Filetes rusos


Para una persona, 200 gramos de ternera picada, que pondremos en un bol con una yema de huevo, una pizca de sal, pimienta negra recién molida, unas hierbas aromáticas, en mi caso, perejil, hierbabuena, tomillo y romero, la miga de una rebanada de pan de molde escurrida de leche, batimos por separado la clara a punto de nieve e incorporamos, con un tenedor amalgamamos todo, y reservamos una media hora.
Preparamos unas bolas enharinadas de esta picada hasta compactarlas bien. En un molde triangular, las vamos preparando, con el acierto de colocar algo de harina en su base para que al sacar el molde hacia arriba no se queden pegadas.
En una sartén con 3 cucharadas de aceite caliente, las vamos cocinando unos 3 minutos por cada lado. Como no las hemos hecho muy altas se harán enseguida.
Presentamos con unas tiras en juliana de lechuga, unas rodajas de tomate, y unos hilos de tomate frito, o Ketchup.

Truco: la miga de pan escurrida en leche le dará cremosidad, y la clara batida esponjará mejor los filetes. Y la harina la justa antes de colocar en la sartén sacudir para quitar el exceso.

Lomo asado con salsa de cebolla a la miel y pasas

PARA 2 PERSONAS 300 gramos de lomo de cerdo troceado a dados, salpimentamos y sellamos en una sartén con una cuchara de aceite de oliva virgen extra, muy caliente, cocinamos y reservamos.
En una sartén pochamos 3 cebollas dulces a fuego muy flojo durante más de hora y media, cortadas en juliana, en tiras muy finas.
En la sartén donde hemos cocinado el lomo, añadimos 2 cucharas ,mas de aceite de oliva virgen extra, calentamos y añadimos una cucharada sopera de harina, cocinamos la harina para que pierda su sabor pero sí que se dore, añadimos un vaso de caldo de carne hasta dejar una salsa liquida, espesará más tarde un poco. Añadimos un vasito de vino amontillado, una hoja de laurel, nuez moscada recién rallada, unas pasas de Corinto hidratadas en agua, rectificamos de sal en su caso. Cocinamos ligeramente,
La cebolla en su punto de cocción, casi transparente, en ese momento le añadimos 3 buenas cucharadas de miel de romero, cocinamos dos minutos y añadimos todo a la sartén donde tenemos la salsa, que removemos ligeramente para que todos los sabores se combinen,
En una fuente de cristal, colocamos el lomo reservado con toda la salsa, lo introducimos en el horno a 150º durante una hora, moviendo la fuente cada 15 minutos, para que la salsa se vaya mezclando bien

Presentamos con unas patatas en cuadrados pochadas y luego fritas. Una hoja de laurel

Somos Distintos

-Pónganse aquí, en esta mesa mayor que estarán más anchas.
-No, déjelo nos gusta aquí. Así estamos más juntitas.
-Porque no se pone en la ventana? Así verá las nubes y el sol.
-No por Dios. Yo al pasillo. Bastante miedo paso volando como para ver el vacío.
-Señor el café para Uds. Y él con leche para la señora?  
-Pues no, al contrario.
-Quisiera unos zapatos para mi nene. Qué número tiene? Un 4 le conteste. Un 34 me trajo. Y le dije que no, que se había equivocado que era un 44. Y me contesto. Vaya con el nene.
-Ponte a la sombra que hoy pega el sol de lo lindo.
-Que va. Si a mí lo que me gusta es el sol. Y muchas horas. No aguanto el calor. Me puede. Me aplana. Deseando que vuelva el frío. Por favor que agobio.
-Qué camisa más brillante si hace daño a la vista.
-Qué va! Es la moda. Butano fosforito.
-Siempre con esos pelos greñosos. Córtatelos.
-De eso nada. Mis rastas se quedan conmigo.
-Siempre llevas el pelo que pareces un militar de los de antes. Tan rapado se te ven todas las ideas.
Hay quien para sentirse bien necesita estar incómodo. Y a quien el silencio no le deja estudiar. El agua fría no le gusta a todos. Y los ojos azules les san miedo a algunos. Planchar es un placer. Y para ti un suplicio. Y cocinar no digamos. Lo haría siempre y hasta pagando y tu lo más cerca que estarías es en la puerta y con una copa de vino en la mano. Pero de fregar te encargas tu.
La minifalda para las jóvenes y para mi vestido hasta la rodilla. Del bikini. Nada de nada. Yo solo la braguita. Slip o bóxer. Calzoncillos de toda la vida.

