Una Ilusión

Un sueño de hombres. Un sueño de mujeres.
Cualquier mundo es de los hombres. Cualquier mundo es de las mujeres.
Si tienes un sueño adelante. Haz de ese sueño tu mundo. Consíguelo. Haz que los demás vean que tu mundo también pueda ser el suyo.
Qué más da que sueño tengas. Qué más da si eres mujer u hombre.
Hay que realizar tus anhelos. Y que los demás no distingan si eres hombre o mujer.
Que el mundo vea si eres buena o mala. Si lo intentas con todo tu esfuerzo o te amparas en tu condición de debilidad, de no querer esforzarte en conseguirlos.
Lucha y pelea. Gánate el respeto por tu carácter de superación.

Deja de quejarte. Tu siempre podrás. 

Lápìces


De color rojo. O negro, o verde. Qué más da.
Haces que vivamos contigo las historias más alucinantes. Los sueños que todos queremos vivir.
Haces que veamos los mundos que nunca estaremos. En grandes caminos o delgados paseos. En gruesos pasos o en degradados jirones.
Con agudeza de miras o de anchas pasiones. Todo llega a borbotones. En oleadas de ideas, en visiones que nos llevan a mundos deseados.
Tus colores son todos. Sólo te falta el olor para poder estar.
Tú, lápiz de color, que colores das a la vida. Que nos escribes titubeando, y terminas ilusionando. Nos enseñas a hablar y a contar. Nos dices que sumamos experiencias y restamos días.
Empiezas una vida y terminas con otra. Nos acompañas. 

Hasta el final

Cuando salí de la consulta del médico no podía creerme todavía lo que mis oídos habían escuchado. Como era posible que en una visita de rutina te dijeran con tanta rotundidad un diagnostico así? Y además el doctor con su mirada y el tono de sus palabras me hizo sentir que esa verdad era algo natural. Pero ahora, al cerrar la puerta de su despacho si llegaron a mi cabeza todas las imágenes de mi vida. Todas. De golpe. Empecé a llorar serenamente. Casi me había preparado para esto ahí dentro. No me creó impotencia. Solo amargura y realidad.
Me quedaban unos meses de vida. Las decisiones a tomar se mezclaban a borbotones con las caras de mi familia. La de mi hija llego antes que ninguna, y la decisión de verla feliz hasta el último momento. La de compartir mi realidad con mi marido fue la segunda que llego. Pero ya no pudieron llegar más decisiones pero si las caras de todos. Sus expresiones de miedo, de rabia, de impotencia. De estupor. De angustia.
Salí a la calle y en las miradas de todos los que me cruzaba intentaba descubrir mi verdad. Si veían en mis ojos la cruda realidad de mi vida. Que ironía vida. Muerte. Que palabra nueva y más real había llegado a mi cabeza.
Llegué a casa. Y al abrir la puerta todos estaban esperándome con lágrimas en los ojos. Algo había pasado. Lo sabían. Y empecé contándoles que yo les apoyaría en todo. Sería su bastón. No verían en mi nada de flaqueza. Todo sería casi normal. Casi, porque no dejaría ni un momento de ser feliz a su lado y a hacerlos felices hasta el final.

Tortilla de habitas tiernas con crujiente de jamón

Para dos personas, 200 gramos de habitas tiernas, frescas y de la mejor tierra de la huerta albaceteña, Valdeganga. Ecológicas al ciento, 4 huevos, una pizca de sal, unas hojas de hierbabuena fresca, unas lonchas de jamón serrano.
En una cacerola con agua ya hirviendo y una pizca de sal introducimos las habas unas vez peladas de la vaina y las envoltura., cocemos hasta el siguiente hervor y retiramos del fuego y reservamos.
En un bol batimos a punto de nieve las claras de 4 huevos, una pizca de sal, añadiendo las yemas al final, que batiremos muy ligeramente.
Picamos 4 hojas de hierbabuena finamente, reservamos
En el bol que tenemos los huevos batidos, añadimos las habas, las hojas de hierbabuena, removemos.
En una sartén muy caliente con 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, añadimos el contenido de bol, cocinamos a fuego lento para cuajar la tortilla, por una lado, y le damos la vuelta dejándola a nuestro gusto, el mío es poco hecha.

Presentamos en un plato con un crujiente de jamón que lo habremos hecho en el horno en el grill y unas hojas de hierbabuena.

Luchadora


Porqué a esta edad se tiene ya tanta experiencia de vida? Qué ha ocurrido para que ya tengas durezas en el corazón y en el alma? No has llegado a nada todavía y ya estas de vuelta de cosas que muchas mujeres no vivirán en toda su vida?
Qué has hecho para vivir tan intensamente los minutos que los has convertido en días cada uno de ellos? Has peleado tanto por vivir, sobrevivir que tus uñas son callos de vida.
Que tus ojos son perlas de oro anejo.
Que tus labios ya han besado el amor de tu entrañas.
Que tus referencias están divididas por el mundo.
Que tienes que mover tu imaginación más rápida que el viento.
Que tu pelea por vivir necesita el apoyo de tus sentimientos más hondos.
Qué has hecho en tan corta vida para ser como eres? La luchadora que da ejemplo a las que se consideran de colmillo retorcido.
No pierdas de tu mirada la calidez de tu juventud. Ya llegará el momento de ser vieja de edad y joven de corazón. No cambies tus guantes por plumas. No dejes nunca que nadie ponga el pie por delante del tuyo. Sé quién eres hasta con heridas en el vestido.
Que nunca nadie podrá decir que dejaste de luchar por ser quien eres.

Luchadora de la vida. Eso es lo que eres. Ejemplo a seguir por quien bien te quiere. 

