
    Añadimos los garbanzos cubriendo todo de agua, no deben sobresalir los garbanzos, con eso es suficiente.
    Cerramos la olla, y cocinamos durante 20 minutos a media hora según el tamaño de los garbanzos.
    Presentamos de dos maneras, una tal como está en la olla.


    Y la otra haremos una crema un poco mas elaborada. En un vaso para batir, añadimos los garbanzos. Trituramos con el brazo mecánico añadiendo leche entera o nata liquida al gusto, a una temperatura ambiente, hasta dejar la textura deseada, desde un puré espeso a una crema ligera. Rallamos una pizca de nuez moscada, y unas hojas de hierbabuena,  Pasamos por un chino para refinar Servimos en un plato sopero y decoramos con unas hojas de hierbabuena y los trozos de chorizo y salchicha.
  • Cosas de mi Cabeza

    Cuatrilogía de los elementos: Agua

    Esa gota de agua que no deja de caer en el grifo.
    La que escurre por la frente.
    La que resbala por el labio.
    La que sostiene el botijo en su panza al calor del verano.
    La que el frío nos hace usar el pañuelo. Del día gris de paraguas y bufanda.
    Esa gota que se pega en el pecho al salir de su casa en el mar.
    Aquella que nos bebemos en el culo de nuestro bebe.
    Eres el fruto del llanto y la risa. De la pena y la alegría.
    Esa gota que nos mancha la falda cuando escurre por el vaso frio.
    Que nos sacia la sed en verano y nos calienta en invierno.
    Cuando se juntan, son el hilo que nos dan la vida y cambian el sentido de nuestras ideas. Se amontonan y rugen escandalosas por las arrugas de la tierra. Desbordan los ríos y mares en tsunamis asesinos. Cuán importante es una gota de agua.
    Que no se unan. Que solo sea una. Dejará de ser quien es
  • Cosas de mi Cabeza

    Cuatrilogía de los elementos: Aire

    Marchaba el camión por la autovía. Viaje cómodo, rápido y tranquilo. Salieron temprano, llegando a primera hora de la tarde a cargar seria suficiente. Iban con tiempo. Pasar Valencia fue lo mas extraordinario, por la nueva circunvalación, era de 3 carriles y cuando antes se tardaba más de una hora en atravesarla, en menos de 15 minutos estaban ya en el peaje de entrada a la autopista. Una parada a tomar café y ya directos a Barcelona, comida y a cargar.
    Todo iba bien hasta cruzar Vinaroz, el día cambió de pronto, los nubarrones aparecieron, la brisa y el sol, dejaron paso a la lluvia y el viento, que cada vez soplaba más fuerte. Era casi normal en esa zona, los famosos vientos del Ebro, ya otra veces lo había padecido, pero siempre en coche.
    Llegando a Calafat, esa brisa fuerte, ya no lo era, el viento arreciaba de costado de la tierra hacia el mar, y con fuerza, que poderío tiene ese elemento, me imagino que como los otros cuando se embravecen, en un momento pasaron de estar en estado normal a elevarse en el cielo, que pasó?, se preguntaron los dos. Se ha levantado el camión?, tu lo has notado?, se ha levantado de mi lado más de un metro.
    No habían recorrido ni 2 kilómetros cuando de nuevo el camión se levanto del lado izquierdo, los dos vieron como el cielo cambiaba su horizonte, la carretera desaparecía de su vista, y solo unos árboles lejanos se atrevían a colocarse al lado de sus cabezas.
    Para!!, para por favor!!, yo me tiro del camión. Logró parar el camión acercándolo a la valla de la autopista, y empezó la tragedia del día.
    Se habían bajado del camión,. Se parapetaban en el lado contrario al aire, pero el camión, vacio, se levantaba del suelo, como un papel al soplarle un poco. La lona empezaba a quedarse en jirones, los laterales del camión, parecían de papel, con la resistencia al viento, era imposible mantenerse de pie, solo reptando podían moverse para quitarse de un posible vuelco del cambio. Decidió arrastrarse como pudo hasta el poste de avisos, mas de 3 kilómetros le parecieron, no había mas de 200 metros, pero el esfuerzo era mayúsculo. Y allí recibió la noticia. No podrían asistirles de momento, un autocar con 54 personas había volcado en la carretera Nacional y había fallecidos.
    Solo por su cabeza pasó en un instante la posibilidad de tal desgracia. Estaban vivos, ahora si veía el peligro ya corrido y el que aun podían correr, había que poner todos los medios para que nos les pasara nada y aun poder salvar lo que quedaba del camión. Ya no había lona, voló.
    Las horas pasaban, el viento arreciaba, abrieron las puertas laterales del camión para que ofreciera menos resistencia, que ilusos, era demasiado fuerte esa brisa de la mañana, era un  huracán quien les azotaba ahora.
    Después de 8 infernales horas, apareció un coche de la Guardia Civil, quien pudo detener un camión largo que iba bien cargado de patatas, por fin alguien podía ayudarles. Colocaron el camión en paralelo al suyo y con el coche de la Guardia Civil detrás, para detener el tráfico, pudieron avanzar solo 5 kilómetros que les faltaban para un Área de servicio. Salvados!!!.
    Al llegar al área de servicio que se entraba hacia la derecha, nadie pensó que al seguir en paralelo, el viento huracanado les daría ahora por la parte trasera. Y aquello sí que fue ver el infierno de cerca, y muy de cerca. El camión se levanto de atrás hacia el cielo, dejando a los dos en la cabina mirando el suelo, estaban en vertical con la cabeza hacia abajo. No les dió tiempo a reaccionar, solo a ver toda su vida en esos segundo de muerte. Un golpe nuevo de aire y el camión cayó a plomo. No lo pensaron entonces. Abrieron las puertas y cada uno por su lado se tiraron fuera del camión, alejándose a toda velocidad hacia la estación de servicio.
    La guardia Civil presenció la escena, y aun se asustó mas viendo al camión casi volar por los aires. Avisó al chofer del camión de patatas. Lo volvieron a colocar de tal forma que cortara el viento en cualquier momento, hasta conseguir colocarlo a salvo tras los muros de la estación de servicio. Por fin todo controlado, camión a salvo y ellos dentro del edifico de la estación de servicio. Agradecidos ya todos y a esperar que el huracán volviera a ser una brisa.
    Aun pasaron horas de desasosiego, las chapas de los tejados del aparcamiento se arrancaban como hojas de papel en manos de un niño, volaban por el suelo saltando chispas en su arrastre, en cualquier momento se podía desencadenar una tragedia.
    No hubo quien cerrara un ojo hasta el amanecer que empezó a amainar, convirtiendo el huracán en viento fuerte, y de ahí, a brisa de nuevo.
    Cuando una brisa se enfurece…
    Que no se unan. Que solo sea una. Dejará de ser quien es
  • Cosas de mi Cabeza

