• Cabeza de mis Cosas

    Mariposas




    Sus ojos solo veían la tierra, el fango, el cieno, el barro. Su cuerpo marcado por las arrugas de la oruga. Verde y fea. Llena de pinchos como dolores de su piel. Desesperada y sin casi vida. Solo con luz gris y negra era su existencia. No tenía futuro, o casi.
    Un día encontró el sitio donde acurrucarse. Era el mejor, rodeado de frescura y sencillez. Había fuerza ahí. Y mucha. Se hizo un ovillo de seda. Se dejó hacer. La naturaleza obraría su poder y la ayuda llegaría.
    Así fue. Del capullo de seda en el que se transformó la oruga, nació la más linda mariposa, llena de vida y color, de luz y esperanza. Ahora empezaba su nueva vida. A empezar de cero, tenía toda la fuerza que la naturaleza le entregó mientras sufría ese radical cambio.
    Ahora tenía que aprovechar su lucha y esfuerzo. Y ver la vida hacia arriba, nunca más el suelo gris y feo. Ahora el sol y la luz los tenía de su parte.
    Ahora eres Mariposa has vuelto a nacer. Eres distinta algo en ti ha cambiado. Distinta por dentro y por fuera. Has aprendido y sufrido mucho.
    Ahora eres más fuerte. Ahora tienes que aprender a volar

    A todas las personas que se van a curar del cáncer 
  • Cabeza de mis Cosas

    Vodka con Naranja



    Ahora es fácil acercarse a la barra de un bar o en la terraza de moda y pedir un gintonic de premium con tónica perfumada. O un vodka tónica con frutos del bosque o un Dry Martini. O un mojito de ron negro.

    Pero hace 40 años tuve la suerte de experimentar la mejor bebida alcohólica del mundo. El final de esta historia hay que remontarla en un mes anterior. Cuando Pepete me dice casi en secreto que había conseguidos dos entradas para la discoteca de moda. Bueno la única discoteca que había. Esos treinta días fueron el rosario mejor rezado del mundo. Cada misterio era la ropa, el peinado, la colonia. Juntar dinero, ni exámenes ni clases ni nada. Solo había discoteca. Presumir delante de las chicas que teníamos entradas y claro poner la oreja para enterarnos cuales irían.
    Sería la primera vez que pasaría a una. No tenía ni idea de cómo eran, pero nadie se daría cuenta. Presumir que la conocía de sobra. Que había estado en muchas. Que tontos somos a esa edad. Pero esa ingenuidad y atrevimiento nos lleva a la experiencia y madurez.
    Llegó el día. Por fin. Dos horas de cuarto de baño, y luego decimos que no entendemos a las mujeres, somos peores, pelo, ropa, colonia hasta en sitios insospechados, pero que escuece, por si acaso. Todo perfecto, claro desde nuestro punto de vista de la belleza juvenil.
    A la calle, nos juntamos en la esquina de casa y nos dirigimos con mas entusiasmo que miedo, que por mi cuerdo era las sangre convertida en pánico la que recorría.
    En la puerta Antonio, más serio que el guardia civil de mi pueblo, nos miró tres veces de arriba abajo, y eso que nos habíamos puesto el famoso abrigo estilo napoleón, hasta los tobillos, aparentando 5 años más, eso creíamos. Por fin nos corto la entrada y escaleras abajo.
    Por favor, si eso era una discoteca, como serian las catacumbas, en ellas habría por los menos velas, en esta ni eso, tardamos más de 10 minutos a que nuestros ojos se acostumbraran a la no luz, por fin pudimos andar un poco a reconocer ese deseado castillo lleno de lugares escondidos, donde se ubicaban las famosas chicas que decía que bailaban.
    Encontramos fácilmente un sitio nada más entrar a la derecha, un rincón perfecto con una mesa y asiento para dos personas. Me dijo que él iba a la barra a pedir dos consumiciones que iban incluidas en la entrada, me preguntó que quería. Nunca me las había visto mas difíciles, yo una copa y de alcohol?, pero si en mi vida había tomado una copa, ni de alcohol, en todo caso, un vasito de sangría en las fiestas del pueblo y nada más. Le dije que lo mismo que el tomara, que él si decía que había tomado.
    Me quede sentado y esperando. Mientras me dediqué a intentar ver algo de cómo era esa famosa discoteca, pero lo único que me alcanzada a ver era una bola de cristalitos pequeños girando sin parar y lanzado destellos de rayos desde ella, y que de vez en cuando te daba en los ojos sin esperarlo, y encima de la escasísima luz te deslumbraba por completo los ojos, total ciego por el destello y ciego por qué no se veía nada, pues vaya discoteca, y para mas diversión empezaba a llenarse hasta cubrir por completo la poca visión que tenía hacia adelante, donde al fondo estaba la pista, o eso creía yo, porque verla, verla nada de nada.
    Al rato largo apareció con dos vasos altos como palos de escoba, sin un color determinado, la luz no permitía ver nada más. Y me dijo así, cargado de razón, le he dicho al camarero que es amiguete que los cargara bien, que nos hacía falta. Pues vaya si los cargó, al probar aquel liquido casi me da el mareo de mi vida, lo único que entendí era un ligero olor a naranja y burbujas, pero sabia a aguarrás.
    Me dijo que se llamaba un destornillador y ahora sí que me dejo helado, y a esto había venido a una discoteca?, a probar algo tan rico como un destornillador?, y que sabia a rayos? Mal empezaba la historia. Nos sentamos y empezamos a beber, uf, que momento de mi vida, había que ser hombre, pero si las ganas que yo tenía de ser hombre así,. La conversación varió a la música, el si entendía de música, y me iba contando los grupos que el disyóquey ponía. El local estaba tan abarrotado que las dos veces que intente ponerme de pie para ver qué pasaba era un imposible, ni me dejaba ver, ni mover, mi historia de vida discotequera, se iba a reducir a ver espaldas de tíos, y a tomar algo que ni me gustaba, y a salir con la cabeza como un bombo de semana santa el día de resurrección.
    Y de mujeres para que hablar, ni una falda vi, aunque haberlas debía haberlas, sino no tenía sentido tanto hombre.
    No sé el tiempo que pasó, pero mucho, y de golpe, la música cambio, a una especie de marcha alegre, las luces se encendieron de golpe, pero las blancas., las de ver de verdad, era la señal que se acaba todo, y me dijo que a recoger los abrigos que nos íbamos. Eso sí que no, ahora no me iba, ahora me quedaba hasta el final, quería ver con mis ojos todo, todo; a las mujeres, a las chicas que habían de verdad, a verles los ojos, y que me vieran a mí, era la prueba de que yo si había estado, de ver la pista de baile, de ver las caras de los tíos coloradas como narices de payaso. Y de ver por fin el color de aquel famoso en mi vida Vodka con naranja, el primero de mi vida, y que luego sí que marco jornadas históricas de aquella discoteca.

