• Recetas

    Filetes rusos


    Para una persona, 200 gramos de ternera picada, que pondremos en un bol con una yema de huevo, una pizca de sal, pimienta negra recién molida, unas hierbas aromáticas, en mi caso, perejil, hierbabuena, tomillo y romero, la miga de una rebanada de pan de molde escurrida de leche, batimos por separado la clara a punto de nieve e incorporamos, con un tenedor amalgamamos todo, y reservamos una media hora.
    Preparamos unas bolas enharinadas de esta picada hasta compactarlas bien. En un molde triangular, las vamos preparando, con el acierto de colocar algo de harina en su base para que al sacar el molde hacia arriba no se queden pegadas.
    En una sartén con 3 cucharadas de aceite caliente, las vamos cocinando unos 3 minutos por cada lado. Como no las hemos hecho muy altas se harán enseguida.
    Presentamos con unas tiras en juliana de lechuga, unas rodajas de tomate, y unos hilos de tomate frito, o Ketchup.

    Truco: la miga de pan escurrida en leche le dará cremosidad, y la clara batida esponjará mejor los filetes. Y la harina la justa antes de colocar en la sartén sacudir para quitar el exceso.
  • Recetas

    Lomo asado con salsa de cebolla a la miel y pasas

    PARA 2 PERSONAS 300 gramos de lomo de cerdo troceado a dados, salpimentamos y sellamos en una sartén con una cuchara de aceite de oliva virgen extra, muy caliente, cocinamos y reservamos.
    En una sartén pochamos 3 cebollas dulces a fuego muy flojo durante más de hora y media, cortadas en juliana, en tiras muy finas.
    En la sartén donde hemos cocinado el lomo, añadimos 2 cucharas ,mas de aceite de oliva virgen extra, calentamos y añadimos una cucharada sopera de harina, cocinamos la harina para que pierda su sabor pero sí que se dore, añadimos un vaso de caldo de carne hasta dejar una salsa liquida, espesará más tarde un poco. Añadimos un vasito de vino amontillado, una hoja de laurel, nuez moscada recién rallada, unas pasas de Corinto hidratadas en agua, rectificamos de sal en su caso. Cocinamos ligeramente,
    La cebolla en su punto de cocción, casi transparente, en ese momento le añadimos 3 buenas cucharadas de miel de romero, cocinamos dos minutos y añadimos todo a la sartén donde tenemos la salsa, que removemos ligeramente para que todos los sabores se combinen,
    En una fuente de cristal, colocamos el lomo reservado con toda la salsa, lo introducimos en el horno a 150º durante una hora, moviendo la fuente cada 15 minutos, para que la salsa se vaya mezclando bien

    Presentamos con unas patatas en cuadrados pochadas y luego fritas. Una hoja de laurel
  • Cosas de mi Cabeza

    Somos Distintos

    -Pónganse aquí, en esta mesa mayor que estarán más anchas.
    -No, déjelo nos gusta aquí. Así estamos más juntitas.
    -Porque no se pone en la ventana? Así verá las nubes y el sol.
    -No por Dios. Yo al pasillo. Bastante miedo paso volando como para ver el vacío.
    -Señor el café para Uds. Y él con leche para la señora?  
    -Pues no, al contrario.
    -Quisiera unos zapatos para mi nene. Qué número tiene? Un 4 le conteste. Un 34 me trajo. Y le dije que no, que se había equivocado que era un 44. Y me contesto. Vaya con el nene.
    -Ponte a la sombra que hoy pega el sol de lo lindo.
    -Que va. Si a mí lo que me gusta es el sol. Y muchas horas. No aguanto el calor. Me puede. Me aplana. Deseando que vuelva el frío. Por favor que agobio.
    -Qué camisa más brillante si hace daño a la vista.
    -Qué va! Es la moda. Butano fosforito.
    -Siempre con esos pelos greñosos. Córtatelos.
    -De eso nada. Mis rastas se quedan conmigo.
    -Siempre llevas el pelo que pareces un militar de los de antes. Tan rapado se te ven todas las ideas.
    Hay quien para sentirse bien necesita estar incómodo. Y a quien el silencio no le deja estudiar. El agua fría no le gusta a todos. Y los ojos azules les san miedo a algunos. Planchar es un placer. Y para ti un suplicio. Y cocinar no digamos. Lo haría siempre y hasta pagando y tu lo más cerca que estarías es en la puerta y con una copa de vino en la mano. Pero de fregar te encargas tu.
    La minifalda para las jóvenes y para mi vestido hasta la rodilla. Del bikini. Nada de nada. Yo solo la braguita. Slip o bóxer. Calzoncillos de toda la vida.

    No somos iguales. Menos mal 
  • Cosas de mi Cabeza

    Descanso

    Ya vuelves lleno de arrugas. Tu cara es un poema del cansancio. Arrastras tus angustias por la escalera del desaliento. Fuiste al fin de semana esperado del año a retomar las energías tiradas por las estanterías de los problemas, los cajones del despacho y los mensajes de no continuos.
    Saliste con la comisura hasta las orejas y las cejas dobladas de la esperanza y vuelves con la boca agria y los ojos tristes. No conseguiste librarte de lo ajeno que aun te llevaste de lo propio. Olvidaste reírte y te encontraste con tus miedos. La nostalgia te inundó de nuevos recuerdos ya olvidados.
    No te mires más dentro y deja el espejo del salón sin luz. Mal viaje de descanso que solo te trajo cajones de nuevas avispas. Olvídate de estos viajes provocados de descanso que se tornan en infiernos de fatigas.
    La próxima no tengas ganas de hacer. Ten ganas de no hacer. Volverás con la risa en tu boca y la alegría en tus ojos.

    El descanso en tu alma y la energía en tu corazón  
  • Cosas de mi Cabeza

    Verano

    Revienta su despertar del lecho verde del trigal. Llena su pulmón con un hondo respiro y trona todo su ardor en estallido de color rojo fuego. Caen sus lágrimas saladas por su frente perlada. No hay quien pise su camino sin exclamar un ay!! de dolor. Ni los ojos son capaces de apreciar la nube que cubre la luz.
    La mies se recoge y la uva verdea. Los días son las noches del invierno. Y de la noche un rato del sueño. Los corazones saltan con desorden y cambian los rumbos sin timón. Buscas la música que anime tu corazón. Las rutinas ralentizan los pasos y las palabras duermen hasta que la frescura de la noche anima a componer verbos de amor.

    Calor y sol. El verano está aquí. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Soy un Tapón

    Rojo? Blanco? Que más da. Lo importante es que tapaba las burbujas, dejaba salir los olores del vino. Y hasta podía quitarte la sed..
    Te hacia crecer. Te costaba a veces y otras tenías que pasarme a otra mano para de me separará de mi cuerpo. Mi vida terminaba en ese momento. De ahí al sitio más odiado.
    Pero un día tú te diste cuenta que mi vida no terminaba en ese sitio oscuro y lúgubre. Sino que aun podía ser muy útil. Mandarme junto con los míos para juntarnos todos.
    Y qué más daba el color y la forma. Y de donde viviéramos. Si del agua o del vino. De la gaseosa o de la leche. Todos juntos y muchos, muchísimos. A millones. Tendríamos una nueva vida. Y con sentido.
    Algo sería posible entonces. Solo hacía falta que tú pensarás como juntarnos. De cómo llevarnos a ese sitio a todos. Quién sabe si en una bolsa, en un sobre. En un paquete.
    Si se lo dices a más amigos podías juntarnos a más. Vaya coloridos, me han dicho que más colores que tiene el arco iris. Que somos de mil formas. Que hasta tenemos rayas por dentro.
    Pero nuestro fin no es el cubo de la basura, sino que nos conviertan otra vez en lo que somos.

    Una alegría para JanireDiciéndole «me gusta». Que pueda tener lo que yo he visto en ti. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Cuchara

    Cuando me tienen en la mano me siento segura. Sé que voy hacer algo importante. Y eso que mi vida es muy dura. El frío y el calor siempre están a mi alrededor. Seca o mojada. Dulce o salada. De hierro o madera. De oro o de plástico. Cualquier cosa vale.
    Vine destinada a satisfacer alguno de los placeres más capitales de éllos. En los fogones y en las lumbres. En cacerolas y en sartenes. En platos y en vasos. En tu boca o en su boca. Pero siempre dando gusto.
    Y en casa del herrero siempre me encuentran. He servido a señores y a lacayos. Conmigo no se hace distinción.
    Y cuándo no estoy, con cualquier cosa me fabrican. Desde un papel a la hoja de un árbol. De un trozo de pan a la hoja de una navaja. De alta alcurnia o de baja estopa. En todos los sitios me hallo. Da igual el norte o el sur. Que en un barco que un avión.

    Siempre Soy 

  • Cosas de mi Cabeza

    Noche de San Juan

    Noche de San Juan. Noche extraña de fuegos y sortilegios. De calores y escalofríos. De rupturas con el pasado y alegrías por el futuro.
    Al otro lado de los demonios del fuego donde se consumen las miserias descubres los ojos de quien espera tu mirada. Solo las llamas azules y rojas separan vuestros cuerpos. Pero nunca sabrás porque. Pero saltaste las llamas para meterte en su infierno. El baile de vuestros cuerpos era ritual demoníaco. Saltos y revueltas de honda pasión. El conjuro del aguardiente evaporaba los espíritus de la pasión.
    Los sonidos de la gaita endulzaban la noche. Observar la luna llena y esa ligera brisa que movía su pelo, era la sensación que ella deseaba desde siempre. De la mano a la cintura solo un ligero movimiento. De los pies entrelazados a colocarse unos detrás de los otros fue todo un momento. Colocarlo con las manos en la palmera y abrirle las piernas.  Tener a un hombre a su merced, y sentir su espalda contra su pecho. Poder oler su cuello y besar su nuca. Pasar su mejilla por sus orejas y bajar por los hombros sus labios.
    Solo el perfume del mar y el olor de las ascuas del infierno seducía ese momento. Los besos de pasión recorrían cada centímetro de su espalda. No dejó nada sin sentir. El placer bullía  desde lo más íntimo sus cuerpos. Era imposible resistir no darle la vuelta.
    Bajó sus manos a la cintura y rodeándolo le besó su boca con la pasión deseada tanto tiempo. Mordía sus pezones con los labios estirando de ellos. Recorría con la punta de su lengua ese ombligo sensual. Y no paró hasta encontrar lo mejor. En la soledad y la desnudez dieron rienda a todos los demonios que su fuego no podía apagar.

    Noche de sexualidad plena. Hicieron el amor tan intenso cómo corta fue La Noche de San Juan. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Cuanto Tiempo

    Más de ocho años sin verse. Algo estaba pasando por su cabeza. Tenía dos niñas pequeñas y las veía muy poco. Tanto trabajo. Tanto pelear porque a ellas no les faltará de nada. Y se estaba dando cuenta que repetía todo lo que odió de su padre: la falta de tenerlo a su lado en los momentos más importantes de su vida. Y en todos. Esa fue la causa de su gran reproche y dejar pasar el tiempo sin verlo.
    A sus hijas las estaba tratando del mismo modo. Su padre era el abuelo. Y aún no conocía a sus nietas.
    Se enfrentó a sí mismo. Decidió que ni un minuto más pasaría sin hablar con su padre. No quería pasarse toda la vida maldiciendo que su padre se fue sin poder decírselo. Descolgó el teléfono y lo citó en su despacho para el día siguiente.
    No sabría como  reaccionaría en esa llamada pero lo que escuchó le dejó sorprendido.
    -Mañana y en cualquier momento.
    Y él creyendo que su padre estaba enfadado. No era la respuesta de un enfado sino de un deseo irrefrenable de que ocurriera. Y que fuera ya. Lo antes posible.
    Al día siguiente las palabras le salían con dificultad. Pero no por que fueran forzadas sino por la emoción que sentía. La conversación fue así:
    -No se el tiempo que tardaremos en recobrar todo pero te aseguro que lo tendremos todo a nuestra disposición. Quiero que tus nietas disfruten todos los minutos de su abuelo y que les transmitas lo que yo me perdí. Y ahora con ellas lo recuperaré.
    La respuesta del padre aun le dejo mejor.
    -Te he querido siempre y te quiero incondicional.

