• Cabeza de mis Cosas

    Prólogo Novela Negra

    Nace en Estados unidos pero a la velocidad de la muerte se expande por el mundo. La corrupción, el miedo, las atmósferas agobiantes, violencia extrema, injusticias. Los malos no son tan malos como los buenos buenos. Las muertes no son necesariamente el fin de los hechos ni el objetivo principal. Sus tramas y desarrollos son más significativos. Leídas en vocabularios corrientes, donde la prole tiene en común su poco hábito a la lectura, sus demasiadas necesidades de vida, no es de extrañar su fácil lectura en estos inicios. Poco que pensar y mucho que reflejar de sus propias experiencias coetáneas.    Sus protagonistas ni son perfectos ni son personajes de admirar. Son pura decadencia y derrota. La acción es tan trepidante cómo la vida que la protagoniza. Violenta, movida, nada erudita. Ya dije que los buenos no son tan buenos, la línea del bien y el mal en estas novelas se traspasan por ambos lados con demasiada intensidad. Las debilidades humanas están descaradamente descarnadas, lujuria, codicia, odio, rabia, poder. 
    Los finales inesperados con absueltos por los pelos debido a ciertas circunstancias del honor de personajes que ni lo describen sus autores. 
    Y claro está los cuatro protagonistas son claramente definibles. El policía en todas versiones, guardias, policías, detectives. El malo igualmente en los artículos del código penal. Las víctimas, muertos, muertas, violadas, robadas, ultrajados. Y por último la Justicia. El más alto grado de superioridad en el desarrollo de estas novelas. La que manda y ordena. A quien se sirve y se justifica. La que empapela y deniega. Y muchas veces la más protagonista de las historias. 
    Las tramas trepidantes, lenguajes depauperado, dan más importancia al desarrollo de la acción que al crimen, describiendo la oscura sociedad donde conviven. El sarcasmo, la ironía, las dotes de deducción nada ortodoxas. 
    La ética, en todos los casos, está a la orden del día. Unas veces desde dentro y las más desde fuera. 
    Robos con violencia, asesinatos por venganza, secuestros por dinero, homicidio por venganza, el poder que más corrompe. 
    No voy hacer un estudio sociológico de estos personajes, pero está claro que están cortados por un patrón de bajo nivel cultural y por eso dejan las suficientes herramientas para que los buenos lleguen casi siempre al término de sus indeseables hazañas. La cultura, el conocimiento, los estudios y las más veces la experiencia son las claves de este tipo novela. 
    Los métodos que se usan para descubrir al malo son muchas veces deducciones maquiavélicas, y otras de una de una pulcritud exasperante. Hay acciones que se desarrollan por parte de los protagonistas, ya sean de cada uno de los tipos que hemos descrito, sin moverse de su lugar, sin estar en el sitio del delito, sin necesidad de más pruebas que sus propias deducciones, llegan a conseguir resolver los casos con asombrados resultados. 
    El suspense en estas novelas, sin ser vital en su desarrollo, marca un ritmo siempre constante. Te hace seguir leyendo esperando los desenlaces que tu propia cabeza va imaginando, adelantándose, muchas veces a la pura realidad de la novela, y con cambios, decepciones y en otras aciertos. 
    Parece que estamos destacando las más negras miserias humanas que todos llevamos dentro. Pero que muchas veces desbordamos nuestro mínimo nivel de estabilidad y sale la mugre a pasear por doquier. 
    Ese pecado original que todos portamos solo nos carga el mal sobre el bien en casos contamos, dejando a nuestra libertad actuar de un modo u otro.  
    Todo esto y mucho más podremos leer en este maravilloso libro al que muchos le hemos dedicado nuestro esfuerzo de unir historias de la vida y llevarlas al papel con tramas negras. Algunas muy negras.  

  • Cabeza de mis Cosas

    Desprecio

    En cualquier sitio espera un reconocimiento. Luego llega el desprecio. Nunca te has esforzado más por conseguir que lo que se esperaba de ti fuera lo mejor que podías dar. Hacer que el amor de tu vida sea la ilusión de su vida. Tu esfuerzo por estar en sus sentimientos día y noche. Por ser el centro de su vida, por hacer que se sienta el ser más amado y reconocido de la tierra.
    Pero llega el desprecio. Llega la humillación, la negación de mi existencia. La inferioridad en la que me deja, solo es comparable al odio que puede sentir en cualquier momento hacia mí. Solo hay un paso. «Que malo es conocerse» la familiaridad debería crear atracción positiva siempre, pero lo malo es la excepción. Repele, critica, bloquea, enferma y por último desprecia. Son las reacciones más importantes por las que una relación de pareja se destruye.

    Ya no quiero seguir viviendo contigo aunque siga enamorada

  • marinado,  Recetas,  Salmón

    Salmon marinado al horno con guarnición

    Para dos personas hemos troceado, en dados de dos dedos de lado, dos lomos de salmón fresco de unos 400 gramos en total, lo marinamos con el zumo de una lima, la ralladura de la corteza de esa lima,  pimienta blanca recién molida, y dos cucharadas de aceite. Lo dejamos sobre una hora.
    Para la guarnición vamos a preparar unas patatas paja en crujiente, unas judías frescas cortadas en juliana muy fina y fritas en aceite de oliva extra virgen, unos pimientos de padrón, y unas almejas a la marinera, hechas con un poquito de vino blanco.
    Una vez tengamos marinado el salmón, lo cocinamos en el horno ya precalentado a 200º sobre los 5 minutos más o menos según el grueso de esos dados que cortamos. Con todo los jugos de esa marinada.

    Presentamos colocando los crujientes en la base, las patatas y las judías, sobre ellas los dados de salmón, y salseamos con los jugos de esa cocción. Colocamos un par de pimientos y unas almejas. Adornamos con unas hojas de perejil fresco
  • Cabeza de mis Cosas

    Efecto Mariposa


    Efecto mariposa. Aleteo de las alas provoca un tsunami. Dentro de un pequeño caos en tu interior cualquier ligera inestabilidad o cambio puede provocar ese gran terremoto en tu vida.
    Romper el paso para no derrumbar el mayor puente construido por los romanos con la uniformidad de las frecuencias.
    Soplar con una tenacidad y firmeza en una campaña de 1500 kilos hasta que su badajo sea capaz de tocar la pared y hacer sonarla.
    Las frecuencias de las cosas en un mismo orden, la capacidad de la constancia en el trabajo. El empeño en conseguir los imposibles para otros, es solo una cuestión de confianza en ti mismo.
    Si el famoso efecto mariposa lo podemos intuir dentro de ese pequeño caos inicial y saber que el simple y un único aleteo puede desembocar en la mayor destrucción de la humanidad, antes de que aletee mejor que se serene.
    Un columpio con un niño sería capaz de girar 360 grados empujado por la mínima fuerza de su hermano menor, siempre que perseverara un poco hasta que la inercia del peso ayudara a conseguirlo. Al igual que soplar en un lado de la campaña de mayor peso de la catedral más grande de la humanidad, siempre que la cabezonería iguale al peso de la campana.

    Las palabras que más he repetido y las que más énfasis quiero poner son constancia, empeño, cabezonería, frecuencia, perseverancia, tenacidad, firmeza, confianza, posible. Y muchas más que tu propia cabeza tiene ahora en la mente. Todas y más son positivas. Crean estados de ánimo seguros, firmes, eficientes. De alta estima. Reafirman tu carácter y personalidad, eliminan negatividad, ayudan a superar miedos, te retan a cumplir metas. 
  • Cabeza de mis Cosas