  • Cabeza de mis Cosas

    Mi tesoro

    Ambicionamos riquezas, oros, diamantes, grandes joyas, los mejores tesoros. Esas son las cosas que muchos persiguen.

    Las historia de piratas y bucaneros necesitan poco para hacerlas propias. Somos Pata de palo. Barbanegra. El capitán garfio. O cualquiera de los grandes piratas de nuestro siglo que ambicionan riquezas sin parar. Vemos al señor en su súper coche de lujo y se nos van los ojos detrás. A la señora que pesan más sus joyas que su cuerpo. Al magnate que llena de barcos sus puertos.
    Qué tesoros buscamos todos!!. O no?
    Quizá el que yo busque todos los días se llama tiempo. Ese que lo tengo en la mano pero que se escapa siempre cuando más lo necesito. 
  • cava,  fletán,  lenguado,  limón,  merluza,  Recetas

    Lomos de pescado en salsa de limón al cava

    Dos lomos de pescado blanco, un vaso de fume de pescado, el zumo de un limón, dos cucharadas de miel de romero, una cucharada de harina, sal, pimienta, aceite de oliva extra virgen. Como acompañamiento, unas pasas sultanas hidratadas en vino blanco, una colas de gamba roja en tempura de tinta de sepia, una piel de limón.
    En una sartén sellamos por ambos lados los trozos de pescado una vez salpimentados, en una cucharada de aceite de oliva virgen extra, reservamos.
    En ese aceite con los jugos que ha dejado el pescados añadimos una cucharada de harina que cocinamos bien, añadiendo el vaso de cava, el zumo del limón, y el vaso de fume a poquitos para encontrar la textura deseada, cocinamos y rectificamos de sal en su caso, añadiendo la final las pasas sultanas, todo esto no se tarda más de 6 minutos.
    En una bandeja de cristal de horno colocamos los trozos de pescado y añadimos toda la salsa, metemos en el horno a 190º 5 minutos. Y presentamos en un plato blanco, acompañando de las gambas fritas en tempura negra, ramita de perejil y una flor de limón con su piel.

    Receta tempura negra: en dos cucharada de harina, añadimos medio vaso de cerveza, y la tinta de calamar de dos bolsas, batimos bien. Añadimos las colas de gamba roja salpimentadas, y en aceite de oliva extra virgen muy caliente las cocinamos un par de minutos, reservamos en un plato con papel absorbente.

  • Cabeza de mis Cosas

    Crucero



    Estuvo ahorrando años. No sabía cuántos, perdió la cuenta cuando llevaba 10. Pero ahora ya había llegado el momento, embarcará en unos días. Había pagado religiosamente la cantidad que le exigieron. Y que cada año aumentaba más. Casi tanto como ella guardaba. Pero al fin llegaba. Ahora podría ver el mar de cerca, su ilusión de siempre. De ver esa tierra soñada y contada, por tantos en tantos años.

    La travesía seria larga, no esperaba lujos, tampoco le contaron con claridad cómo sería. Solo soñaba con subir y llegar. Parecería extraño a cualquiera que estuviera en sus condiciones. Años de ahorrar, crucero a la vista, y tierra deseada de destino. Pero no era así.
    El transatlántico era una patera, el camarote una tabla, y la piscina todo un océano donde poder morir. Pero era toda la «ilusión» necesidad poder dar de comer a los suyos. Llegar a esas vacaciones y quitarse el hambre.
    Por fin llegó el día. La acomodaron en su preciado camarote, con vistas al mar y toda la brisa posible. Un lujo, comprobó. Otros no tenían esa suerte.
    A los tres días de navegación el transatlántico Costa Concordia ni los vió. Solo su oleaje a su paso fue suficiente. Estaban a menos de dos millas de su destino deseado, la isla de Giglio.

    La ola terminó por volcar su ajada patera. Nadie fué a recibirla, nadie supo de sus ilusiones, nadie fué a su entierro. No tuvo vacaciones. 
  • Cabeza de mis Cosas

    Diviertete



    Estas más pendiente de la gente que divertirte.

    Quizá sea porque, para que tú te diviertas, tiene que existir personas que creen tu diversión. Para que tu bailes, cantes, saltes o cualquier otra cosa, tiene que existir gente que cree la música, el cante o el baile para que te diviertas.
    Solo así podrás decir que tú te diviertes porque yo estoy pendiente de saber lo que quiere y le gusta a la gente. No todos bailan pero si algunos componen música, escriben los libros o cuentan chistes para que tu bailes, te rías, o leas y aprendas.
    Mira y piensa mejor que todos somos importantes. Todos tenemos una cosa que hacer. Yo creo y tu lo ves. Quizá no seas capaz de hacerlo al revés pero nunca te juzgaré por ello. Yo creo obras de arte. Una ópera para que tú la escuches y disfrutes. La mejor canción de baile para que tu cuerpo se rompa. Y sabiendo que a mí ni me gusta escuchar opera, ni bailar soy capaz de sentarme a tu lado a ver como disfrutas, tu y los demás de mi obra. De bailar contigo algo que yo he escrito sin tener ni sentido del ritmo.

    Sigo viendo a los demás como algo que necesito para poder seguir siendo quien soy. Alguien que hace cosas para sentirse bien haciéndolas. Solo eso. Me divierto haciendo lo que hago.
  • Cosas de mi Cabeza

    Fin





    Sí estás leyendo estas sílabas te darás cuenta al final, de lo que va a pasar.
    Me he divertido mucho juntándolas. Ha sido una gran experiencia para mí. Y espero que a ti te habrá pasado lo mismo. Siempre he pensado como poder escribir algo que tú te sintieras protagonista total de la historia y espero haberlo conseguido.
    A partir de ahora lo que siga saliendo de mi cabeza intentaré publicarlo de otra forma y en otro medio.
    Quiero agradecerte las horas y tu tiempo que has dedicado a leerlas. Algo que me ha llenado de ánimo diario a seguir pensando en cómo crear una nueva historia. Has sido fuente de mi inspiración todos los días.
    Esta es la última historia de este blog. Ya no tendrá más.

    Gracias de todo corazón
  • Cabeza de mis Cosas

    Migrar


    El frío intenso llegó de golpe. Aquella mañana al clarear el día se dió cuenta que ese era el momento.  Lo habían comentado entre todas. Y todas sabían lo que pasaría. Menos élla. Sería su primer viaje. Tenía ilusión a la vez que miedo a lo desconocido. Sabía que sería muy largo. Pero tampoco se hacía la idea de lo que significaba largo. No tenía una forma de relacionar esa palabra. Ni mucho tiempo. Ni otras tantas que por primera vez oía o experimentaba. Pero si sabía que tenía que prepararse para cosas que nunca había visto. Y que merecía la pena vivirlas. Todas hablaban maravillas de ese viaje. Y algunas las más, ya llevaban muchos. Y de los sitios a los que iban. Tan bonitos y magníficos de ver.

    El tiempo que llevaba en este mundo se había entrenando para hacerlo. Todos los días habían sido su educación, su comida, su ropaje se había acomodado para iniciar hoy este deseado viaje. La llamó su madre y le avisó para que estuviera lista en media hora. Su madre! , que amor y delicadeza, que pasión tiene una madre. Eso si lo comprendía de sobra. Desde que nació no había parado de transmitirle todo su amor y experiencia, y aunque no llegara a entender muy bienvenida todo, si que sentía que era lo mejor para ella.

