Cosas de mi Cabeza

Pentalogía de los sentidos: Tacto

Ella se tumbó boca abajo. Desnuda, solo con unas gotas de su perfume favorito, el que le gustaba a él. Su piel limpia, suave, sensual, hasta en la postura.
El ambiente creado era especial. Luz tenue, la justa para descubrir todos los sentidos de la piel. Esa canción que traía todos los mejores recuerdos a los dos. El olor a jazmín de fondo, hacia que un nudo en su garganta no la dejará respirar.
El se colocó encima pero casi sin tocarla, no sabía exactamente lo que le haría, pero se dejaba, tenia seguridad, y confianza. Estaba excitada y los dos lo sabían.
Con las yemas de los dedos empezó rozando ligeramente la parte superior de sus hombros. Casi imperceptiblemente, eran latigazos de placer sin saber el sitio exacto donde su producirán. Sin esperar más, esos dedos se movían cómo pétalos de rosas por su nuca.
Por su columna, daba la impresión que se deslizaban como algodones de nubes recorriéndola. Las sensaciones se alargaban. Se intensificaban. Producían un placer total a la espera que de nuevo tocarán esos dedos expertos una nueva parte de su cuerpo.
Cual sería ahora? Una nueva corriente salió de su cadera directa a su corazón que lo aceleraba sin parar palpitando en una carrera sin final. Cuando menos lo esperaba esos dedos tocaron la parte más interna de su muslo izquierdo. Ya no aguantó más.
Se dio la vuelta y se encontró con los ojos de su amor demostrandole que era inmenso. El tacto de su piel era el máximo placer para los dos.

Ese beso selló todo.
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