    Se fusionaron en el abrazo que tanto tiempo esperaban 
  • Cosas de mi Cabeza

    Invisible

    Se hacía visible siempre por muchas cosas. Por la altura, los sobrepasaba a casi todos, por su peso, era de los más ligeros, por sus habilidades. Las tenia y muchas. Por su curiosidad. Todo era digno de su interés. Y en algunas, muchas, cosas destacaba demasiado.
    Todo esto en una edad donde la crueldad está más a flor de piel que tomar leche por las mañanas, lo llevaba a extremos de desprecio. Incluso a recibir verdaderas palizas de la Banda del Sibi. Años de sufrimiento latente que no diario pero que poco a poco minaban cualquier idea de parecer uno más.
    Deseaba a veces ser invisible. Que nadie se metiera con el por exceso o por defecto. Si era por un reloj malo. Era el único. Si era porque salía voluntario peor. Si era porque siempre tenía el balón de baloncesto ni os cuento. Está harto de ser siempre el centro del interés de todos. Ojalá y in día llegará a clase y nadie lo viera. Solo él y el profesor. Y no todos. Que alguno también lo tenía en vereda.
    Su paciencia se acababa. No le quedaban ánimos de nada. Su cabeza pensaba cosas raras. Hasta olvidar el camino diario al colegio. Olvidar el nombre de aquella chica. De olvidar hasta su nombre.
    Solo una cosa pudo con él. La autoconfianza. Se marcó la idea fija de que nasa ni nadie le afectará y con esa edad sería una locura. Empezó por agarrar al jefe de la banda del Sibi y ponerlo en su sitio. En la enfermería. En no consentir, a partir de ese momento, ningún comentario que le pudiera dañar. Y con dos cosas más, lo demás entendieron que ya no era carne débil. Y que lo mejor era dejarlo invisible y dedicarse a otro.

    Ahí empezó a sentirse fuerte y seguro. A ser él 
  • Cosas de mi Cabeza

    Visible

    Abriste la puerta de tu juventud y revolviste todos tus recuerdos. Entraste en tus habitaciones y miraste donde estaban tus miedos y tus angustias. Diste a las arrugas un estirón. A los espacios su abrigo y a las miserias su descanso definitivo. Notabas que la realidad no era la ficción de antes. Dejabas de ser el patito invisible para ser el cisne que nunca dejaste de ser.
    Portazo a tu vida de inseguridad que por los años pasados no dejan de ser experiencia de vida, de seguridad que reafirma una posición nueva. Miras por el hombro del rasero que todos están donde deben. No hay nadie por encima ni tu estas por debajo. Te ven y los ves. Te colocan y los colocas.
    Nada hay de inseguro ahora. Solo más ladrillos que forman tu vida. Ni siquiera hace falta el acero, ni la seda. Solo los pasos sencillos pero seguros. La vida tiene luz. Toda. Incluso las lúgubres incógnitas que merodeaban por los sueños agitados de tu juventud.
    Has encendido la llama que iluminará los nuevos miedos que te acechan, pero no saben que ahora estas llena de la valentía para vencerlos.

    Segura y firme sigue descubriéndote 
  • Cosas de mi Cabeza

    Zapatillas

    Toda su ilusión en la vida era volar. Salir de la tierra y ascender por los aires que lo llevarán a su mundo real. Este no lo era. Todo eran impedimentos. Eran trabas a su vida.
    No podía explotar su sensualidad y su arte. Sentía lo que llevaba dentro desde muy niño. Todo era movimiento. Y música. Todo fluía con sencillez pero con pasión. Y no podía expresarlo porque lo recriminaban.
    Y creía que había llegado el momento de decirle a todos que su decisión era inevitable. Los pasos, y nunca mejor dicho, habían comenzado a darlos. Lo primero fue acercarse aquel escaparate que siempre marcaba sus día a día y traspasarlo de golpe. Entrar y salir de él con su deseo en los pies. Llegar a casa, ponérselas y ahora si. Bailar el ballet más hermoso jamás creado delante del mundo.

    El era bailarín antes de nacer.  
  • Cosas de mi Cabeza

    Que Pena!!

    Alguien puso en mí unas letras con sentido. No había muchas pero eran bonitas. Las colocaron en mis caras blancas. Inmaculadas y recién llegadas de los árboles. Nos vistieron de seda de colores y nos colocaron en las maderas, donde habían más como yo.
    En algún momento me cogieron unas manos y empezaron a pasar mis caras muy lentamente viendo en sus ojos como recorrían mis historias. Se veía la alegría que transmitían mis letras. Pase por muchas manos e hice felices a muchos, pero un día me dejaron en una mesa. Pasó el tiempo y un vestido nuevo cayó sobre mí. De color gris oscuro, feo y olía a húmedo. No me gustaba nada.
    Antes sí que me daba gusto pasar de mano en mano. Viendo ojos de alegría. Viendo la luz y las lámparas. La arena del mar y las almohadas de las camas. Los pupitres del cole. Y las mesas de los estudiantes.
    Pero en aquella mesa fea no quería estar. No me gustaba. No había luz. No había nadie que era lo peor. La soledad no me gustaba. Y aun no sabía que podía venir algo peor.
    Un día llegó un señor con una bata azul oscura vieja y raída, me tomó en sus manos, miró mi lomo y me colocó bajo su brazo. Creyendo que me sacaba de nuevo a la luz me puse contento como nunca. Volvía a la vida. Pero pronto mi alegría se tornó en la más cruda realidad. Entró en una habitación muy grande. Nunca había visto nada más grande. Llena de pasillos y estanterías. Cuando encendió la luz si pude ver lo que había de verdad. Estaban todos mis amigos allí. Unos al lado de los otros.
    El señor miró de nuevo mi lomo, busco un sitio. Y allí me empujó con fuerza hasta que entré en el hueco entre El Quijote, y El Decamerón. Se fué el señor. Apagó la luz y entonces me atreví a preguntar al Quijote, la respuesta me hundió por completo.

     Hacia 10 años que no se movía de ahí. Empecé a llorar. 
  • Cosas de mi Cabeza

    La Primera Vez

    Les recibieron con una copa de cava y con toda la familiaridad posible. Ella si había estado un par de veces antes, en alguna celebración de empresa. La dueña los situó en una mesa discreta intuyendo que la pareja quería algo de intimidad.
    El sitio acogedor y muy bien decorado hacia agradable el momento. La iluminación y la música de un piano hacían de la velada el ambiente perfecto. Se dejaron seducir por la comida que la dueña se encargo de ofrecer y que ellos aceptaron con total expectación. Los nombres sugerían cosas deliciosas.
    Empezaron con ese cava frio del principio y ya no cambiaron de bebida. Esas burbujas reclamaban las miradas de los dos con claras insinuaciones al placer que empezaba a llegarles. Las manos iban de los cubiertos a las de ella, y las de ella no paraba de jugar con los dedos de él. Entre susurro y mirada, entre beso lanzado y roce debajo de la mesa, el tono de la música cada vez se oía menos, estaban centrados en saber que pasaría en cada momento, sorpresa en cada plato, experiencias de sensaciones sensuales nuevas, les abrían mas apetitos que el puro de la comida.
    La velada tocaba a su fin con un postre especial de chocolate helado rodeado de frutos rojos maduros. Ponerlos en los labios de el y sentir la necesidad de besarlos fue todo un segundo. Desató las intenciones a las no quisieron reprimir más. Dándose toda muestra de cariño y pasión que el sitio permitía. Pero que no calmaban nada los ardores internos.
    Dejaron el restaurante agradecidos por todo, pero llenos de fuegos de artificio a punto de reventar. Al salir una lluvia intensa caía en la noche más oscura. Se miraron, no había paraguas pero si necesidad de besarse apasionadamente resguardados por la pequeña cornisa del restaurante. No se dieron cuenta pero se habían empapado y sus calores no habían disminuido. Al contrario estaban más dedicados a encontrase los rincones de sus cuerpos mas ocultos.
    La decisión fue sin hablar. Agarrados de la mano corrieron la corta distancia hasta el coche. Como si la carrera les fuera a secar la ropa, que ilusos. Solo encendió más las ganas de estar unidos. Dentro del coche el calor de sus cuerpos empañan los cristales y nada ni nadie los veían. La ropa salto de sus cuerpos como resortes de pértiga, sus cuerpos se fundieron en demostraciones de sexo desinhibido, ni se dieron cuenta de las incomodidades, estaban  en su mejor momento y en el sitio oportuno, que mas?

