Necesito Tiempo

Necesito encontrar tiempo para desnudarme despacio
Necesito tiempo para mirar escaparates de ropa de hombres.
Necesito tiempo para contar las mujeres que me miran.
Necesito tiempo para saber si los perfumes que huelo me gustan. Y decírselo a ellos.
Necesito tiempo para saber si mi tanga debe ser más pequeño.
Necesito tiempo para tomar el sol desnuda
Necesito tiempo para comer una fresa en el ombligo de él.
Necesito tiempo para bailar en su oreja la canción de su niñez.
Necesito tiempo para que nunca me baje de sus brazos.
Necesito tiempo para que me cuentes tu vida.
Necesito tiempo para bebernos la copa de vino más grande.
Necesito tiempo para que tus besos duren siglos.
Para escuchar tus risas.
Para oír tus lágrimas cuando resbalan por tus mejillas.
Lo necesito para que oigas como te quiero.
Para tener que contarte mis sueños.
Para decirte cada segundo de tu vida que te amo.
Que te quiero.
Que te deseo.
Necesito tiempo para morir con él.

Necesito tiempo. Y mucho. Dármelo 

Primero y Ünico

EL ser primero en la vida solo significa una cosa. Que hay en esa competición otro que queda segundo. Y nada más. Y el ser segundo significa que hay una competición y que no eres el mejor. De hecho son de los únicos de quienes siempre se habla.
Cuando en la vida competitiva se habla de un tercero es en casos muy contados. Casi nadie se acuerda del tercero, solo se habla del primero.

En esa competición si solo hay un primero y la palabra segundo no existe. Significa que eres único. Y la grandeza de poder mejorar no será posible. Todo lo que hagas será nuevo. Y no compararás con nada. Nada ni nadie podrá ayudar a ser mejor. Tenlo en cuenta siempre. 

El ser primero significa mejorar. El ser único significa diferencia. 