Rissotto con gambas y alioli


Vamos a preparar un fondo, fumet de pescado, como ya lo hemos preparado en otras ocasiones.
En una sartén sofreímos en 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 2 ajos machacados ligeramente, añadimos una cucharada sopera de tomate frito, y una cucharada de café de pimentón dulce, cocinamos rápidamente para que el pimentón no se nos queme. Añadimos las gambas que previamente las hemos descongelado en el microondas, cocinamos salpimentamos, y yo le pongo un chorreón de brandy y un puñado de perejil fresco picado
Añadimos el arroz que sofreímos ligeramente, añadiendo el fumet a poquitos y el colorante, azafrán. No dejando de remover con una cuchara de madera sin parar, añadiendo mas fumet según lo vayamos necesitando para que el arroz suelte el almidón y la fécula. Casi al final añadimos unas ralladuras queso parmesano din dejar de remover.

Presentamos acompañado de un ajioli.

Deja tu vida


Quiero sentirte cerca, oler tu pelo, mirar tus ojos, coger tus manos y ver todo lo que hay dentro de tu corazón. Solo así sabré si todo mi amor por ti merece la pena.
No estás en tu mejor forma. No es tu mejor momento. Pero sí sabes que el camino ya ha empezado. Una vez que tus pasos dejen de ser titubeantes, y se hagan firmes y seguros, solo entonces, solo de esa manera podré seguir esperando que tus pensamientos algún día solo los dediques a mí.
Solo en ese momento dejaré de tener dudas de tu amor.
Vives una inquietud, una inseguridad que no te deja ser tu mismo. La indecisión por dar el paso decisivo es la que te hace no vivir tu verdadera vida. Tu eres valiente en las dificultades de tu vida, las superas, saltas sobre ellas si es necesario, das consejos a los demás, como se debe actuar. Solo tienes miedo a tomar el camino, sabes que al tomar esa decisión dejas los otros sin recorrer, y eso te asusta. Conquista tus deseos, tiene mas valor que conquistar a tus enemigos, te vences a ti mismo en esa victoria tan dura.
Pero nadie más que tu sabe que tienes que hacer, podré estar pero no interferir, quizá se aclaren tus ideas, eso espero.

Hasta entonces, me conformaré con sentirte cerca, oler tu pelo, y mirar dentro de tus ojos.

Ya soy mujer

No pudo estar mucho tiempo con éllas. Se perdió casi toda su niñez. Pero el poco tiempo que le dejaba su trabajo, sobre todo los fines de semana, no las dejaba. No había momento que no estrujar los segundos con sus niñas.
A vestirlas. Al parque. A pasear. A aprender con ellas las lecciones. A comprarles ropa. Bañarlas y bañarse juntos.
Ellas mandaban en su vida ahora que la madre ya no estaba. Todos los momentos eran un recuerdo continuo de élla. Cuanta falta hacia en una familia la figura de la madre. Ya podía multiplicarse. Sacar seis brazos. Pensar como mujer. Y sentir lo que una madre y esposa siente. Pero que va. Imposible. Eso no se sustituye con nada. Solo se compensa con amor a espuertas. A cántaros como la lluvia. Ni Aún así. Pero eran felices. Difíciles los días. Pero salían del paso.
Día a día se daba cuenta que los cambios llegaban más rápidos que su capacidad de adaptarse a ellos. Pero si aprendió desde el principio que la naturalidad y la sencillez de las cosas estaba de su parte siempre. A preguntas concretas de sus hijas respuestas claras y sencillas. Sin buscar más explicaciones que las que necesitaba cada una de ellas en su caso. Estar a su nivel no significa hablarles con su lenguaje sino hablarles con el lenguaje de un mayor pero con el mayor sentido común posible. Algo que al principio le costó mucho. Pero ellas mismas lo fueron educando con sus respuestas de actitud ante las decisiones de él.
Y como todo llega. Llegó con naturalidad. Aquella mañana la estaban esperando en la puerta de casa, con sus primas y primos. Y soltó la frase. Papá ya soy mujer, biennnn!!!
Con la mayor naturalidad y sencillez. Algunos se pusieron colorados. Pero éllos a reír.
Un paso más en la vida.

Cuatrilogía de los elementos: Fuego


Fuego, de colores rojos y amarillos, de verdes y azules, lleno de todos los matices posibles que nos podemos encontrar en nuestra vida.
Nos embelesa y nos clava, nos arrulla y nos quema.
Nos calienta y nos enfría, nos llena y nos vacía, nunca es igual, siempre se transforma, ese poder de cambiar al aire en calor y su ausencia, el agua en hielo.
Romper un corazón de hielo, y calentar el alma helada.
Hace arder la pasión y quema las miserias en las noches de misterio.
Señala los puntos donde me encuentro y se apaga si nadie se detiene.
Nos hipnotiza la mirada viendo figuras extrañas.
Nos guía en las noches deambulando en las vigilias.
Una llama es el inicio, y muchas el incendio.
Que no se unan. Que solo sea una. Dejará de ser quien es

Merluza en salsa verde con colas de langostinos

Para dos personas, una cola de merluza, 6 colas de langostinos, una pastilla de caldo de pescado, 3 ajos, unas ramas de perejil fresco, aceite de oliva extra virgen, harina, sal y pimienta
Preparamos un fumé de pescado con las raspas y pieles de una cola de merluza y la pastilla de caldo de pescado,
Troceamos  en dados la merluza, salpimentamos y enharinamos. En una sartén calentamos 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, en el que doramos los ajos fileteados, cocinamos los dados de merluza ligeramente y añadimos el fume poco a poco hasta obtener una salsa a nuestro gusto, añadimos el perejil picado y las colas de langostinos, cocinamos durante 5 minutos.

Presentamos en una plato con una ramita de perejil fresco.