    Leer

    Me gustan poco las citas de autores o de personas que se dedican a buscarlas y a darles más importancia que seguramente les dió el autor de las mismas. Yo mismo he escrito muchas frases, algunas de una profundidad e importancia que podrían grabarse en el granito más duro. ¿Y para qué? 
    Pero una queridísima prima me mandó hoy una foto con unas frases de José Luis Borges que decían algo así que hay tres verbos que su imperativo no les sienta nada bien. Amar, soñar y leer. Y además les decía una enseñanza a sus alumnos: Que si algo de estos verbos no les apasionaban no siguieran. Fuera malo o bueno lo que estuvieran haciendo.
    Leer una gran novela, según el criterio de casi todos, que no te guste es mejor no seguir con ella. Sea de Cervantes, de Borges o de Shakespeare.
    No leas algo que no te haga feliz. No se puede obligar a nadie a serlo. La lectura es una de esas formas. La lectura debe entrar por los cinco sentidos. Llenarte, engancharte desde el principio.  El libro te puede ayudar a ser feliz pero no hacerte infeliz. 
    Decía un gran entendido en vinos que solo hay dos clases de vinos el bueno y el malo. Pues eso. Cada uno apreciamos muy distintamente lo bueno y lo malo.  
    Cuantos libros hemos empezado y en las primeras hojas los hemos aparcado. Algunas veces para siempre. Y otros sin ser obras maestras los releemos una y otra vez.
    Borges lleva razón. Como no, apasiónate solo de lo que te hace feliz en ese momento y engrandécelo, auméntalo, haz que sea tu centro del universo en ese momento. Serás pleno de felicidad. Nadie te la impone. Solo fluye hacia ti. Deja que entre poco a poco. Ya llegará su plenitud.
    Y si no es así. Apárcala. Déjala. No la olvides. Pero no te agobie. Tendrá su momento en tu vida. Y si no lo tiene es que Calderón de la Barca, Unamuno, Machado, o Borges no te hacen feliz. Otros te harán. Marín, Quintero, Sánchez, quien sabe. 

    Disfruta, se feliz con la lectura.

    A Reme
  • Lomo,  patatas,  Recetas

    lomo de cerdo a la cerveza negra

    Para 2 personas 1/2 k de lomo de cerdo, un litro de cerveza negra, si, esa con sabor a regaliz, dos dientes de ajos, una pizca de tomillo, otra de romero, albahaca fresca, 3 cucharas soperas de miel de romero, 3 cucharas de aceite de oliva virgen extra, 10 ciruela pasa sin hueso, y 4 patatas medianas. Sal y pimienta
    En una sartén con el aceite muy caliente sellamos la pieza de lomo, salpimentado por todos los sitios, es decir la freímos hasta casi dejarla crujiente por fuera y sin hacer por dentro. Reservamos.
    En esa misma sartén con los jugos que ha dejado el lomo, añadimos la cerveza, las hiervas aromáticas, las cucharadas de miel. Cocinamos a fuego medio 10 minutos.
    En una bandeja de cristal de horno, o una llanda que podamos tapar como sea, vale el papel de aluminio, ponernos el lomos y toda esa salsa que teníamos en la sartén. Al horno precalentado  a 180º durante una hora.
    Por otra parte hemos pelados las patatas y cortado en cuartos de un tamaño que las podamos comer de bocado, las cocemos solo durante de 10 minutos en agua hirviendo con una pizca de sal. Escurrimos y reservamos.
    Cuando le falte una media hora al lomo, abrimos la tapa o levantamos el papel de aluminio donde lo cubre y metemos las patatas y ciruelas. Dejamos seguir asando a 150º hasta que veamos que las patatas se doran y la salsa se reduce más de la mitad. Esto es una verdadera delicia el sabor, textura y color que tendrán.

    Servimos cortando en filetes muy finos el lomo, y adornamos con esas patatas cocidas por dentro y asadas por fuera y todos el sabor de esos jugos, añadimos las ciruelas y salseamos.
  • Cabeza de mis Cosas

