Tapa de Salmon con ensaladilla y remate de huevas de anchoa

Esta tapa es un recurso muy sencillo con unos restos de ensaladilla rusa.
Con unos filetes de salmón ahumado, en el mercado los hay de mil marcas y precios, vosotros veréis la calidad que buscáis, hacemos unos rulos con esos filetes con el rellano de la ensaladilla, para esta tapa he hecho dos rulos. Los he cortado por la mitad, y los he puesto de pie con la base del corte, para tener más estabilidad.
En el parte superior le he puesto unas huevas de anchoa. Ya la hemos utilizado en otras ocasiones. Son de mucha calidad, baratas aunque difíciles de encontrar. De un sabor muy delicado a este preciado pescado.
Presentamos con unas hojas de albahaca.
Una lindeza de imaginación.
Si tenéis problemas para encontrar estas huevas me lo decís en un comentario y os digo donde, como y cuanto cuestan, es una sorpresa muy agradable.

Marinera en cartucho de pasta brisa.

Es una tapa que llevo varios días con élla en la cabeza. Y éste es el principio de como será en su final. Ahora os digo como la he hecho tal cual.
Hemos horneado un cartucho de pasta prisa al que hemos enrollado en uno ya hecho con papel de aluminio, si no es difícil que se mantenga. El horno a 180 grados y el tiempo sobre los 5 minutos. A la mitad del tiempo se le debe dar la vuelta son problemas para que se diré por todos los sitios, ya estará casi dura.
Con bastante cuidado ya que la pasta brisa quiebra con mucha facilidad por su delicadeza, introducimos primero una anchoa en un lateral, dejando que parte de ella sobresalga. Con una cucharilla vamos metiendo la ensaladilla rusa que hemos realizado a nuestro gusto, ya hemos hecho varias. Otra forma mas técnica es hacerlo con una manga pastelera, pero eso es una técnica que de momento dejamos. Una vez que tengamos la ensaladilla dentro, que si hace falta la empujamos con el rabo de la cucharilla, cerramos sobre ella lo que sobresalía de la anchoa, para darle un aspecto más bonito y elegante.
Que os voy a contar mas, hemos sustituido la típica rosquilla de pan por una pasta brisa, algo más delicado.
Pero prometo sorpresas con esta Marinera.

Ella

Era tan gandula que a la cama le daba unas palizas impresionantes. Tanto que el despertador le sonaba una hora antes de tener que levantarse. Y le repetía cada cinco minutos. Pero nunca llegó tarde a su trabajo. Lo de gandula ya se ve que es una visión muy partidista y no del todo real. Dulce, cariñosa  servicial, con su genio y su carácter. Callada y reservada. Algo bastante natural en esas edades. Responsable en todo, amigas, amigos, trabajo. Su propia vida. Guapa, con estilo, tiene clase, ese pellizco que dicen los calés. Porte, prestancia, don de gentes, carisma, quizá es una líder natural. Tendrá que seguir y demostrarlo. Pero es seguro que llegará. ¿Dónde? Quién sabe, pero será largo, a mucha distancia. Y más de lo esperado y deseado. Se nos irá. Pero será su vida. 
Con las limitaciones de una maldita crisis que deja sin ilusiones a la juventud. Antes, acostumbrados a tener poco, o mejor nada, siempre se soñaba con algo, tener más ambiciones. El desear era algo natural. El tener y dejar de tener, o ver como dejan de tener obliga a desilusionar. Dejas de esperanzar. Entristeces, te decepcionas, dejas de ver sueños.
Qué pena de esta juventud que por desgracia ha vivido y está viviendo lo más crudo de la vida. De esta maldita crisis. De ver, de tener casi lo mejor desde vida y casi perderlo o de perderlo entero. Puede comparar, 100 euros es mucho o es demasiado poco. Así de duro es este momento. Pero ella no cambia. Sigue con esa idea de tener su independencia. Su casita, su nido, su mundo. Su intimidad, su amor, su pareja al lado de su vida.