    Novillos

    Alguna tarde no he ido a clase. Le dijo al cura al confesarse para tomar la primera comunión. Y los recuerdos de la primera vez le llegaron a su cabeza a borbotones.
    Como iba a ir a clase aquella tarde? El mejor día de Octubre. Víspera de su cumple. Pues se la tomó la tarde como regalo anticipado. Y además como era el suyo hacia lo que quería.
    Inconsciente pubertad. A esa hora el sol picaba todavía. Se encaminó al parque. A aquel montículo que siempre le tenía echado el ojo. Y con la fuente de agua en su cima. Menuda tarde se avecinaba. Y los libros ya los vería otro día.
    Llegó y al mirar la fuente ya tenía en su cabeza la obra hidráulica prevista. Ríos, cauces, presas y represas. Puentes y hasta un acueducto pensaba construir. Manos a la obra. Como disfrutaba con el barro, con la arena, las ramitas. Los cantos y piedras. Todo valía para la gran obra.
    Pasaban los segundos creía él. Pero no. No eran segundos, eran horas y no veía la forma de poder terminar. Quería que al soltar el agua de la fuente todo funcionara. Pasar por todos los sitios que había planeado. Que su represa aguantara el agua, que los meandros fueran lentos, que en los rápidos el agua saltara. Aun le faltaba.
    Pero no se dio cuenta que la luz se había ido, que no veía casi. Que no encontraba las piedras. Levantó la cabeza, se miró. Estaba de barro hasta los ojos. Era de noche y muy de noche. Se asustó. Qué hora seria? Se la había ganado y con todo el equipo. No podría ver su obra terminada. El castigo seria de meses o más. Y su obra se destruiría sola con el tiempo, las lluvias y el aire.
    Tomó una decisión. Ya que del castigo no se libraría. La siguiente la construiría mejor pero mas rápida. 
  • anchoas,  pollo,  Recetas