    Que nervios. Solo un ratito y a despegar. Ya tenía ganas de iniciar ese vuelo tan largo. Del que tanto se preparó. Y que tan duras habían sido las pruebas a las que se sometió. Por fin emigraron a esas tierras desconocidas para ella, y que tanto le comentaron. Ya añoraba con llegar a Doñana. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Nube

    No necesitas llave para entrar en esta casa. Solo soplas un poco y la puerta se abre. Al entrar ya te das cuenta que no es normal esta casa.
    Las ventanas no son cuadradas. Son bellos agujeros desiguales por los que pasa solo la luz y la brisa. Las paredes no les hace falta pintura, ni están siempre en el mismo sitio. Cambian de forma y de sitio según su capricho. También si tú necesitas más sitio.
    Y el techo es lo mejor. Una veces hay y otras desaparece. Y siempre según la luna. Si sale a verte, el techo desaparece. Y si el sol te da mucha luz, se vuelve ligero como un toldo para que no te quemes.
    Los muebles son lo mejor. No hay. No hacen falta. Toda la casa es un mueble según lo necesitas, una cama? De la pared sale, una mesa,? Sube el suelo con sus sillones. Como no voy a querer estar siempre aquí?
    Ah!!, una cosa. No hemos hablado de sus colores. Cambian sin parar según tu estado de ánimo. Si estás enfadado y tenso toda la casa se vuelve gris y negra. Y eso te sienta tan mal que enseguida te hacer cambiar. Y entonces cambia a blancos y azules. Haciendo juego con el cielo. Vaya con mi casa.
    No cambio mi nube por nada. Aquí podemos estar todos, se hace tan grande como amigos lleguen. Venid siempre. Y sin avisar.

    Ella está deseando conoceros
  • Cabeza de mis Cosas

    La vaquilla

    Cómo todas las mañanas de feria recorría temprano los lugares por donde unas pocas horas antes habían estado abarrotadas de gente.
    Redondeles. La cuerda, el paseo, los jardinillos. La plaza de toros. Que a esas horas estaban ya las vaquillas. El único acontecimiento multitudinario de esas horas.
    Saliendo por la puerta nueva de los jardinillos que daban a la puerta grande de la plaza observé que estaba abierta. Y que unos cuantos amigos están hablando en ella. Me acerco a saludarlos. Pero antes de llegar un revuelo, unos gritos y de frente a mí, la vaquilla. Se había escapado. Y salía de la plaza más asustada que los que estábamos viéndola.
    Para mi sorpresa, no me esperaba esa reacción mía por mucho que siempre me han gustado los toros, salí detrás de élla. Mas por saber si hacia algo malo. Que por el placer de estar cerca.
    Callejeando llegó a Villacerrada. Subió a la plaza por la rampa de Don Gil. Allí si que no tenía mucha escapatoria. Buena explanada, soportales, y poco o ningún sitio por donde huir. Nosotros, a la carrera, detrás y con miedo de que ocurriera alguna desgracia.

    Pues a torearla y hacer quites. Hasta que llegó la policía y se acabó mi gran faena taurina. 
  • Cabeza de mis Cosas

    Frutera

    Cuando me levanto y yo madrugo mucho, ya sé que tú ya lo hiciste. Y que empiezas con la obra de arte diaria. A crear nuevamente ese cuadro de colores que nos alegran cada vez que lo vemos. Con mimo exquisito, con sabiduría de la experiencia, con la delicadeza que solo tu mano es capaz, colocas pieza a pieza, caja a caja. En la disposición única que tu cabeza imaginó en esa vigilia nocturna al despertar.
    Solo en ese momento decides, qué y cómo dispondrás tu cuadro para la admiración de todos. Colocaras los amarillos de los plátanos a la izquierda, los rojos intensos de las cerezas en el medio, los verdes fuertes de los pimientos debajo. Los naranjas de los pomelos, encima de blancos espárragos.
    Cada día una disposición distinta. Cada día un cuadro nuevo. Cada día un arte más por dar una visión nueva de tu pasión por tu trabajo. Que lo recompensas con la mirada en nuestros ojos reflejada de admiración. Gracias por crear todos los días una obra de arte nueva con los mismos pinceles y con los colores nuevos que tu recoges y recompones.

    A Vero
  • Cosas de mi Cabeza

    Mano

    Esa uña verde esperanza, sujetada por ese dedo que indica tu capacidad de ser la número uno. De hacer la indicación de llamarme. Y sin hablar, hace que vuele hacia ti. Que marca el límite de hasta donde se puede llegar a ti.
    Dice que la locura está en tu cabeza y también en las cabezas de los que te quieren. Que prueba la comida que con mimo preparas a los tuyos y que junto a sus cuatro hermanos tienen la capacidad de acariciar con delicadeza la cara de tu amado.
    Esa mano sensible que siente el placer de tu piel, que sus yemas hacen estirar el vello de cualquiera hasta casi arrancarse de su raíz. Dulce y enérgica. Dura y de terciopelo. Que transmite tus pensamientos para que los demás los lean.
    Dan puntadas con hilo, y dan puntadas sin hilo. Terciopelo cubierto de acero. Tu mano sencilla y marcada por la sabiduría del tiempo. Deja huella en la arena cuando te apoyas pero deja huella en el corazón cuando lo rozas.