No somos iguales. Menos mal 

Descanso

Ya vuelves lleno de arrugas. Tu cara es un poema del cansancio. Arrastras tus angustias por la escalera del desaliento. Fuiste al fin de semana esperado del año a retomar las energías tiradas por las estanterías de los problemas, los cajones del despacho y los mensajes de no continuos.
Saliste con la comisura hasta las orejas y las cejas dobladas de la esperanza y vuelves con la boca agria y los ojos tristes. No conseguiste librarte de lo ajeno que aun te llevaste de lo propio. Olvidaste reírte y te encontraste con tus miedos. La nostalgia te inundó de nuevos recuerdos ya olvidados.
No te mires más dentro y deja el espejo del salón sin luz. Mal viaje de descanso que solo te trajo cajones de nuevas avispas. Olvídate de estos viajes provocados de descanso que se tornan en infiernos de fatigas.
La próxima no tengas ganas de hacer. Ten ganas de no hacer. Volverás con la risa en tu boca y la alegría en tus ojos.

El descanso en tu alma y la energía en tu corazón  

Verano

Revienta su despertar del lecho verde del trigal. Llena su pulmón con un hondo respiro y trona todo su ardor en estallido de color rojo fuego. Caen sus lágrimas saladas por su frente perlada. No hay quien pise su camino sin exclamar un ay!! de dolor. Ni los ojos son capaces de apreciar la nube que cubre la luz.
La mies se recoge y la uva verdea. Los días son las noches del invierno. Y de la noche un rato del sueño. Los corazones saltan con desorden y cambian los rumbos sin timón. Buscas la música que anime tu corazón. Las rutinas ralentizan los pasos y las palabras duermen hasta que la frescura de la noche anima a componer verbos de amor.

Calor y sol. El verano está aquí. 

Soy un Tapón

Rojo? Blanco? Que más da. Lo importante es que tapaba las burbujas, dejaba salir los olores del vino. Y hasta podía quitarte la sed..
Te hacia crecer. Te costaba a veces y otras tenías que pasarme a otra mano para de me separará de mi cuerpo. Mi vida terminaba en ese momento. De ahí al sitio más odiado.
Pero un día tú te diste cuenta que mi vida no terminaba en ese sitio oscuro y lúgubre. Sino que aun podía ser muy útil. Mandarme junto con los míos para juntarnos todos.
Y qué más daba el color y la forma. Y de donde viviéramos. Si del agua o del vino. De la gaseosa o de la leche. Todos juntos y muchos, muchísimos. A millones. Tendríamos una nueva vida. Y con sentido.
Algo sería posible entonces. Solo hacía falta que tú pensarás como juntarnos. De cómo llevarnos a ese sitio a todos. Quién sabe si en una bolsa, en un sobre. En un paquete.
Si se lo dices a más amigos podías juntarnos a más. Vaya coloridos, me han dicho que más colores que tiene el arco iris. Que somos de mil formas. Que hasta tenemos rayas por dentro.
Pero nuestro fin no es el cubo de la basura, sino que nos conviertan otra vez en lo que somos.

Una alegría para JanireDiciéndole «me gusta». Que pueda tener lo que yo he visto en ti. 

Cuchara

Cuando me tienen en la mano me siento segura. Sé que voy hacer algo importante. Y eso que mi vida es muy dura. El frío y el calor siempre están a mi alrededor. Seca o mojada. Dulce o salada. De hierro o madera. De oro o de plástico. Cualquier cosa vale.
Vine destinada a satisfacer alguno de los placeres más capitales de éllos. En los fogones y en las lumbres. En cacerolas y en sartenes. En platos y en vasos. En tu boca o en su boca. Pero siempre dando gusto.
Y en casa del herrero siempre me encuentran. He servido a señores y a lacayos. Conmigo no se hace distinción.
Y cuándo no estoy, con cualquier cosa me fabrican. Desde un papel a la hoja de un árbol. De un trozo de pan a la hoja de una navaja. De alta alcurnia o de baja estopa. En todos los sitios me hallo. Da igual el norte o el sur. Que en un barco que un avión.