    Pechugas de pollo empanadas y tapa de anchoas de Santoña

    Para dos personas una buena pechuga de pollo fileteada, sal pimienta, un vaso de leche entera, pan rallado, 3 huevos, perejil fresco picado, 4 tostadas de pan casero, y unas anchoas de Santoña.
    Salpimentamos las pechugas de pollo y las maceramos durante una hora en leche, una vez maceradas, las empanamos y reservamos. Batimos los huevos, con el TRUCO de siempre, siendo las claras las que dejemos a punto de nieve y luego añadiendo las yemas y el perejil picado. Ahora las pasamos por el huevo batido, y…..
    En una sartén con el aceite caliente, casi humeante, cocinamos por 2 minutos las pechugas por cada lado, y reservamos.
    Hemos preparado unas tostadas de pan, rallando unos tomates, y colocando con gusto las anchoas de Santoña encima.
    Presentamos,
    CONSEJO : la combinación que produce los dos tipos tan dispares de comida, el corral y el mar, merece la pena experimentarlo, a nosotros nos ha gustado
  • Cosas de mi Cabeza

    Pequeña


    De las pequeñas cosas son las que nos llenan siempre más que los regalos ampulosos.
    Solo un buenos días con sonrisa, nuestra canción favorita, nuestro color en la pared y tu olor en mi cuello.
    Poco más nos puede hacer empezar un día feliz. Los pasos con mis tacones, mi perfume sorpresa, mi falda corta y ese pañuelo al cuello que tú me regalaste.
    No hace falta grandes cosas para empezar un día alegre. Solo hace falta que tu estés para dármelos, me coloques el pañuelo, y me despidas con un beso.
    Ya se encargará el resto del mundo de ir cambiando mi destino. Pero tú me has puesto en la salida perfecta. En la puerta de las sonrisas. En la acera de la felicidad. Ya tomaré las curvas del día con cuidado de no dejar el camino propuesto.
    Y al legar la noche seré yo quien te mime como si fuera la primera vez, te besaré cono si fuera la última vez que te viera. Y no dejaría de abrazarte para que mañana dejaras tu olor en mí cuello.
    Solo de cosas pequeñas me haces feliz. Un beso
  • berenjena,  calabacín,  cebolla,  Pimiento,  Recetas

    Hortalizas o Verduras a la plancha

    Para 2 personas, un calabacín, una berenjena, un pimiento verde, uno rojo, una cebolla dulce.
    En una plancha una vez calentada a unos 180º y unas gotas de aceite de oliva virgen extra al principio, vamos colocando las hortalizas o verduras, según los tiempos de cocción y según su tamaño, empezaremos por el calabacín, la cebolla, el pimiento verde, el rojo y por último la berenjena, que añadiremos algo mas de aceite en este momento.
    Ese seria su orden aproximado, aunque por la temperatura tan viva de la plancha, nos dará los tiempo nuestra propia experiencia a verlas hacer.
    Presentamos en una fuente añadiendo una pizca de sal gorda.
    Consejo: podemos añadir, unos champiñones fresco, espárragos trigueros y hasta unas hojas de lechuga.
    Truco, la sal hemos visto que la colocamos ujna vez terminada, la experiencia nos dice que así su sabor la realza.
  • Cosas de mi Cabeza

    A ti

    TÚ. Si a ti me refiero. ¿No eres tú la que está esperando leer algo de ti? Llevas tiempo leyendo todos los días en busca de eso que tú sabes. Y no. No sale nada de ti. ¡Este hombre! ¡Qué cosas tiene!. Siempre me habría esperado cualquier cosa, pero que no escribiera nada de mí, no.
    Pues sí, hoy toca. Hoy voy a hablar de ti. Pero no de lo que tú crees y esperas. Si no de otra cosa tuya. De lo que siempre has hecho por mí. Aguantar a un pirao que ahora le da por escribir. De aguantarle sus cambios de humor. De consentirle sus silencios. Que sí. Que es un cachondo. Que tiene más batallas que Napoleón, Alejandro Magno y Atila juntos. Pero que a veces se pone hasta pesado. Pero tú siempre has estado ahí. Al otro lado de la puerta. O en la puerta. O al otro lado del teléfono.  O en el teléfono. O esperando. Y siempre con un buen gesto.
    Tu sí. Que con tus silencios has conseguido apaciguar sus bravuras.  O con tus risas hacer que se ría.
    Si a ti, que a veces ha cometido las locuras más bonitas. Las que nadie hubiera pensado.
    Si a ti. Que cuando explotabas te escuchaba como una almohada oye tus sueños. Tú que cuando no aguantabas mas te hacia la vida sencilla.
    Que cuando los kilos aparecen, se vuelven gramos. Que cuando no hay música aparecen sinfonías. Que cuando tus amores son conocidos se vuelven silencio. Confidente de historias inconfesables. Si a ti me refiero. Que la foto esta en gris la vuelves de color. Que cuando no hay nada aparece de todo. Tú, sí, eres tú. Cuando hay kilómetros de por medio parecen segundos esa distancia. Que el llanto lo vuelves risas sin pasar por el silencio. Que la foto vuela más rápida que el correo y llega antes que desearla. A ti, que cuando los problemas eran el Himalaya los hacia puñados de arena.
    Hoy a ti van dedicadas estas silabas. Y que siempre serán las tuyas y de nadie más. Que sepas que siempre estaban. Pero aun no se había colocado en su orden hasta ahora. Son ahora tuyas. Por ti y para ti. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Llegan las ideas