Equivocarse, ser independiente. Seguir siendo como es. Una chiquilla madura y madurando. Hija y seguro que madre. Como lo es como nieta. Con amor infinito. Más de lo que cree. No sabe todavía todo lo que lleva dentro. No se lo voy a decir hoy ya lo sé. Pero ella lo tendrá que descubrir y sacar. Seguirá sus pasos. Personalidad le sobra y bondad a raudales. Esa es ella. Una chica, de hoy. Una excelente persona. 

Sigue tu camino

Cuando nada tiene explicación
Cuando nada entiendes
Cuando dejaste tu vida en su vida
Cuando su despedida es un adiós
Solo mira en ti,
Solo busca tus recuerdos
Solo intenta comprenderte
Solo piensa en ti
Seguro que alguien te espera
Seguro que hay quien te quiere
Seguro que tu odio te lo arrancará
Seguro que te hará feliz
Deja en paz su vida
Deja que salgan tus lágrimas
Deja que vuelvan tus risas

Deja que llegue tu amor

Ternera Mechada con jamón (Receta de mi abuela Josefa)

Para 2 personas 300 gramos de un buen solomillo de ternera, 200 gramos de jamón serrano, dos cucharadas de AOVE, dos hojas de laurel, unos cuantos granos de pimienta negra, sal, medio litro de vino blanco, tinto, rosado, cualquiera que tengamos a mano, medio litro de caldo de carne. Tres patatas y el cariño que le ponía mi abuela Josefa, algo casi imposible de conseguir.
En una sartén con una cucharada de AOVE, sellamos la ternera, una vez fileteada, salada ligeramente, un par de minutos por cada lado y reservamos.
En esa misma sartén salteamos el jamón serrano al que hemos cortado en dados muy pequeños, o en tiras alargadas también pequeñas, al gusto. Añadimos el vino que reducimos ligeramente para que pierda el alcohol.
Pasamos todos a una cazuela lo suficiente grande para añadir el caldo, la carne reservada, las dos hojas de laurel y los gramos de pimienta, y a cocer a fuego lento durante un par de horas. Hay que reducir todo el caldo para que quede una salsa muy ligera, sin espesar. El jamón ya le dará el punto de sal.
Servimos acompañada de unas patatas cortadas en cuadrados y fritas a fuego lento.
Los puristas dirán que la carne mechada, debe ser de cerdo, y meter dentro el jamón, el tocino o cualquier otra cosa, y cocer. Pueden llevar razón, claro. Pero mi abuela la hacía así, y es más, la llamaba de esta forma y como es su receta, es un homenaje a ella. Y mucho amor.