    Pasaron las horas con la sensación de haber tenido su primer sueño juntos lleno de pasiones de amor.
  • Cosas de mi Cabeza

    2 Coca Colas

    Sonaba una canción de  Simón & Garfunkel, the bóxer. La oíamos casi sin escucharla. Sentados en la mesa del rincón.
    Nuestras cabezas estaban en otro sitio. Bueno la tuya estaba dentro de la mía. No podía pensar claramente sino era a través de la tuya. Todo lo que yo haría es lo que tu desearas hacer.
    Cogidos de la mano pero con el rabillo pendientes de que muestra intimidad no se viera violada por nadie, componíamos nuestras ilusiones de futuro diseñando nuestra casa y colocando los cuadros en la pared.
    Dibujábamos en la servilleta de papel donde colocaríamos la cama junto a la chimenea. Y el equipo de tocadiscos junto al mueble de los libros.
    Los minutos parecían lentos cuando nuestros silencios se hacían intensos. Y nuestras bocas se unían en besos de ilusiones de mayores. Éramos la ilusión de proyectos reales creados en las nubes de nuestras esperanzas. La sencillez de la pubertad con la total ausencia de malicia. Pensábamos los nombres de nuestros hijos y hasta decidimos cuantos.
    Todo se rompía en el momento de traernos la cuenta.

    10 pesetas por las dos Coca-Colas
  • Cosas de mi Cabeza

    Gazapos

    Mmmmmmm. Qué bien huele. Ese es el olor de la comida. Y el aire? Le preguntó a su madre. Ese aire nos trae los olores de la vida. La comida. El hambre. Los peligros. El calor.
    Pero el sitio seguro siempre es aquí dentro. El suelo nos avisa de todo. Se acercan y se alejan las cosas que nos dan y nos quitan.
    Pero hoy no saldremos. El aire que trae ese olor se volverá violento y no dejará que os enseñe más cosas. Pero hoy os contare algo que lo viviremos mañana.
    Mañana el día será limpio y fresco. Con luz radiante. Veremos una luz muy fuerte que nos da calor y vida. Veremos los colores de la tierra. Los marrones y ocres. Los verdes de los campos que nos alimentan. Veremos a nuestros amigos de juegos. Y si hay suerte os enseñaré que peligros nos acechan.
    La vida aquí es tranquila. Dentro tenemos paz pero nos faltan cosas que no hay más remedio que buscarlas fuera. Hay que aprender todo.
    Y ahora a contaros cómo os enseñé la semana pasada. Que estéis siempre todos. Nuestra madriguera es muy grande y con muchas puertas y el sitio de dormir es todos juntos.

    Mañana será el primer día fuera.
  • Cosas de mi Cabeza

    Somos Nosotras

    ¿Qué hacéis aquí? Todas juntas y calladas. ¿Estáis solas? Yo acabo de llegar. Vine con él. Me ha dicho que tenía que estar quieta y callada. Y ahora que os veo, creo que él nos ha ido metiendo una a una y nos ha dicho lo mismo.
    ¿No habláis? No. Contestaron solo algunas y muy bajito. Nos dijo a todas lo mismo. Quietas y sin hacer ruido. Y la verdad. Esto es muy aburrido. No estamos aquí para no hacer nada y menos para estar calladas.
    No sabían cuanto tiempo llevaban dentro y además a oscuras. Las tenían intrigadas. Pero sin esperar, algo entró por la tapa. Eran unas líneas rectas que se movían a la vez. Las iban rodeando a todas, y como si fueran un tren, se iban colocando cada una en su sitio. Unas arriba, otras abajo, otras al revés. Qué locura. Cambiaban de color. De forma. Les salían alas. A otras globos. Unas redondas a otras la cara se les volvía negra. Vaya un viajecito más curioso. Ya estaban todas colocadas en sus asientos.
    Y de golpe la tapa se levanto entera y lo vieron. Era él. Guapo. Elegantemente vestido con esa camisa blanca de cuello doblado y la chaqueta abierta. Negra y con cola. Se sentó y empezó a rozar las nacarada teclas.
    Y ahora sí. Empezamos a cantar y a saltar en una armonía perfecta que hacia llorar a todos los que nos escuchaban.