Siempre Soy 

Noche de San Juan

Noche de San Juan. Noche extraña de fuegos y sortilegios. De calores y escalofríos. De rupturas con el pasado y alegrías por el futuro.
Al otro lado de los demonios del fuego donde se consumen las miserias descubres los ojos de quien espera tu mirada. Solo las llamas azules y rojas separan vuestros cuerpos. Pero nunca sabrás porque. Pero saltaste las llamas para meterte en su infierno. El baile de vuestros cuerpos era ritual demoníaco. Saltos y revueltas de honda pasión. El conjuro del aguardiente evaporaba los espíritus de la pasión.
Los sonidos de la gaita endulzaban la noche. Observar la luna llena y esa ligera brisa que movía su pelo, era la sensación que ella deseaba desde siempre. De la mano a la cintura solo un ligero movimiento. De los pies entrelazados a colocarse unos detrás de los otros fue todo un momento. Colocarlo con las manos en la palmera y abrirle las piernas.  Tener a un hombre a su merced, y sentir su espalda contra su pecho. Poder oler su cuello y besar su nuca. Pasar su mejilla por sus orejas y bajar por los hombros sus labios.
Solo el perfume del mar y el olor de las ascuas del infierno seducía ese momento. Los besos de pasión recorrían cada centímetro de su espalda. No dejó nada sin sentir. El placer bullía  desde lo más íntimo sus cuerpos. Era imposible resistir no darle la vuelta.
Bajó sus manos a la cintura y rodeándolo le besó su boca con la pasión deseada tanto tiempo. Mordía sus pezones con los labios estirando de ellos. Recorría con la punta de su lengua ese ombligo sensual. Y no paró hasta encontrar lo mejor. En la soledad y la desnudez dieron rienda a todos los demonios que su fuego no podía apagar.

Noche de sexualidad plena. Hicieron el amor tan intenso cómo corta fue La Noche de San Juan. 

Cuanto Tiempo

Más de ocho años sin verse. Algo estaba pasando por su cabeza. Tenía dos niñas pequeñas y las veía muy poco. Tanto trabajo. Tanto pelear porque a ellas no les faltará de nada. Y se estaba dando cuenta que repetía todo lo que odió de su padre: la falta de tenerlo a su lado en los momentos más importantes de su vida. Y en todos. Esa fue la causa de su gran reproche y dejar pasar el tiempo sin verlo.
A sus hijas las estaba tratando del mismo modo. Su padre era el abuelo. Y aún no conocía a sus nietas.
Se enfrentó a sí mismo. Decidió que ni un minuto más pasaría sin hablar con su padre. No quería pasarse toda la vida maldiciendo que su padre se fue sin poder decírselo. Descolgó el teléfono y lo citó en su despacho para el día siguiente.
No sabría como  reaccionaría en esa llamada pero lo que escuchó le dejó sorprendido.
-Mañana y en cualquier momento.
Y él creyendo que su padre estaba enfadado. No era la respuesta de un enfado sino de un deseo irrefrenable de que ocurriera. Y que fuera ya. Lo antes posible.
Al día siguiente las palabras le salían con dificultad. Pero no por que fueran forzadas sino por la emoción que sentía. La conversación fue así:
-No se el tiempo que tardaremos en recobrar todo pero te aseguro que lo tendremos todo a nuestra disposición. Quiero que tus nietas disfruten todos los minutos de su abuelo y que les transmitas lo que yo me perdí. Y ahora con ellas lo recuperaré.
La respuesta del padre aun le dejo mejor.
-Te he querido siempre y te quiero incondicional.

Se fusionaron en el abrazo que tanto tiempo esperaban 

Invisible

Se hacía visible siempre por muchas cosas. Por la altura, los sobrepasaba a casi todos, por su peso, era de los más ligeros, por sus habilidades. Las tenia y muchas. Por su curiosidad. Todo era digno de su interés. Y en algunas, muchas, cosas destacaba demasiado.
Todo esto en una edad donde la crueldad está más a flor de piel que tomar leche por las mañanas, lo llevaba a extremos de desprecio. Incluso a recibir verdaderas palizas de la Banda del Sibi. Años de sufrimiento latente que no diario pero que poco a poco minaban cualquier idea de parecer uno más.
Deseaba a veces ser invisible. Que nadie se metiera con el por exceso o por defecto. Si era por un reloj malo. Era el único. Si era porque salía voluntario peor. Si era porque siempre tenía el balón de baloncesto ni os cuento. Está harto de ser siempre el centro del interés de todos. Ojalá y in día llegará a clase y nadie lo viera. Solo él y el profesor. Y no todos. Que alguno también lo tenía en vereda.
Su paciencia se acababa. No le quedaban ánimos de nada. Su cabeza pensaba cosas raras. Hasta olvidar el camino diario al colegio. Olvidar el nombre de aquella chica. De olvidar hasta su nombre.
Solo una cosa pudo con él. La autoconfianza. Se marcó la idea fija de que nasa ni nadie le afectará y con esa edad sería una locura. Empezó por agarrar al jefe de la banda del Sibi y ponerlo en su sitio. En la enfermería. En no consentir, a partir de ese momento, ningún comentario que le pudiera dañar. Y con dos cosas más, lo demás entendieron que ya no era carne débil. Y que lo mejor era dejarlo invisible y dedicarse a otro.

Ahí empezó a sentirse fuerte y seguro. A ser él