    La Ira

    Cuando Salomón, en su gran juicio, quiso partir en dos al bebé para dar a cada madre un trozo, la verdadera enseguida dijo que se lo entregarán a la otra madre.
    Cuando dos grandes sabios intentaron iniciar una discusión para poder entender las pasiones del ser humano y colocaron un ladrillo en el centro de los dos, diciendo uno de ellos que el ladrillo era suyo. Y el otro debería contradecirlo diciendo que era también suyo. Pero contestó: bueno si es tuyo quédate con el ladrillo, no vamos a discutir por esto.
    Discutir hasta los extremos de la ira y la cólera, donde perdemos la realidad de las cosas solo nos lleva a aumentarla. Si a un amigo le comentamos nuestro gran enfado y que estamos encolerizados por ello en ese momento nuestro estado de ánimo vuelve a la serenidad y normalidad. Y si no lo hacemos con un enemigo seguirá aumentando hasta el punto de que los cambios pasan de ser psicológicos a físicos, disparando la adrenalina, la tensión y posibles consecuencias cardíacas. 
    La ira, la cólera nos transforma físicamente. Perdemos nuestra felicidad en el semblante, perdemos el color sonrosado de nuestro cuerpo, la paz, la calma, el sueño dejan de pertenecernos
    Del temor, la debilidad, la falta de confianza nace la ira. Nos frustra, nos debilita, nos apaga y nos enoja.
    Los que antes eran nuestros amigos, los que nos ayudaron ahora desconfiamos, nos sentimos huidizos, perdemos todo lo que antes teníamos. Podemos llegar a la furia extrema, a la agresividad verbal y aún más a la física contra quien nos creamos que nos ha contrariado. Pero aún hay más. Podemos descargar toda esta negatividad extrema en nosotros mismos. En la soledad hacernos daño, físicamente y directamente.
    No es el primer escalón, antes pueden ocurrir actos que nos lleven a estos extremos. Temor, frustración, contrariedad a hechos o situaciones en las que estamos o creemos que llevamos razón, celos, amenazas,  cansancio, turbación, humillación. Pueden ser los escalones que nos lleven al rellano de la explosión. 
    Sí conseguimos darnos cuenta que la escalera ya está a mitad de nuestro recorrido podríamos muy bien parar y empezar a bajar esos escalones.

    Sí no somos capaces de ver los escalones y llegamos arriba es mejor no comentar los efectos maliciosos de esta emoción. 
  • Cabeza de mis Cosas

    La Fuerza de Vivir

    La fuerza de vivir es el coraje y ganas que tenemos que poner todos los días para enfrentarnos a la vida. A nuestros propios miedos, obstáculos. Sin sabores. Situaciones difíciles, complicadas. Está claro que don ganas de superarse siempre, de sobreponernos a las dificultades.
    ¿Pero qué problemas, dificultades, obstáculos, impedimentos tiene un ser recién nacido? Ninguno.
    No sabe nada de la vida. No entiende de oposiciones, de miedos, solo sabe que tiene que vivir. No tiene más razones, no comprende nada. Está en la vida porque ha nacido. Parece una perogrullada pero es cierto. Solo tiene el instinto de la vida. No hay en su cabeza, en su entendimiento nada que le haga superar escalones de vida. Aun no sabe que los tendrá. 
    Pero os aseguro que coraje por vivir si lo tienen. Algunos nacen con mil problemas físicos o psíquicos que por ley natural les dejan la vida en solo unas horas y ellos se empeñan en contradecir a todos. A la naturaleza la primera, s los facultativos los segundos y a su propia familia los terceros.
    Nunca entenderemos el porqué. Pero se aferran a un hilo de su propia vida para tejer una gran madeja de fuerza, toman la decisión de vivir a costa de cualquier cosa que se le impida. No saben nada, no entienden nada, no comprenden nada, y no razonan nada. Solo vida. Y viven. Yo consiguen. Algo llevamos dentro que sin ser bagaje si es una marca ya de identidad. Es vivir.
    Algo tiene que tener la vida para intentar vivirla sin saber ni entender lo dura, difícil y complicada que luego la tendremos. Merece la pena agarrarse a ese dedo de tu madre y demostrarle que la vida sin saber más hay que vivirla.
    Todos deberíamos tener consciencia de ese esfuerzo instintivo de vivir y damos ejemplos con sólo unas horas, que no días, de vida.

    Va por ti valiente 
  • acelgas,  ensalada,  Recetas

    Ensalada de pasta con acelgas salteadas

    Para dos personas, 200 gramos de pasta de colores, rizos, espirales, las que más os gusten, 200 gramos de acelgas frescas, 50 gramos de pasas sultanas, 50 gramos de piñones, unos pimientos asados rojos y verdes de días anteriores que nos sobraran, el jugo de un limón, tres cucharadas de miel, aceite de oliva virgen extra, 6 cucharadas en total.
    Cocemos la pasta según las indicaciones del fabricante, la refrescamos y aceitamos para que no se peguen.
    Salteamos las acelgas con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, aunque parezca poco es suficiente y aunque parezcan muchas mermaran enseguida, las cocinamos no más de 5 minutos. Añadimos los piñones y las pasas hidratadas con un poco de agua.
    Aliñamos con el jugo del limón, cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra y dos cucharadas de miel caliente.