    Ahora ya sabíamos quienes éramos. Y que hacíamos. Éramos los duendes del pianista que nos había puesto en su pentagrama creado. 

    homenaje al regalo de una canción
  • Cosas de mi Cabeza

    Sapos y Gusanos

    Cada sobresalto en la cama, era un sudor helado que le corría por la espalda empapando la almohada y las sabanas. Un nudo agrio se quedaba en su garganta. Cada vez eran con más frecuencia y las mismas palabras se agolpaban en su frente.
    Un sapo más a tragar. Un gusano más que anidaba en su estomago. Estaba ya cansado de tener esos sobresaltos casi todos los días. Mas frecuentes. Y con miedo que se convirtieran en diarios.
    Tenía que llegar el día que tomará una decisión. Que no una solución. Deseaba con todo el corazón que terminarán esas situaciones, que aún por el día ya llegaban también. Eran agobiantes.
    Pero aquella noche no pudo más. Se dió cuenta que era él el que quería afrontar su vida. Su situación en aquella vida, que no había decidido vivir, pero de la que ya no tenía marcha atrás.
    Él era el culpable y solo él de como estaba. Y esa noche se lo dijo y lo hizo. Empezó a comer esos sapos y esos gusanos si quería sobrevivir. Se dió cuenta que le ayudarían a entender su vida. Que si no se los comía siempre le perseguirán.

    Así que a comer y a vivir. Le haría más fuerte y no daría un paso atrás. Ahora no habría gusanos ni sapos. El crearía princesas y manjares. Saldría adelante 
  • Cosas de mi Cabeza

    Banco

    Siempre me colocan en el mejor sitio. Rodeado de arboles y farolas, y a mis píes siempre hay alfombras verdes y marrones. Presumo de tener a mi alrededor los mejores olores, a hierba mojada y a flores de azahar en primavera.
    Nadie como yo soporta el granizo sin inmutarse. Y los vendavales pasan por encima limpiando los papeles del desorden. Me arreglan y me visten de colores, y a veces hasta me miman demasiado.
    En mi regazo se acurrucan los ancianos con su garrote y los niños duermen con sus yayas. La niñera que paseando a los hijos de los demás, es acompañada por su novio soldado. El fotógrafo al fondo perpetua mi imagen. Y las niñas juegan al corro de la patata.
    Llueve y hace sol, pero no me importa. Solo cuando me dejan solo y nadie viene es cuando estoy triste, no me gusta la soledad, quiero el bullicio de todos.

    Sentaros en mis tablas que yo os arrullo. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Doble del Total

    Viajes a otros mundos y regresos de sueños lejanos.
    Recorridos de caminos de besos con llegadas a puertas cerradas, de ilusiones no cumplidas.
    Trayectos de esperanzas llenas de algarada y nostalgia de recuerdos vividos.
    El paso del tiempo acostumbra a todo. A lo bueno y a lo desagradable. A lo estrecho y a lo profundo.
    Y solo con La mitad de la mitad no sobra para vivir. Solo de los besos y las ilusiones sí necesitamos el doble del total.

    Siempre más. 
  • Recetas

    Tallarines Boloñesa (Chencho)

    Para dos personas las medidas que utilizo son 200 gramos de pasta, tallarines en este caso, más vale que sobre una pizca de pasta que quedarse corto, que coceremos en abundante agua ya caliente, con una pizca de sal, un chorreón de aceite de oliva virgen extra, y en mi caso le pongo una pastilla de caldo de carne. El tiempo de cocción viene dado por el fabricante, pero en mi caso a partir de los 8 minutos hirviendo, los pruebo para que se queden al dente, es decir, que se note la dureza de la pasta al morder. Escurrimos en agua fría para cortar la cocción, y reservamos, mi truco es añadir en este momento unas gotas de aceite de oliva virgen extra, y remover una vez escurrido, conseguimos que la pasta quede suelta y no se pegue,
    Para esa salsa estilo Boloñesa, preparamos en una sartén con 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, la cantidad de 400 gramos de carne picado de ternera y cerdo, salpimentamos, sofreímos, y añadimos nuestras especias, romero, albahaca, perejil, orégano, tomillo y hierbabuena, una copita de vino blanco, reducimos hasta evaporar por completo el vino, y reservamos.