Déjame Darte Placer

Después de su última relación paso una temporada lamiéndose las heridas abiertas. También era verdad que por su experiencia de vida tenía ya mucho callo en su corazón. Unos meses de paz interior y recuperar su estado. Solía demostrar en muy pocas ocasiones sus sentimientos reales. Los guardaba en su intimidad. Quizá era su coraza en la vida. Vivir sus penas en su intimidad. Y dar la imagen de persona dura y segura. Eso siempre le venía bien.
Llegó su momento de nuevo de abrir su corazón al mundo. Y lo hizo por la parte que aún no había experimentado. La posibilidad de utilizar páginas de contactos era algo novedoso en ese momento. Y lo hizo. Busco las mejores y más serias. Algo donde de verdad se encontrar parejas afines. Donde el esfuerzo por buscar lo tuviera reducido en el tiempo.
La verdad que sentía curiosidad si esto de verdad funcionaba. Nada perdía con probar. Los perfiles que enseguida empezaron a llegar eran casi todos hechos a su medida. Y si eso era así esperaba que su perfil fuera lo mismo para las personas que lo recibieran. Había que empezar por dejar que su gran intuición en las personas obrara el milagro de acertar rápidamente.
Solo un golpe de vista a los ojos de las opositoras le llevó a decidir enseguida. Una chica morena. De ojos verdes, con gustos y aficiones muy parecidas. Un chat para comprobar que realmente existía Isabel. Una contestación rápida y empezó algo por lo que había empezado por curiosidad y estaba tomando camino de ser una amistad.
Abogada, liberal, nunca se había casado, quizá por falta de tiempo o por exceso de pasión por su trabajo. Y que ahora a sus casi 40 años se veía sin ganas de buscar en la calle algo que podía probar en Internet. Y así tras chat y chat. Un par de Skype y ver esos ojos verdes que confirmaban su certeza en su intuición, aceptó la invitación de ir a su casa de Ibiza donde ella iba a pasar sus vacaciones.
Todo era como si se conocieran de siempre. Fluía la conversación, era una belleza Isabel, ahora más todavía que la tenia sentada enfrente y sentía la complicidad en su piel. Algo había que desconcertaba, como una mujer como aquella no había tenido una relación? Cualquier joven y no tan joven que pasara por su lado no podía dejar de mirarla, atraía a los hombres con su magnetismo. Y alguna mirada de alguna chica también descubrió.
La cena una delicia para ser la primera. Una perfecta mujer. Insinuante pero precisa. Cogidos por el brazo anduvieron los 400 metros que separaban de aquella preciosa casa junto al mar. Un beso de despedida y cada uno a su habitación.  Le empezaba a gustar Isabel. Pero sabía que en algún momento tendría que contárselo.
Dos días más disfrutando de aquella playa maravillosa. Isabel tenía un pequeño velero de 6 metros. Otra sorpresa para ambos. Era algo común. Amantes del mar. Y los dos con título de patrón de barco. Navegaron a una cala apartada. Y disfrutaron de la jornada más maravillosa que habían pasado en su vida. Isabel nunca había estado con un hombre a solas en esa situación.
Cocinar a medias. Era un placer mutuo. Unas copas de vino blanco frio animaban la sobremesa. Los baños en esas aguas turquesas eran una delicia. Ella se fijó en la espectacular cicatriz que dibujaba su pecho una costura importante, pero no percibió más que la curiosidad del tamaño y no del porqué.
Los juegos y los abrazos no dejaban de sucederse. El la besó en el cuello y ella le devolvió el beso en la boca. Se sentía cohibido de golpe. Pero ella ya notaba que algo pasaba. Algo había en él que dejaba un misterio por descubrir. Y quiso hablarlo esa misma tarde sentados en la cubierta del velero. A la caída de la tarde, y después de una buena ducha de agua fresca y dulce y con una copa de cava en la mano lo miró a los ojos y se atrevió a decirle que algo notaba en su actitud pero que ella no quería aparentar ser una lanzada. Y que tuviera la tranquilidad que estaba muy a gusto. Y que nada iba a cambiar si él lo veía así.
Esa conversación es la que en algún momento ya debería tener y contar su verdadero problema, si es que lo era. Con un toque en su copa de cava empezó diciendo que hacía un año había sufrido una importante operación y que en su cuerpo estaban las marcas y que algo no había funcionado todo lo bien que debía y que su actividad sexual cambió radicalmente.
Entendió de sobra lo que pasaba. Sin importar más que lo suficiente no dudó en sujetar su mano y atraerlo hacía ella. Un beso de pasión reprimida durante esos días su unió al de él. Y encima de la mesa olvidaron hasta quienes eran. Sentía que a pesar de cualquier cosa era un excelente amante, delicado, cariñoso y muy apasionado. Y ella estaba deseando ser la reina en ese momento y se dejó hacer. La cubrió de besos por todo el cuerpo. El quería satisfacerla y ella se daba cuenta como utilizaba con maestría su lengua haciendo que su sexo creciera a tamaños que ni con su mano había conocido. Orgasmo tras orgasmo disfrutaba con ese perfecto amante.

Por su cabeza cruzó la imagen de un hombre enamorado pero con una gran necesidad. Y se lo dijo. Pero la forma de sentirse abrazada y amada y el comentario de: tendrás toda tu vida para darme placer, ahora déjame sentir que te necesito,  le confirmó que nunca dejaría escapar a su amor.  

Nuevas Emociones

La vuelta de las vacaciones siempre era dura. Nunca tenía la sensación de haber descansado suficiente. Y esa ansiedad le producía tristeza. Pero no había más remedio que volver a la normalidad. Todos los años igual. Pero este si tenía algo de especial. Su marido se quedaba una semana más. No las pudieron tomar a la vez. La primera semana estuvo sola, bueno sola no. Sin él. Porque un padre muy mayor y tres hijos, no se puede decir eso de sola. Y la pequeña de meses. En el coche acomodó a su padre en el asiento delantero. Bien sujeto con los cinturones. Y a su pequeña en su silla homologada y los arneses en su sitio.
La despedida fue triste. Los más beneficiados sus dos hijos mayores. Ellos tendrían 5 semanas de vacaciones. Su padre cuidaría de ellos tan bien como ella. Era el mejor padre y aún mejor marido. Pero el trabajo no entendía de familias desunidas. Así que carretera y vuelta a la civilización. Y ellos a descansar y tomar fuerzas una semana más.
Tomó la segunda salida a la autovía, era la mejor en esos días. Menos tráfico. Pasaba por debajo del puente que la cruzaba y que era el camino que tomaban a la playa cuando iban andando. Se acercaba ya al puente e instintivamente cerró los ojos. Solo una décima de segundo para ver la figura de dos niños soltando algo que parecía una piedra.
El impacto brutal destrozo el cristal delantero entrando aquella barbaridad y destrozando su cabeza. Ya no sintió nada más.
En un sueño muy lejano solo entendía que estaba muerta y que por su falta de reflejos también estarían muertos su niña del alma y su padre.
Lo normal es que ese sentimiento fuera muy negativo. Tristeza, pena, rabia, impotencia, odio, todos esos dolores del alma que son los sentimientos. Las emociones. Solo una cosa no entendía. Había una variable que no debería estar en ese momento. Y era la del tiempo. Si estaba muerta no debería tener la sensación que pasaban las horas. Eso le hizo reflexionar que su percepción de muerte y la vida estaban equivocadas. Estaba viva. Viva. Todo cambió a partir de ese momento. Su gran fuerza mental. Su positividad ante la vida siempre ahora la llevaría a extremos nunca pensados por élla. Haría todo y más. Por sacar todo lo bueno de aquella desgracia según los puntos de vista. Su naturaleza fuerte le confirmó que su estado era de coma, por lo que entendía que debía salir de ahí, pronto y como fuera. A luchar.
Despertó al cuarto día. Y sus únicas preguntas fueron por la vida de su hija y su padre. Estaban vivos y sanos. La única víctima ella. Ese concepto de única víctima no lo asumió. Víctima también era el chaval que arrojó la piedra. Ya estaba culpabilizado por el mundo. La justicia, la sociedad. Y hasta su propia familia.
Las heridas eran tremendas. Costillas, columna, la cara desfigurada, lesiones cerebrales, parálisis en piernas. Vamos una verdadera obra de arte.
Pues se resistió a pensar en el odio. En culpar a todo y a todos de su desgracia. Buscó en su interior todo lo bueno que podía sacar. Más tiempo con sus hijos. Más tiempo con su amado. Mimar a su padre hasta cuando ya no estuviera. Y mira que unos de los sentimientos fugaces que tuvo en aquel coma es ¿porqué ella y no su padre?. Por ley de vida debería ser. Ahora todo eran buenas cosas. Su precioso trabajo lo podía seguir desarrollando. Solo necesitaba su cabeza. Una directora de la editorial más importante de su país no necesitaba más. Ni mujer ni hombre. Ella podía. Solo unos ligeros cambios en su día a día. Le pusieron una silla de ruedas motorizada. Y ya estaba todo arreglado.
El día del juicio se acercaba, tenía ganas de volver a ver a los dos chavales. Se acercaron a su habitación el día siguiente de su salida del coma. No pudo conversar con ellos. Pero ese detalle aun influyó más en ella.
Cuando el juez le pidió que dijera en la sala de vista que es lo que había pasado. Ella solo pudo decir que nunca hubiera culpado a los chavales por su acto. Si ellos supieran de verdad esas consecuencias confiaba que no lo hubieran hecho. Solo quería como castigo que durante el tiempo que el juez considerará, la ayudarán a ella en su trabajo diario. Que fueran sus pies y manos. Que le ayudarán a leer tantos libros como le llegaban. Que vivieran todo lo positivo de la vida dejando atrás los odios y venganzas.

Las emociones de su alma solo eran esas. 