    Presentamos con la pasta colocada en el centro en un molde cuadrado y las acelgas salteadas a su alrededor, añadimos unas tiras de pimientos rojos y verdes asados.
  • Cabeza de mis Cosas

    Por ti

    Es más cómodo, práctico y llamativo porque quedas muy bien dándole al «me gusta». Así demuestras el interés por dos cosas. Una porque estas pendiente de lo que publica tu «amigo del facebook » y la segunda por el interés de lo que realmente dice ese amigo.
    Pero queda demostrado que en ese mundo virtual e irreal de facebook es para ver que hacen el resto y sobre todo para darte un baño de vanidad y autoestima total. Cuanto más «me gusta» tengas en algo que pones más importante eres y te sientes. Parece que hay que seguir y que te sigan cientos, miles de lo que ahora se llaman «follower», seguidores. Si no es así no eres ni serás nadie en el mundo de facebook. Además ya hay técnicas. Darle a todo y a todos «me gusta». Es una de las formas de conseguirlo. Pedir amistad a todo personaje, amigo, seguidor o personajillos, de los que se mueven por aquí.
    Cuando alguien coloca algo, una foto con un mensaje muy profundo, muy típico en estos momentos, ¿quien se dedicará a colocarle imágenes perfectas con frases aun más perfectas? ¿Quién sacará noticias falsas, antiguas, sin sentido que le dan credibilidad a pies juntillas de ser ciertas en el momento de colocarse?
    Algunas veces, y son las menos, alguien pone, sube, coloca en sus biografías algo con sentido, una frase, una imagen, un enlace a un vídeo, que realmente le afecta y sobre todo le identifica en ese momento. Y sí, le damos a «me gusta» de nuevo.
    Pero aun voy a más. Hay más peros. Pero son tantos amigos, tantas cosas, tantas imágenes, vídeos, frases, comentarios, escritos que es imposible saber que es bueno o malo. Que es cierto o falso. Que es importante o nimio. Que merece la pena o no. Que utilizamos el «me gusta» con una velocidad inusitada. A lo fácil vamos. A la imagen, a la frase corta y pico más. Al resto «me gusta» y a otra cosa mariposas. No hay más tiempo para más. Entre el poco tiempo que algunos tienen para entrar en este casi «ludopático» sitio y a los que se pasan viviendo dentro del mundo irreal de la red y que lo hacen más real que lavarse la cara por las mañanas. Estamos listos.
    Ni son capaces de reflexionar un poco en cada «me gusta». Si es realmente importante no solo para ti, sino también y sobre todo para la persona que lo subió. 
    Damos al «me gusta» y listo. Colocamos el primer comentario que nos viene a la cabeza. Publicamos nuestra intimidad a manos llenas.
    Vivimos en un mundo que nada tiene que ver con una cocina, con hacer la cama, con apretar las tuercas de una rueda, de leer un libro en una biblioteca en silencio, de ir al cine, de conversar con tu pareja, de abrazar a tus hijos después de haberles explicado la lección, de una cena con amigos, del disgusto por el despido de un compañero.
    Hemos o estamos perdiendo el sentido de la realidad. Y si has sido capaz de llegar hasta aquí leyendo esto, que sepas que lo he escrito por ti. Si sólo por ti. Tú has visto la realidad de la vida. Te interesan de verdad tus amigos. Eres capaz de ganar ese pequeño tiempo en preocuparte por leer, ver, mirar y saber que pasa a tu alrededor. Tu «me gusta» será de verdad. Lo has leído. Y te ha interesado.
    Así que tu eres a los que siempre escribo y por tí lo seguiré haciendo. Salgan cosas buenas o malas. Pero todas del corazón y de la locura de mi cabeza.
    Y si esto lo ves como una crítica, estoy de acuerdo también contigo.

    Por ti, siempre por ti. 
  • Cabeza de mis Cosas

    Coseria su vida

    Su vida era un remiendo entero, una serie de costuras deshilachadas, se le escapaba en cada juerga; cada noche,  un jirón nuevo y los hilos de su savia colgando de los sietes de su pellejo.
    Había perdido casi todo. Pero aún le quedaba su traje, su piel, su cabeza…
    Mañana cosería su vida.

    Relato premiado en el libro «Erase un Microcuento II»