    Esa mano es la que quiero que mientras me cantas una nana me anillara el pelo para que mis sueños sean siempre tú. 
  • Cabeza de mis Cosas

    Celos

    Ya ni siquiera pienso en tu marido, ya ni siento que estás con otro. Cuando estás conmigo no huelo tu cuello, ni tu cuerpo, ni tu tanga siquiera, podría mirar tu móvil, o tu tablet, pero no lo hago, podría espiar más. Lo hice en un momento. Pero no me sirvió para nada.

    Si. Si me sirvió de algo. Para hundirme más en el odio.
    Me visto para ti. No te hago preguntas. Aunque me muero de ganas por saber. Sé que desconfías de mí, y hasta de ti. Pero decido callar, y sentir hacia dentro.
    Me arañan las garras de todas las gatas de mi estómago. Miénteme ahora y siempre. Dime que tu amor es el único, con eso me sobra. Yo solo me he metido en esta vida. Y ahora me ahoga. Y me ahoga a mi solo. Tu ni siquiera te enteras. Solo disfruto yo de tenerte. Tu ni me tienes. Ni lo sabes que estoy enamorado de ti. Qué vida más sola. Pero aun me compensa. Solo saber que estás. Que me miras. Que me creo que te insinúas. Con eso me basta.
    Pero las gatas algún día saldrán destrozando mis entrañas. Y me volverán a esa locura más intensa, a la desolación más dura.
    No sé qué será peor.

    Mientras, solo mírame a los ojos y hazme creer que el amor existe

  • Cosas de mi Cabeza

    De Inglés

    Tantos años estudiando un inglés perfecto. Duros días de nervios en los exámenes mensuales, y en los trimestrales. Y al final de cada año el susto. He aprobado o no? Siempre lo mismo. El esfuerzo diario del estudio, tanto tiempo ganado y perdido para conseguir aprender algo más en mi vida. 
    Es el mejor colegio. En la mejor y más acreditada escuela de idiomas. De poder satisfacer una de la metas. Llegar a entender a una persona por todos los años de estudio.
    Una vez conseguido mi añorado título. Y puesto a trabajar en lo que siempre he querido me encuentro que mi inglés perfecto no me hace saber lo que un tejano de alta escuela me quiere decir.  
    Qué me ha pasado con mis cinco años de inglés? Qué me han enseñado en los días de esfuerzo? Qué me han enseñado de un idioma que yo quería aprender cómo Shakespeare?
    Pues después de pedir ayuda a mi compañero de trabajo que lo aprendió en las plazas de Lepe, me encuentro que mi perfecto inglés lo hice para un tejano cerrado del pozo de petróleo de vacaciones por Málaga.
    Y claro, me doy cuenta que la universidad de la vida da más clases que la mejor escuela de Oxford. Y por mucho que un castellano perfecto quiera hablar, como no tenga un buen oído para entender al gallego o al de Huelva.

    Es posible que uno de los dos o no coma o no cobre. 
  • Cosas de mi Cabeza

    El Parto de la Naturaleza

    Se imagina una madre dar a luz a 10 criaturas, sordos, ciegos, sin pelo, y que ellos tengan que salir solos de la matriz?. Arrastrarse por su barriga, llegar a los pezones y empezar a mamar?
    Les aseguró que en la naturaleza existe este caso y alguno más tan complicado y difícil de comprender por nosotros. Los humanos. Y me pregunto si deberíamos relativizar la propia naturaleza del parto adivinando y observando cómo ocurre en otros mamíferos.
    Nos asombra una madre cortando con sus dientes el cordón umbilical. Nos asombra mucho más una madre con dos pezones dando de mamar a sus diez criaturas. O que un animal de 400 kilos tenga una cría de gramos, si he dicho gramos. Eso es asombroso. O que el parto de un mamífero varíe de semanas a años. Vaya embarazo de la señora. O que una hembra esté a punto de parir y eso se le traspase de golpe a su macho. No es asombroso todo? Entiendo que estamos habituados a lo que nos rodea. A lo que hemos aprendido siglos a siglos de cómo funciona un humano.
    Pero me dejo asombrar por el resto de mamíferos en sus propias formas de vida. Un espermatozoide, un óvulo y después la guerra.
    No hay dos iguales. Y mira que hay seres vivos.
    A lo que voy. Cada vez que nazca un niño, niña veamos la grandeza de la naturaleza pero con una perspectiva más amplia.