17 el Colorao

Subía Joaquín con su llavero en la mano, era más conocido ese llavero que él mismo, su virgen colgando, la de la Fuensanta, devoto desde antes de nacer. Sus llaves sonaban, solo con levantarlo era suficiente para que Pepe parara su 17 colorao.
Pepe, ese pedazo de hombre joven y maduro a la vez. Con tanta experiencia como cada uno de sus clientes del bus le daban. Era su confesor, su confidente, su alma y su corazón. A todos los conoce por su nombre.
En el cruce para el bus a saludar a la señora Maruja, su nieta se rompió la pierna en el último campamento. Pero ya está corriendo con la escayola. Juventud que sana rápida, no como Manuel que anda renqueante todos los días a su diálisis en el hospital, tiene un humor de perros, esta sordo, y cree que nadie le escucha, grita, pero se le mira a los ojos y se calma. Y en la siguiente parada, la del puente, sube Juan y su señora Juana, y no paran de recontar los viajes del Inserso, deseando volver por ahí al siguiente. Cuentan y recuentan el de Benidorm, ese de los fines de semana, solo de sábado y domingo, como bailan los jodíos. Eso dicen. Yo les creo. Se le nota la marcha. Quieren conocer Extremadura. Donde dicen estuvo Julián y que nunca quiso conocer los monumentos, pero que se ponía morado a embutidos y jamón. Por eso se murió, dice Juana. Pero se llevó lo suyo a la tumba.
Ahora sube Maribel, esa chica tan guapa y joven, morena, con su cola recogida con una pinza de nácar, pero muy prudente. Es estudiante, siempre cargada de sus libros. Ni habla, pero es la alegría del bus, su sonrisa y risas son tan espontáneas y sinceras que contagia a cualquiera. Los chascarrillos siempre son respondidos con sus risas. Nadie como ella para animar. Ay si algún día hablara, ciertamente que aun haría reír mucho más, se le ve en sus ojos su timidez pero está deseando perderla. Seguro que soltará su frase y será bienvenida.
Pepe aguanta carros y carretas. Su vida es un poema. Enamorado de casi de todo. De la vida, de las mujeres, de sus gentes, de sus amigos. Tiene un hondo pesar. Su vocación de guardia civil lo lleva por el mal traer. Quiere. Se ha presentado varias veces y nunca llega el momento de que le digan que sí. Y mientras a conducir el 17, el colorao.
Parece que son los mismos los que andan por las aceras y siempre a las mismas horas están en la parada, son costumbres, son sus horas, se mueven porque algo tienen que hacer. Y Pepe siempre a las mismas horas pasa, espera, tiene esa paciencia que a los mayores les gusta.
-No corras, ve despacio, no arranques hasta que me siente.
-uff has puesto el aire ahora que me había quitado la chaqueta.
-Nada lo quito, no se preocupe.
-No tengas prisa por arrancar que la reuma no me deja bajar los escalones.
-Nada Sr. Carlos, tranquilo que no arranco hasta que baje.
-Gema baje por delante que a usted le cuesta más bajar.
Y al llegar a la universidad todo cambia, los mayores abajo, los jóvenes arriba, el jolgorio a tope.
-Pepe sube la música. Cambia de emisora. Esto aburre.
El caso que este 17 es curioso, la mitad del recorrido es de jóvenes y la otra mitad de una residencia de mayores.
Y mañana mercado. Que locura, suben todas a la vez. En dos paradas se llena y lo malo no es que se llene sino los carros de la compra. Todas con el suyo. Pobres mujeres, bueno y pobres hombres que ya están a la par. A su edad y ahora de vacío pero en la segunda vuelta, suben los mismos pero el peso es el doble. Si no pueden con los carros los pobres.
Y Juan Bautista, que vino de Camerún a intentar ganarse la vida, y lo ha conseguido, mecánico en el Palmar, amable y solícito como `pocos. Viene siempre por las noches. Si casi ya tiene acento murcianico. Es muy duro su trabajo, pero su esfuerzo le recompensa, cuenta como manda dinero, algún día tendrá a toda la familia aquí. Es algo que cuenta Pepe. Antes nos íbamos a Alemania en los 60 y ahora vienen en este siglo. Todo cambia y a todo nos tenemos que acostumbrar, la globalización no empezó hace unos años, empezó con Atila que unió a medio mundo conocido y con Alejandro Magno mas. Ya dijo el Rey español, que en sus dominios no se ponía el sol. Nada van a descubrir los políticos de ahora el unir a los pueblos, ya se unen ellos solos, unas veces más por necesidad que por devoción.
Abdala, ese chaval que en el Centrofama aparca coches, majo donde los halla. Cuenta Pepe que un día le compró una botella de agua, estaba medio ahogado en la acera, y desde entonces es el asiduo saludando al paso del 17, el colorao.
Pedro tiene sus cosas, esta cojo, nunca dijo que le pasó. La fama de los cojos de mal encare, en su caso es todo lo contrario, es una bendición de persona, amable, servicial, y atento con las personas, es capaz siempre de levantarse para que se siente cualquiera, y a una mujer con más ganas.

Pero Pepe siempre está ahí, estará, esté donde esté en su vida, en el 17, el colorao.