    En la cacerola donde hemos cocido la pasta, vamos a cocinar el tomate, sin piel ni pepitas, al que añadiremos, una pizca de sal y pimienta recién molida, una vez que este casi frito y se hallan evaporado el agua que suelta, añadimos dos cucharadas soperas de azúcar blanca, cocinamos ligeramente, añadiendo en ese momento la carne reservada, removemos para unificar los sabores. 
    Presentamos, con una ramita de romero, y unos trozos de queso
  • Cosas de mi Cabeza

    Fuera

    Todo empezó al pensar como compraría el billete. Fue una sucesión continua de sensaciones. Se iba de casa. Así. Sin más. A la aventura. Bueno casi. Su pareja llevaba tiempo hablándole de su amigo de Brasilia, con el que estudió la ESO. Y lo bien que le iba trabajando de camarero.
    A esa edad y sin trabajo aquí. Cualquier sitio donde tuviera una libertad de independencia económica era buena. Pero con el billete en la mano si grabó a fuego su decisión de salir del cobijo de su madre y hermano. Había sido un aprendizaje diario de cómo actuar con soltura en cada una de las situaciones ya vividas.
    Sus estudios estaban terminados. Y la poca o mucha experiencia que había adquirido en las prácticas era su único bagaje. 6 años de estudio para irse a 10.000 kilómetros de casa para trabajar en una tienda de ropa de última moda. Y gracias al amigo de su pareja y al contacto que tenia.
    Decisión tomada. A volar. Dejar su corta vida en el baúl de las añoranzas y empezar a llenar el cajón de las esperanzas. Y así empezó con una nueva vida alejada de casa y en un sitio que le era por completo desconocido.

    Era la última de esa gran lista que iban saliendo a ganarse la vida fuera. Pero la lista continuaría en el mismo momento que ella subiera al avión. Otros la empezarían. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Que espera!!

    Qué espera más intensa. Y qué ansiedad salir, me han preparado de  maravilla, todo decorado, vestido de fiesta y creado con mimo. Hay mucho amor en las manos que me han hecho, es más, hay mucho amor en todas las manos por las que he pasado, y son muchas, las sentí una a una, todas distintas, pero todas con calor y sensibilidad. Estoy destinado a una misión muy importante, y por lo visto, eso merece que me traten así.
    Dulcemente me han colocado en mi sitio, rodeado de todas la comodidades que se puedan pensar, desde unos algodones mullidos para los golpes, hasta unos velos para lucir mejor, sé que voy a un sitio importante y que mi labor es muy especial, pero no sé lo que es.
    Anda, ahora me están liando en papel, no lo entiendo, y ya no veo nada. Bueno, es igual, esperaré con tranquilidad mi momento, llegará seguro, oí a todos decir que la felicidad será grande y ellos siempre dicen la verdad.
    Oigo ruidos, son ellos que ya están ahí, me mueven mucho, hay mucha alegría y risas, el papel se está moviendo, se está rompiendo. Ahh, ya, lo están rompiendo para que me vean, claro.

    Ahora levantan una cosa que tengo en la cabeza, biennnnnnn, ya estoy fuera, y ahora los veo a todos, están muy contentos. Me coge en brazos y me besa. Es su cumpleaños y soy su muñeco preferido. Ahora si estamos todos felices.
  • Recetas

    Sopa de melón con crujiente de jamón y hierbabuena

    Para dos personas, medio melón maduro tipo piel de sapo, troceamos y limpiamos de piel y pepitas, trituramos y pasamos por un chino, para dejarlo libre de toda hembra, salamos con escamas y pimienta recién molida blanca, la rosa es una buena opción, añadimos al gusto unos trozos de jamón crujiente que previamente los habremos hecho en el horno al grill durante 5 minutos
    Presentamos con un hilo de aceite de oliva extra virgen y unas hojas fresca de hierbabuena.
    Se sirve muy frio. Especial para días de calor intenso.

    Receta dedicada a mi frutera preferida Verónica
  • Recetas

    Tarta de Queso y frambuesa (Presentacion)

    Como esta tarta ya pusimos su receta, hoyt colocamos una foto de presentación en honor a su autora, la repostera Nieves Piqueras

    Enhorabuena. Se esta convirtiendo paso a paso en una gran ilusionada de los fogones