    Nos dará mayor protagonismo a nuestra sencilla forma de nacer. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Pelando la Pava

    Llegó muy jovencita del pueblo a servir en casa de los señores. Los amos de la finca donde su padre eran guardeses. Su niñez la pasó en el campo y los límites de su vida estaban en el cercado, y ahora se veía pasando su juventud en la ciudad. Cosa que la alegraba enormemente.
    Ya estaba bien de gallinas y pavas. De cerdos y encinas. Ahora vería mundo. Su candidez era total. No sabía de la vida más que la cocina y el campo. Pero no entendía nada del resto. Su cultura era precaria en casi todo. No sólo de letras. Sino de la vida misma. El ama sí que era un encanto de mujer, le ayudaba y le enseñaba todo y con paciencia infinita. Ella decía que se sentía una zoquete per su Ama le decía que aprendía muy rápido. Mas que muchas chicas de su edad acostumbradas a la vida de ciudad.
    Ella se encargaba exclusivamente de los dos niños de 3 y 4 años que tenia la señora. Su aseo personal. De jugar con ellos y de pasear por el parque cercano. Los domingos y a la misma hora salía de la casa con el cochecito de los niños. Que aunque en edad de andar la señora no quería que se cansarán demasiado. El paseo eran largo de casi dos horas recorriendo todos los caminos del parque y que siempre estaba lleno de personajes de lo más variopintos. Desde el cura rodeado de criaturas a su alrededor escuchando sus enseñanzas, al soldado de permiso buscando su posible amor.
    Qué guapo era, pensó al verlo. Nunca se había fijado en un hombre como hombre. Solo la figura paterna era su hombre. Pero aquel capitán general era el ser más hermoso de la creación. Sus ojos se cruzaron un instante. Y solo ese momento fue suficiente para que a ella le cambiara por completo la forma de pensar.
    Aquella noche imposible conciliar el sueño, solo tenía a su ángel vestido de militar y bigote. Los sueños que aun despierta iban desde, que era un hombre a sentir in calor interior del que nunca había tenido. Ya le contó algo la señora aquel día en el que tuvo que enseñarle lo que era ser mujer. Y ahora algo de sentido tenia pero no mucho. Su único deseo en toda la noche es que pasara la semana en ese momento para que fuera otea vez domingo.

    Fue allí donde descubrió el amor 
  • Cosas de mi Cabeza

    Caballo de Cartón

    En esa casa se hablaba de comida, pero pocas veces, se hablaba de educación pero de aquella forma, ordenó y mando, se hablaba de muebles, pero sólo de alguna hamaca de cuerdas. Se hablaba del tiempo. Si de eso si se hablaba mucho, del frío que pasaban y de cuánto se mojaban. O del calor sofocante del verano que solo se aplacaba en la fuente de las caballerías.
    No se hablaba de risas. No se hablaba de colores. No se hablaba de luces. No se hablaba de juguetes. No se hablaba. Para qué? No había nada de qué hablar.
    Dos churumbeles de 4 y 5 años. Que necesitaban hasta vivir. Porque eso no era vida.
    Aquel día se encontró en el cubo de basura buscando chatarra un caballo de cartón roto. No lo pensó dos veces. Esa era la mejor comida. Era la mejor cultura. Era la mejor cama. Eran las mejores alegrías, mejor dicho, serian las primeras alegrías que habría en su casa.
    Se le iluminó la cara. Había visto las sonrisas de sus hijos por primera vez. Y decidió recomponer ese caballo lo mejor posible para que pareciera nuevo. Y qué más daba como estuviera. Nunca habían visto uno. Les parecería el mejor del mundo. Y aun así algo le hizo. Lo limpio un poco. Y cargó con él.
    Nunca un padre con él había visto en los ojos de sus hijos la luz del sol. El brillo de las estrellas. La alegría de mil payasos juntos.

    Por un momento en su casa había de todo. Un caballo de cartón roto y viejo
  • Cosas de mi Cabeza

    Piedra

    Eres la piedra en un río que por más agua que pase ni crece ni siente. Por más que la esquejes no salen más vidas de ti.
    Eres solo una piedra que sirve para dar chispas. Y ni eso puedes ahora.
    Sal de ese agua y vuélvete planta de vida. Que ahora si te alimentará. Y podrán esquejarte en nuevas vidas.
    El ser piedra no te sirve, el ser planta de algo sirve. Pero el ser tu misma sí que nos sirve a los demás que nos haces vivir de tu vida.
    Riegas y te riegan. Tienes y das. Alegras y trasmites.

    Deja de ser piedra. Se tú misma
  • Cabeza de mis Cosas

    Oye!!