Asturias

Del tópico, pero cierto, que Asturias es España y el resto reconquistada, yo estoy convencido.
Cuando conocí aquella tierra tenía los años de un niño que empezaba a andar. Mis recuerdos están más en el duro viaje que en la tierra en sí. Menos de 6 años contaba y Avilés era nuestro destino.
Duro el viaje, difícil su camino, complicada su orografía, inexpugnable para muchos en su tiempo. Imprime un carácter en su gente.
Asturiano, Asturiana. Firme en sus decisiones que robustecen sus proyectos. La humildad raya en la sobriedad, hay poco o mucho según se mire. El que escaso anda sobrado está. Mente clara, inteligente y despierto, gran observador. Y amante de tantas cosas que la naturaleza que le rodea es la que menos despierta sus pasiones. Gusta más de las personas, de sus gentes de sus amigos
El contraste del cielo, a veces gris, a veces negro, poco sol y mucho orballo. Del dulce al salado, de río al mar, del salmón al campanu, de la leche al queso, de la vaca al chorizo. De la legumbre a las fabes. De la mirada limpia al oído sereno. Fuerza en su carácter. Fuerza en su físico. Rudo su paisaje pero bello su entorno. Covadonga escondida donde la Santina habita. Cuesta llegar, el esfuerzo es merecido.
Miras al mar desde lo alto de sus montes. Es difícil arribar pero más salir. Lloras cuando llegas y lloras por no marchar.
No de Bable se habla cuando el castellano se entiende. Cualquiera lo puede. Cualquiera vale, cualquiera lo siente.
Qué más da si es España antes o después. Don Pelayo luchó, pues sigamos por ser y no por no ser.

Asturias es España. Y España también.

Tomate partido con cebolleta tierna, Un tapa típica

Está claro que este plato es lo más típico que se ha pedido en los bares, en las casas, y como recurso de tapa en cualquier sitio.
Hemos utilizado un buen tomate de la huerta, de esos que cuando los partes huelen a miel, lo hemos pelado como ya sabéis, el video lo tenéis en la multimedia del blog, lo hemos partido a gajos, como si de una naranja se tratara.
A una cebolleta tierna, que tiran a dulce, la hemos partido en juliana, a tiras largas dejando un poco de la parte verde.
Hemos añadido una sal negra, ahumada, con un ligero toque de carbón, no es difícil de encontrar ya.
Y por ultimo ese gran oro liquido de nuestras tierras el AOVE, el aceite de oliva virgen extra.
La decoración, pues la corteza del tomate al cortarla con cuidado sale de una pieza, con la que hemos hecho una rosa roja. Ojala y algún día la pueda hacer de color amarillo, es mi rosa preferida.
Ponerle cariño, se agradece.

Café

No todos los sentidos son capaces y necesarios para poder apreciar este triste fruto en sus inicios.
El olor no tiene sentido en la rama, pero si el color, su tacto solo se encuentra en la mano que lo toma, del sabor no hablamos hasta su final, pero la vista está en todo su proceso.
Lo vemos crecer verde, cambia a ocre, se dora, y broncea como una piel al sol. Cambia de cuerpo, sube su aroma, enriquece su brillo. Oro en muchos sitios con valor sin igual.
Su proceso lento y ambicioso, sin prisas y cariño deja sus granos convertidos en un manjar.
Nunca se debería embolsar, nunca esconder en arpilleras, nunca dejar que se mueva.
Pego su vida es una transformación sin parar. Verde, marrón, ocre, oro, bronce.
Blando, duro, exquisito, machacado, molido.
Al sol, a la luna, al viento madura.
De nombre todos los posibles, más que naciones, más que ríos, más que montañas, más que personas, tantos, como plantaciones existan.
Su vista de un líquido de ambrosía, su aroma de recuerdos de naturaleza, el susurro de sus burbujas en su crema y el sabor de todo el amor con el que llega a tu alma.
Y llega a las manos de Inma que te hacen vivir las sensaciones únicas de todos los sentidos.

Bendito café que hasta la sal la secas. 

Caballitos en tempura al azafrán

Para la tempura al azafrán vamos a colocar en un bol la harina de tempura, no nos asustemos por ésta, la encontraremos fácilmente en los supermercados de toda la vida, añadiremos una cucharada de levadura de toda la vida, unas hebras de azafrán y agua fría según nos vaya pidiendo la masa cuando la batimos con la varilla, la textura de una crema ligera.
Con las gambas rojas, las limpiamos quitándoles las cabezas y la piel del cuerpo, reservando la cola sin quitar. Salpimentaremos ligeramente. Reservamos hasta el momento de impregnarlas en esta masa de tempura.
En una sartén con abundante aceite de oliva virgen extra AOVE muy caliente, vamos metiendo las gambas un par de minutos. El rebozado nos debe quedar crujiente y muy esponjoso para que no nos empalague.
Reservamos en un plato con papel absorbente para evitar el exceso de aceite.

Presentamos rápidamente en su plato acompañadas de una mahonesa