Belleza

Hemos visto anuncios de belleza con personas gruesas. Hemos visto publicidad provocadora con imágenes de enfermedades crueles. Hemos oído y visto ofensas directas a la religión, sea cual sea, y por su naturaleza de sexo también. Llevamos años intentando la integración de toda la humanidad en la misma humanidad. Igualdad para todo y para todos.
Y ayer caí en una cuestión de clases. No hay feos en la televisión. Ningún presentador, ninguna presentadora. No hay nada que nos irrite la mirada. No hay feas en las facultades? No hay feos en la universidad? Están vetados en la imagen?  O es que la crueldad de las leyes de la imagen, los cánones no consienten que una periodista fea, pero fea por definición, no como insulto, pueda presentar cualquiera de las innumerables tertulias que pueblan las diferentes cadenas de televisión? O cualquiera de los diversos informativos sean de la opinión que sean sus editoriales?
Hacemos grandes concursos de belleza y nunca sabemos quienes quedan últimos. Porque no los hay. Todos son los ganadores o como mínimo segundos. No existen las terceras. No juzgo, lo doy por hecho, que todas, todos son y tienen las mejores aptitudes para sus puestos.

Pero está claro que en algunas carreras abstenerse los que no cumplan con la ley de la belleza.   

Baño turco



-Aun me queda cerrar el contrato de programación del trimestre de contenidos. No creo que se retrase más de dos días. En cuanto lo firme tomo el primer vuelo y reiniciamos las vacaciones.
Al colgar el móvil no sabía si lo que acaba de escuchar de mi mujer era algo que se lo había dicho a mi contestador o era realmente lo que yo había escuchado.
Su pasión por el trabajo rayaba en lo neurótico. Cinco años de matrimonio y aun no había conseguido tener una semana completa de vacaciones.
Me quedé frio y perplejo. Solo, en un hotel a 5000 kilómetros de élla. Y en nuestras vacaciones. La vida sigue. Y yo la seguiría a mis anchas, solo y hacer lo que me apeteciera. Llamé a recepción para que me informarán donde podía tomar unos buenos baños tan especiales en esta ciudad. Me los reservaron para dentro de una hora.
Estaban muy cerca. A menos de 15 minutos. Al llegar descubrí esos baños descritos tantas veces en las mejores literaturas y películas. Cargados de toda simbología ancestral. Y además mixtos. Concesión a la modernidad. Tumbado en aquel recinto cargado de calor y altísima humedad. Vaciando sobre mi cantidades de agua fría que mus poros agradecía con más sudor. Mi mente llegó a relajarse por completo. Tanto que dormité en algún momento.
Levanté la cabeza y descubrí unos ojos grises en una cara perlada por el sudor que clamaban ayuda. Comenté en inglés, que no debía utilizar más el agua caliente sobre élla. Que utilizara la fría. Si no quería ahogarse en el calor o perder el conocimiento. Nos reímos mucho por su gran equivocación. Me dijo que se llamaba Helen, inglesa.  Y que me recompensaba con una exfoliación por mi espalda con aquel guante de crines. Agradecí el detalle. Nuestras miradas eran insinuantes pero nada más que eso. Un beso en su mejilla y un rubor en mi cara.
Terminamos y nos cambiamos, despidiéndonos a la entrada de los vestuarios.
Salía cuando desde un coche aparcado en la puerta, baja la ventanilla trasera y esos ojos grises me dicen que si quería que su chófer me acercara al hotel. Por mi cabeza pasaron las imágenes de su mano paseando por mi cuerpo, pero le dije que no hacía falta. Mi hotel estaba muy cerca, el Four Seasons, la risa saltó en la cara de Helen. También era el suyo.
Por supuesto que accedí al trayecto. Recogimos nuestras llaves. Y en el ascensor no pudimos resistir nuestras ganas. El beso que no me dió en los baños ahora recorrió todo mi cuello. Y aquella mejilla dió paso a su boca. Nuestras lenguas se unieron en frenético juego hasta que el ascensor paró en su planta. La puerta se abrió pero no dió el paso para salir, de nuevo aquellos ojos grises bajaron su mirada hasta lo más alto de mis piernas y mi mano pulso los botones de 3 plantas más arriba.
Media hora después estábamos descubriendo todos los botones de nuestros cuerpos. Cada vez más duros y excitados. Una y otra vez nos fundimos en lo más hondo de nuestros cuerpos. Una y otra vez con más pasión.  Casi al amanecer el sueño nos venció y en los brazos de élla me quedé dormido.
El sonido de un móvil me despertó. Miré y eran 3 llamadas de Carmen, mi esposa. Salté de la cama, escuché el último mensaje y me quedé helado. Llegaba en una hora al aeropuerto. Fui al cuarto de baño y comprobé que Helen se había marchado.
En el espejo había una frase escrita con carmín. Olvida lo que ha pasado, eres feliz con tu pareja. No lo estropees.