    Oye!!
    No me hagas ninguna trastada ahora. Me quedan dos días para nacer. Y quiero nacer el día de mi santo. Me quiero llamar como mi Virgen. Llanos. Así, a secas. Como élla.
    En estos días dile a papá que no te monte en el coche y te lleve por los barbechos como te hizo el abuelo a ti. Que venías con retraso por ser primeriza la abuela. Qué risa. Vaya costumbres.
    Quiero nacer el día de la cabalgata.
    Que la virgen abra la puerta de hierros.
    Que la gente sea feliz.
    Que esa semana sea siempre mi semana de fiesta. Del 7 al 17 de septiembre.
    Y cuando sea mayor pueda pasearme contigo por el paseo y los redondeles.
    Nada hay como la feria de Albacete. Tantas veces que me las has contado en el último mes. Deseando estoy de salir. Pero a su tiempo.

    Ni un minuto antes ni después. Será mi día. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Abracadabra

    Truenos y rayos. Relámpagos y centellas. Abracadabra pata de cabra, haz un sortilegio y congélalo.
    Que nunca más me castigue el corazón y lo rompa más veces. Esta casi muerto de tantas heridas que no hay sitio sin raja que no sangre.
    Abracadabra pata de cabra. Haz un sortilegio y encanta para que cierre los ojos a ese amor.
    Ponme delante a otro amor.
    Que clavo con clavo sale de la madera más dura.
    Que el fuego vuelva cenizas todos sus recuerdos y la tormenta más salvaje se las lleve a su mundo y las esparza por doquier.
    Quiero estar embrujada por tu pócima de amor. Rompes con tus rayos las flechas que Cupido manda de mi corazón.
    Haz que desaparezca por completo de mi vida y si hace falta vende mi corazón al diablo y que llore por otro amor.
    Pero que este deje ahogarme con sus hechizos de niñez.

    Si no sana hoy sanará mañana. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Monotonía?

    – Hola buenos días, que tal?
    – Bien, buenos días, vas tú primero?
    – Si voy yo
    El café se calienta mientras me ducho. Me visto rápido, y salgo con el café todavía en la boca, corro a la boca de metro, siempre me pasa lo mismo, casi no lo pillo, trabajo, todo el día, y vuelta, metro de nuevo, compro una barra de pan de paso antes de entrar en casa, ya es de noche, que asco,
    – hola, ya estás aquí hoy?
    – si hoy me adelante un autobús y gane 5 minutos,
    – yo preparo la cena, y tu pones la mesa.
    Estoy hecho polvo, mientras cenamos vemos las ultimas noticias de la tele, siempre las mismas, muertes, guerras, políticos, y ladrones, aunque a veces todos parecen los mismo,
    Yo recojo y friego, que estoy menos cansada,
    -me voy a la cama, vienes?
    -si, en cuanto termine de fregar, 5 minutos,
    Ya estoy durmiendo cuando llega.
    – Hola buenos días,, que tal?
    – Bien, buenos días, vas tú primero?

    Ya lo sé, esta situación se acaba, antes tenía ganas de luchar, soy un mentiroso que creo que aun puedo, pero me vence la desgana, y sé que tú, lo ha intentado por todos los medios, pero ya no tengo ilusión, y además no me gusta lo que hago, me gustaría tener las ilusiones de los que se enamoran todos los días de su mujer, pero ya no me quedan fuerzas para nada, y el tiempo libre lo aplico a no hacer nada, pasarme las horas muertas embelesado en una pantalla, que ni sé lo que hace. Creo que es porque me da miedo ver una realidad que destruya esta estabilidad mala, lo súbito me da miedo, y creo que tú tampoco estas enamorada de mi, llevamos media vida juntos, pero te seguiré mintiendo diciéndote que te quiero y que estoy enamorado, pero sabes, si hay un cariño de tiempo. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Se Ahogan