    Andando por las aceras del pensamiento descubres las uniones de los ladrillos. Te das cuenta que nunca son lisos, que las juntas entre ellos cada una es de una forma.
    Miras fijamente uno cualquiera y algo despierta en tu imaginación. Son los eslabones de una cadena que marcan el camino de tu vida. Cada uno de ellos es un sitio donde te apoyas, a veces descansas y otras las mas te impulsan. Enderezan y tuercen los entresijos de tu mente. Y reflejan las angustias y alegrías de la realidad cotidiana. Los sonidos que vas dejando atrás, son los recuerdos de tus pasiones. Y la luz que no siempre se refleja marca las ideas futuras. Deberían ser a veces de algodón y otras de acero para llevarte en volandas o protegido como cárcel de lujo.
    En un punto concreto para y te vuelves y ves los ladrillos andados. Son las notas de una melodía ya escuchada, pero giras y ven la sinfonía que aún queda por disfrutar.
    Aun quedan ladrillos por andar. Comida por tomar y agua por caer.
    Llegan las nuevas ideas. Las que te acompañarán unos metros mas de pasiones.
  • Cosas de mi Cabeza

    Frases de mi cabeza, solo algunas

    • si cierras los ojos cuando recibes un beso, veras el color que tiene.
    • es como leer el tono de tu voz.
    • sobreponerse a las dificultades es pasar de un desastre a otro con una sonrisa.
    • no pares tu imaginación, estas levantando tu destino.
    • solo tu mirada revela tu edad.
    • como clavas los tacones.
    • si los besos se regalaran, nadie los querría.
    • si alguna vez te equivocas, y te equivocas mucho, no pienses que fracasas…..solo que estas aprendiendo.
    • hoy me ha dicho un chaval de 12 años para 13…….si en la vida estas agobiado, vuelve a tus principios.
    • siempre estoy colocando ladrillos en mi vida.
    • Te regalo un pensamiento: es bonito levantar los pies del suelo y dejarnos mecer por el viento, pero no debemos olvidar llevar un poquito de lastre en el bolsillo para amortiguar la caída.

  • Cosas de mi Cabeza

    En el tranvía

    Desde hacía un tiempo, casi 2 meses ya tomaba el tranvía de la línea 8. Ahora sí que le daba alergia ir a su nuevo trabajo. Antes tenía que recorrer los más de 5 kilómetros andando. Ahora no, ahora en tranvía.
    Ese nuevo tren que circulaba por la ciudad. Qué cosa más impresionante. Y se movía por la electricidad. De una madera brillante, los asientos. Parecían barnizados a mano. Siempre se sentaba en el mismo banco. Era el primero en subir en el recorrido. Empezaba en la esquina de su casa. Ese banco de la última fila junto a la puerta de salida. Así podía ver a todos los que iban subiendo en cada parada. Y se notaba que a esas horas nadie paseaba. Todos iban al trabajo. En las caras se veía de sobra.
    Se fijo en la señora mayor que subía en la 3 parada. Ella se colocaba en el primero nada más subir. Le costaba andar y era un esfuerzo hasta subir los dos escalones del tranvía.  Sus ropas muy humildes pero limpias. Una pequeña bolsa colgaba de su brazo, donde posiblemente llevaba algo de comida, casi todos la llevaban, incluso él. Sus arrugas eran profundas y la alergia brillaba por su ausencia. Su mirada era cansada, estaban las durezas de una vida llena de esfuerzo, pero llena de cariño y amor, rebosaba dulzura y amabilidad. Tenía la sensación de clavarse suavemente en su corazón.  Pero siempre se cruzaban sus ojos y la mantenía con fijeza. Algo extraño había. Todos los días igual. Todos los días se descubrían entre ellos algo nuevo de complicidad. Un rasgos de su cara. Un gesto sistemático igual. Un movimiento de la mano al tocarse la nariz por el frío. Las coincidencias cada día eran mayores y más curiosas.
    Mañana se sentaría en ese primer banco y hablaría con la señora. Estaba decidido. Aquella mañana la señora no subió, ni ese día, ni los siguientes. Ya nunca más volvió a ese banco del tranvía. Qué pena. Le hubiera gustado hablar con ella y preguntarle cosas. Pero ya no pudo.
    Pasaron unos pocos días y afeitándose, frente al espejo, se dio cuenta que tenía un lunar en la frente, justo en la entrada derecha del pelo de su cabeza. Por qué? Porque no se habría dado cuenta antes de ese lunar. Era el mismo que tenia la señora del tranvía.
    Esa señora era su madre. La madre que nunca tuvo.
  • Cosas de mi Cabeza