Me duché y salí en un taxi al aeropuerto. 

Realiza tu sueño



Solo si realmente te estudias cada acto que intentas realizar en tu vida, te darás cuenta del gran valor que tiene esa decisión. Un si o un no, puede cambiar toda tu existencia, tu realidad.

Cuando tomas una decisión, si observas con detenimiento, te darás cuenta que el universo está de tu parte, ni más ni menos. Tu seguridad en élla dará paso a una nueva realidad. No afrontas un sueño para realizarlo, sino estás seguro de que sea interesante para ti.

Piensa lo que hablas y siente lo que piensas. Te dará la oportunidad de decir lo que realmente quieres decir. A veces el corazón y otras tu cabeza. Pero el que te escucha entenderá lo que realmente tú sientes 

Errores



Conforme vamos creciendo descubrimos que hemos llegado a defender nuestras propias mentiras cómo verdades, por las que tú mismo te has engañado.

Viviste de mayor con cosas de niños. Tonterías que hiciste cruzadas de tu vida.  Y sufriste por defenderlas cuando la guerra ya no era la tuya. Te hacías mayor con vidas de niño. Y te asustaba serlo. Los compromisos te los dejabas atrás. Sin ver que tu presente ya no era tu pasado.
Tu camino era nuevo cada día. Y los pasos no volvían, todos eran nuevos y la duda de ponerlos te hacían dudar. Pero si dudabas de todo!! Así es la vida. Compromiso con ella. Siente empatía contigo. Y asume tus errores.
Los decisos son valientes. No se culpan por sus errores. Los asumen dentro de su batalla diaria. No se duermen en su niñez. Velan el día siguiente como un nuevo reto. Dejan atrás sus errores. Y no consienten que ellos marquen el nuevo día. No consienten que se repitan. Aprenden de ellos. Y avanzan por su camino pensando que sus pasos sean cada vez más firmes y que el error de hoy es una victoria de mañana. 
La duda de ayer no es otra cosa que un camino que hoy no anduviste. Solo eso.  La costumbre del día a día no deja arriesgar a lo nuevo y nos estanca en una vida que no avanza.

A veces hay que arriesgar en ver lo nuevo por si puede llegar a gustarnos. 

Amanecer



En tu mirada esta el albor del día y en tus ojos la luz del amanecer.

Nada espero más que verlo junto a ti cogido de tu mano.
Ver como desaparece la penumbra de la noche para que aparezca toda la luz de tus ojos y que ilumine el día.
Encontrarlo es la única esperanza que sostiene nuestro amor.
Hay una cosa comparable con lo que te acabo de decir.
Pero esa tenemos que encontrarla.
Ser el Ícaro que vuela directo al naranja del sol y no dejar ese color solo hasta que cambie a negro.
Esa puesta de largo de la noche vistiéndose tan despacio cómo merece su belleza, adornados de todos los tonos de amarillos y azules.
Del rosa al aguamarina.
Dejando su calor en nuestras caras lentamente hasta hacernos sentir el verdadero calor de nuestro amor.

Un Ícaro que se acerque tanto como desee y que nunca queme sus alas.