    Está de moda hacer deporte. Andar. Algo que debería ser una costumbre cómo el comer.
    Y él en sus vacaciones no lo iba a dejar. Todas las mañana se colocaba sus zapatillas. Sus calcetines blancos, si pantalón corto rojo y su camiseta blanca. Solo le faltaba ser guapo. Porque moreno y musculoso ya lo estaba.
    Salió por el camino de tierra bordeado de ficus gigantescos que daban a la arena blanca y fina de aquella playa inmensa de Las Palmas. Sus paseos eran largas caminatas a paso de marcha. Calor, cielo azul, brisa del mar. Un placer, esas caminatas.
    Poca gente a esas horas se atrevía con el agua. No tanto por la hora sino por la bravura del mar a esas horas. Esa brisa producía un oleaje respetable que a partir de mitad de la mañana se calmaban y dejada un sereno mar de aceite.
    Unos de los días cuando estaba ya se vuelta se fijó que las olas estaban en su salsa. Más de metro y medio de altura. Ojo! vió entre ola y ola dos cabezas a lo lejos. Pensó, vaya locura de quien sean. Siguió andando. Y a los diez pasos sintió unas voces. Volvió la cabeza y sus presentimientos se cumplieron. Eran esas personas las que gritaban. Fijándose bien no sabía si pedían auxilio o simplemente jugaban.
    Prestó la máxima atención y los aspavientos estaban claros. Sus brazos demandaban ayuda. Los gritos casi no se oían. Solo lo pensó mientras se quitaba las zapatillas. Se lanzó al agua. Le costó la mitad de sus fuerzas llegar a ellas. Dos chicas casi adolescentes que no podían más. Se ahogaban. La una se agarraba a la otra y su vida se les escapaba. No había tiempo de pensar como. A una la agarró por el cuello desde atrás y a la otra con la mano por el pelo. Separándolas para que dejaran de agarrarse.
    Esa fue una solución momentánea. Porque ahora se agarraban a él cómo su tabla de salvación. Se hundían los tres. Un esfuerzo y un gritó dejaron a una callada. Y se soltó de su cintura momento que aprovecho para con los pies solo intentar nadar hacia la playa. Poco a poco. Hablando les consiguió acercar lo suficiente para que una de ellas, la que mas entera estaba, pudiera ir sola hacia la salvación. La otra estaba casi sin sentido.
    La gente en la orilla empezó a arremolinarse al darse cuenta, pero nadie entraba a ayudar. Solo cuando la primera pudo poner los pies en el suelo alguien entró al mar a ayudarla a terminar de salir.
    Esa misma persona entró de nuevo a ayudarle a él. Sus fuerzas estaban al límite no le quedaba fuerza ni para salvarse el mismo. Unas manos le quitaron a la otra chica de las suyas y entonces se dejo ir. Ya no había más dentro de él. Lo había dado todo. No intentó luchar más. Se quedó a merced de las olas.
    No sabe lo que pasó ni cuánto tiempo estuvo, sus fuerzas, pocas, entraron en su cuerpo. Su mente era la que le obligaba a no vencerse. Por fin puso un pie en el suelo. Ya no le cubría el agua. Pensó solo en las dos chicas y en su vida. Miró a la playa. Estaba a más de un kilómetro. Por fin salió del agua y se acercó al sitio.
    Estaban reanimado a la segunda mientras la primera de pie junto a ella rezaba para que se salvará. Por fin tosió.
    Solo buscó sus zapatillas y se fue andando.

  • Cosas de mi Cabeza

    Llorar

    Cómo saco unas lágrimas que no salen?
    Necesito llorar para tranquilizar mi vida. No quieren salir. Se quedan dentro formando un río de penas y lamentos. Pero hay que llevarlas al mar o al océano para que mi paz vuelva. El dolor es mucho, la pena mayor, y la impotencia por no entender no tiene medida.
    Necesito llorar. Que fluyan mansamente. Que libere la angustia. Que den paso a la indiferencia. Que deje de mirar donde nunca debí. Que deje de soñar lo que nunca debió de existir. Que vuelva mi camino a mi niñez y los principios recuperen la verdad de mi vida.
    Me aturden las ideas y la imaginación me borra las palabras. Mi sueño me desvela y el hambre no me deja comer. Estoy tan atolondrada que pienso si no soy yo.  

    Necesito llorar. Sola. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Un cumpleaños más

    Somos tan insignificantes que ni la vida nos pertenece. Por más que creamos que la dominamos y que todos los días hacemos lo que queremos. Que nada ni nadie manda en nuestra vida.
    En un solo acto nos la quita. Y sin aviso. El Mundo no se para. Ni nadie se para por tu ausencia. Ni tú misma te das cuenta que ya no te pintas los ojos. Ni te levantas por las mañanas, ni amas, ni sufres. Que insignificantes somos.
    Pero sí es importante nuestra vida cuando la relacionamos con la vida en general. No sólo con la tuya.
    Eres una gota de agua, un soplo de frescura, un grano de tierra. Pero ese grano, ese soplo, esa gota hace un universo de vidas. Una con otra hacen mundo y si das a los demás la oportunidad de disfrutar, de hacerlos felices, de sentir y amar, tu vida tiene sentido, tu existencia vale la pena.

    Tu vida vive, cobra importancia, eres importante.
  • Cosas de mi Cabeza

    A Concha

    Y fué a la vez. Lo pasamos juntas. Y ahora se ha adelantado. Las lágrimas contenidas de Pedro me han llegado hasta donde tú ya sabes. Las que no salieron de sus ojos las he derramado yo. Y qué? Para vivir necesitamos fuerzas y tú las tuviste. Y yo también. Hasta que ver que se acabaron. Las tuyas siguen en nosotras. Gracias por tu pundonor. Por dar y mostrar cómo hay que vivir esta maldita enfermedad. Gracias y fuerza. La necesitamos todos.

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