    Conversaciones entre dos amigas o no

    – Todos tenemos una parcelita solo nuestra, que aunque no la ocultemos somos capaces de mantenerla ahí dentro. Habrá gente hábil que la descubra pero nunca reconocemos que nos la han descubierto, así podemos mantenerla para nosotros.

    – Es así como pienso yo. De todas formas el poder compartir, da muchas satisfacciones.  Siempre hay una intimidad, que aunque la sepas de la otra persona, por intima, hay que respetarla a muerte. Esa barrera no se debe invadir nunca. Salvo que te dejen la puerta abierta y con permisos.

    – Cierto. pero entonces no estás invadiendo, la otra persona la está compartiendo contigo

    –  Lo bonito es darle más importancia, así se sentirá la persona amada más segura de ti, y fíjate que digo de ti, no de ella misma.

    – Totalmente de acuerdo contigo
  • escabeche,  pollo,  Recetas

    Muslos y alas de pollo en semi escabeche

    Para 2 personas, dos muslos de pollo de corral y sus alas correspondientes. 3 cebollas estas vez son dulces, me hubieran gustado que fueran rojas, 3 patatas nuevas, estas si, 2 vasos de vino blanco seco, unos gramos de pimienta negra, una hoja de laurel, aceite de oliva virgen extra, sal.
    Cortamos en juliana las cebollas y pochamos en una cacerola con una pizca de sal, a fuego muy flojo, tiempo casi una hora.
    En una sartén colocamos los trozos de pollo salpimentados, y cocínanos a fuego lento, cuando empieza a dorar, añadimos los dos vasos de vino, la cebolla ya pochada y la hoja de laurel. Dejamos cocinar durante media hora. Sacamos la carne y la desmenuzamos.
    Cortamos en dados las patatas y freímos, añadiéndolas a la cazuela donde ya tenemos la carne desmenuzada del pollo y el resto de la salsa, removemos para mezclar los sabores 5 minutos y servimos.
    Emplatamos con unos dados de patatas recién fritas y una ramita de perejil.
    ACLARACION: SEMI ESCABECHE ES PORQUE HEMOS CAMBIADO EL VINAGRE POR EL VINO BLANCO.
  • Cosas de mi Cabeza

    Más que la vida

    Bip, bip, bip…. Y a partir de ese momento se paró. Silencio total?  Sensación de soledad? 
    Seguía oyendo todo, las carreras, casi los gritos. Que se para!!, que se para!!, que se ha parado!!!. El carro rápido. Y ya no más. Ahora todo había pasado a otro mundo. Ya no estaba. Se había ido.
    Pero seguía consciente. Se daba cuenta de todo. Es más, sabía lo que le estaba pasando. No había miedo, ni angustia, ni nada.
    Bueno nada, no. Ahora estaba en otro sitio, al que solo se debe ir una vez y nunca más. Es más se va y no se vuelve. Había que describir ese sitio alguna vez, pero no hay palabras, no se han inventado todavía. Eso se vive y ya está. Se vive, que gran incongruencia, pero si estás muerto. Como vas a vivir la muerte?  Pues sí. Se vive y se siente. Y solo hay una palabra con la que puedas explicar todo. PAZ. Ni esa palabra escrita con mayúscula define el sitio, que tampoco lo es claro, no como nosotros entendemos estar en un lugar. Ahí no hay medida, ni peso, ni distancia. Solo hay Paz. Toda.
    Pero qué hago yo aquí?  Si claro, se está de lujo. Vaya lugar para estar. Aquí sí que teníamos que estar todos. Pero no lo están.
    A ti no te toca. Aun no toca. Anda, haz lo que debas y vuelve como sea. Llénate de vida otra vez. Y da la vuelta. Aun te quedan cosas por hacer y por pasar. Corre.
    Y ahora que ya sabes lo que hay, para que miedos? Para que tristezas? A disfrutar. Aun no te ha llegado.