Cabeza de mis Cosas

Singular

Hace mucho tiempo que ya dejé de ser yo. Aunque creo que muy pocas veces lo fui. Por mi niñez yo era el hijo de, o el nieto de.
Unos años y no demasiados, tuve consciencia de qué es lo que me estaba pasando. Buscaba mi singularidad, necesitaba encontrarme a mí mismo y demostrarlo. Quizá por ese espíritu de rebeldía de la juventud y de inconformismo que conlleva el cumplir años y entrar en esa dinámica de los recuerdos. Antes ni eres mayor, solo cumples años y te vuelves esponja de vivencias. Y ese día tomas conciencia que vuelves la vista atrás y revives lo ya vivido. Ese día si buscas tu independencia de los ancestros. Busca que te digan que tú eres tú. Y ni el hijo de. O el amigo de, o el primo de.
Pero casi sin darte cuenta, la vida te coloca demasiado rápido en su justo punto. Has tenido una década de ese yo soy yo. Y ahora empiezas a escuchar y de tus propios colegas de vida, los de tu quinta, los de tus propios años que te dicen tu eres el padre de, o tu eres el hermano de.
Vuelves al principio de la vida. Vuelves a querer buscar de nuevo tu unipersonalidad. Quieres ser de nuevo tú. Sientes que tu madurez ya está encima y que tu experiencia da una visión distinta a tu vida. En esos años de rápida veteranía y de crear algo por ti mismo, dejaste el ya reconocido yo también soy yo. Da una nueva visión a tu forma de ser tú. Miras en lo que has hecho. Y disfrutas de tu obra. Disfrutas que ahora te digan tu eres el padre de. O la madre de. Qué más da.

Te has reconocido a ti mismo. No has necesitado de otros para sentirte orgulloso. Por ti y por tu obra eres tú siempre 

Visitas52
Visitas 132198
Comparte esta entrada en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
0Share on LinkedIn
Linkedin
Share on Tumblr
Tumblr
0Buffer this page
Buffer
Email this to someone
email
Print this page
Print

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *