Las señoras de la calle

Diario de cafetería. Lunes primer café. Ricardo va y suelta de golpe -oye os acordáis de Carmen? Pues la vi el otro día con Arturo. Llegó a mi despacho y me dió dos besos y no me callé. Le pregunté si es que estaba ahora con Arturo por que el chico con el que estaba saliendo es Carlos, mi chófer. Me quedé alucinando porque ni afirmaba ni negaba.
– Pues creo, dice Inma, que ahora trabaja en Simano. Y esta liada con aquel que tenia tanto dinero.
-Pues con la edad que tiene juega a tener a uno con dinero y a otro para pasear.
– Pues Ana más todavía. Se presentó en la panadería con un vestido blanco casi transparente y yo con mi hija le veía hasta el tanga rojo. No es por cotillear, pero estas cosas nos dan vidilla.
Después de tanto tiempo donde las Señoras de La Calle, sabíamos obras y milagros de todo el barrio. Por nuestras tiendas, la corsetería de Carmen, el estanco de Luisa, el bar de Manoli, la lotera Juani, y mi exclusivo café se nos contaban todas las historias de medio mundo. Cuando no nos traían a un jefazo de la política, nos venían con un alto cargo de la jefatura de policía o una alta autoridad de la empresa nacional, algún artista de lis pata negra, un cantante de última generación de esos que se chupan hasta los huesos.
Y los fines de semana a pasar lista a todos y todas lis que desfilaban por nuestros negocios. Los viernes por la noche, todos salvo en vacaciones y fiestas de guardar, nos íbamos a cenar y a tomar una copa tan a gusto. Siempre caía algunos de los parroquianos más alegres, de esos que tienen buena conversación de mujeres y nos siguen las bromas y chistes. Ricardo de los habituales, era más mujer que hombre muchas veces y que no se malinterprete. Pero tenía ese punto femenino más agudizado que otros. El comadreo era nuestro desahogo semanal. Nos poníamos al corriente de todo lo que pasaba a nuestro alrededor. Que personaje nuevo llegaba, que macizo estaba por la ciudad, el cantante que se tomaba el aperitivo con alguna que no correspondía. Los que venían de estirados e intentaban ligarnos alguna de nosotras.
Total unas risas y un rato de asueto. Pero el tiempo, cruel a veces, nos hace dejar las buenas costumbres. Al principio, que si Carmen tiene pareja y ni podrá venir, que si el marido de Juani ya se mosquea, total un viernes ya no quedamos y al siguiente faltan dos y luego un mes sin vernos todas. Y luego pasa un año. Y al final forzamos una cena para navidad. Pero nuestras cara son el espejo de la de enfrente. Y se me nota en su cara como ando ya. Las risas crean unas extrañas raya alrededor de los ojos y no me lo explico.
Y ahora nos conformamos con que un buen cliente de siempre nos altere la monotonía con algún chisme con fundamento. Aunque sólo sea por lis buenos recuerdos.

Los años no pasan igual para algunas. 

Tapa Raviolis de Calabacín con hongos y langostinos

Cuando se piensa en Raviolis lo primero que te llega a la cabeza es pasta italiana, bueno pues como dice el Dr. Google, significa plegado del italiano «Raviolo» de envolver a otra cosa
Se me ocurrió envolver en unas tiras de calabacín unos hongos con marisco y salió esta maravilla.
1 calabacines, 3 langostinos frescos, pueden ser congelados pero crudos. 6 champiñones., un ajo. Una nuez de mantequilla, un vaso de leche, 4 cucharadas de AOVE. Sal, pimienta, nuez moscada y dos cucharadas de caldo de pescado. Si, ya sé que es muy poco, pero lo podéis tener de días anteriores en un cubito de hielo, y descongelarlo en el momento.
Preparamos la bechamel derritiendo la mantequilla y mezclando la harina hasta obtener una pasta homogénea. Incorporamos la leche y removemos sin parar hasta que espese. Salpimentamos y añadimos nuez moscada al gusto.
Cortamos los champiñones en trozos muy pequeños, y en una sartén con una cuchara de AOVE, colocamos el diente de ajo, sin la simiente, picado muy finamente, y añadimos el champiñón, y el caldo de pescado o marisco, salteamos y reducimos, cuando estén terminados, le ponemos las colas de los langostinos, salteamos ligeramente, añadimos ahora una cucharada de la bechamel, y reservamos.
Cortamos el calabacín en tiras muy finas, a ver, yo lo he hecho a cuchillo, pero con una mandolina nos saldrán lo más finas que podamos, quedaran mucho mejor, pero no pasa nada si lo intentáis a cuchillo.
Las tiras las colocamos en forma de cruz, colocamos en el centro una pequeña cantidad del salteados de champiñones, con su jugo y un langostino encima, cerrados las tiras sobre ellas. Cerrado la cruz. En una sartén con 2 cucharadas de AOVE, freímos por ambos lados a fuego fuerte, 5 minutos. Y reservamos.
Terminamos con estos extraños Raviolis, en el horno al grill, o salamandra, 3 minutos.
Presentamos en un plato blanco, con una cucharada de bechamel por encima y espolvoreamos orégano por encima, bien calientes.

LIBERTAD

Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe… Sólo la cultura da libertad… No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura.
(Miguel De Unamuno, escritor)
Asensio Txentxo Piqueras
Mucho que discutir con don Miguel de Unamuno. La cultura y el saber dan libertad. Pero ¿Es más libre un catedrático que un pastor de las Hurdes? La libertad se consigue pensando y razonando las cuestiones que tu conciencia te vaya creando. Y obrar en consecuencia. ¿Se es más libre por tener más conocimientos, más cultura? La cultura es también el conocimiento del propio entorno, de tu medio de vida, de tu propio carácter. No eres esclavo de nada ni de nadie, salvo de ti mismo. Que tu sí que te atas, te amarras a tus miedos y a tu mediocridad. Eso sí te hace ser cautivo. Ahora implica la responsabilidad de la elección, del bien o del mal, pero aquí no quiero entrar en disquisiciones teológicas. Tu libertad está dentro de ti. Solo tienes que juzgar y conocer más lo que te rodea. Serás siempre libre para elegir lo que tienes que hacer. Tus alas te las das tú.
La libertad que hay que dar a un pueblo es la opción de que pueda decidir por sí mismo que es lo que quiere, sin coacciones de ningún tipo. ¿O es que el Sr. Unamuno tenia la propiedad de la libertad y la daba a su antojo?  

¿Quién da la libertad, la cultura o cualquier otra cosa que nos haga más libres?   

Chef

Noche de pesadillas, malestar general, dando vueltas en la cama y las veces que abres y cierras los ojos después de cada ligero sueño. Aparecen sin parar los mismos dibujos con distintas disposiciones. Líneas que cambian, colores que varían, sabores que se mezclan, texturas que no encuentras.
Desesperas cada vez que ves la hora en el reloj, solo varían las cifras de los minutos. Cada vez el mismo sueño, que siendo un soniquete, va formando una estructura con aparente lógica, formas que huelen, miradas que crean sensaciones.
Algo se crea con racional prudencia. Destapas tus párpados y miras la luz. Ya es de día, ya puedes comenzar, ya tienes idea de lo que quieres y como lo quieres. Quizá no salga, con en el último sueño lo viste terminado pero sabes qué pasos has de dar.
Has visto completado lo que aún no has empezado. Es como ver al David dentro de un cubo de mármol. Tu sí lo tienes. Ahora a quitar y poner hasta conseguirlo. A la compra lo primero, al mercado buscando las delicias del campo, la huerta y el mar. Verduras, carnes y pescados. Sales y azúcares. Aromas y perfumes. Cazos y sartenes. Fuegos y hielos. Caldos y salsas. Cuchillos y cucharas. Lágrimas y risas. Van forjando el último sueño en la delicia que presentarás. Una mesa, un mantel de hilo, un plato blanco, unos cubiertos y unas copas.

El comensal llega, se sienta, huele, mira, toca, escucha y saborea el sueño realizado. Un día de angustia, horas de trabajo, expectativa suscitada y la satisfacción de tu obra hecha a tu gusto. Todo el esfuerzo recompensado con la mirada que te dirige el comensal. Total complicidad  entre el sueño y el ensueño que le creas. Satisfacción total. 
El plato de comida soñado es ahora deseado por todos. 

Bizcocho de Moscatel

Una elaboración muy sencilla pero con un resultado totalmente delicioso.
Ingredientes:
200ml de moscatel. 200gr. de harina. 3 huevos. 100gr. de azúcar. 40ml. de AOVE. Dos cucharaditas de levadura tipo royal. La piel de medio limón rallado. Unas nueces picadas.
Elaboración:
Mezclamos las claras con el azúcar hasta que la mezcla doble volumen, casi un merengue, añadimos las yemas y seguimos batiendo. Le hemos dado ya más aire y esponjosidad al bizcocho. Añadimos el aceite y el moscatel. Las nueces picadas. Incorporamos la harina junto con la levadura y la ralladura de la piel de limón. Mezclamos suavemente de abajo a arriba y vertemos sobre un molde previamente engrasado. Espolvoreamos por encima un poco de azúcar y llevamos al horno a 175º durante 30-35 minutos.
Y aquí tenéis un bizcocho rico y sencillo.
Opciones las nueces por pasas, avellanas, trocitos de chocolate puro, piñones, almendras, imaginación que no falte. Y por último podéis ponerle un poco de azúcar glass por encima. Todo son vuestros gustos.

Verduras y huevos al horno

Para dos personas una berenjenas jaspeada de la calidad Gandía, 3 pimientos verdes tirando ya a rojos, una buena cebolla dulce, tipo Figueras, un calabacín mediano, 4 huevos, dos cucharadas de AOVE, sal negra.
Como las verduras tienen distintos tiempos de asado, en una bandeja de horno, hemos asado los pimientos. Una hora a 180º, con unas gotas de AOVE, una vez atemperados los hemos despepitado y quitado la piel, reservamos.
En otra bandeja, hemos cortado las Berenjenas en rodajas gruesas como de un dedo, las hemos puesto en la bandeja de horno, junto con la cebolla que igualmente habremos cortado en rodajas. Una cucharada de AOVE por encima y al horno, tiempo, 20 minutos a 150º.
En otra bandeja de horno, pondremos el calabacín cortado a tiras finas a lo largo, con un buen cuchillo, o con una mandolina lo podremos hacer perfectamente. 10 minutos a 150º.
Una vez que tenemos todo asado, colocamos en la bandeja donde tenemos reservados los pimientos, el resto de las verduras, calabacín, cebolla, berenjena y le cascamos 4 huevos fresco encima. Al horno esa bandeja, 150º y tiempo hasta que observemos que los huevos cuajan las claras con las yemas en su punto.
Presentamos en una bandeja de cristal redonda y ahora le ponernos una sal negra en mi caso, o un sal gorda, en escamas, Maldon, etc. Necesitamos que el crujiente de la sal nos de ese toque en la boca que contraste con el dulce de las verduras y el huevo.

 

Que aproveche!!!

Inseparables

No hay nada peor que vivir solo, bueno sí, vivir solo y sin libertad. Nazco en África, donde la luz, el sol, el aire y la naturaleza son mi vida. Nunca hemos estado solos.
Nuestra vida es una pasión de amor en nuestra especie, llena de colores y sonidos. Ya lo dijeron los griegos, amor de ave. Pero no solo por mi nombre sino por mi vida. Soy un inseparable empedernido. Nadie como yo para estar junto a mi amor, y nadie como ella para quererme tanto que pasamos más tiempo unidos que volando.
Por lo que ya os he contado deberíais saber que soy y quién soy. Vivo en libertad atado casi a mi pareja, acurrucado en ella y ella en mi, nos acicalamos continuamente nuestros coloridos vestidos. Nuestra casa está hecha entre los dos, en los sitios más altos de las ramas. Y no en los huecos oscuros como hacen nuestros primos. ¿Y comer? Casi de todo lo que nos dan los vegetales, nuestros compañeros de vida. Nos dan sus frutos, sus semillas y las partes más tiernas.
No os he contado todavía muchas cosas curiosas. El vestido es de tantos colores como el arco iris. Del rojo, amarillo, verde, azul, marrones, y mezclados. ¿Quién puede ir mejor vestido que nosotros? Somos tan inteligentes como nuestros parientes las Cacatúas. Y aún que no hablamos como los primos segundos, los loros, si podemos decir alguna palabra humana. Y hablando de humanos. ¿Sabéis que podemos ser lis mejores amigos vuestros? Solo necesitamos cariño y alimento. Ni rejas siquiera. Tendremos hijos, muchos cada vez hasta 8. Una locura. Como no.
Y si uno de los dos muere es fácil que nunca busquemos otra. Es más, podemos entender que tú seas mi pareja a partir de quedarme solo. Pero no es bueno que este solo.  Y una cosa más. Mi nombre es Agapornis aunque tengo muchos apellidos. Pero de verdad como más nos gusta que nos llamen es Inseparables. Eso sí que nos define. Y si quieres saber si soy macho o hembra es mejor que lo haga un profesional. Somos tantos primos que cada uno tiene una característica diferente. ¿Sabes que nos gusta el agua? Y mucho. Hasta debajo de un grifo. Ja, ja, ja. ¡¡Que cosas!!

Bueno disfrutar con nosotros. Os haremos compañía muchos años. Más de 15 a veces. Damos besitos. De verdad. 

Lomos de merluza con aceite de canónigos

Para cuatro personas 8 lomos de merluza, si es fresca, miel sobre hojuelas, pero congelada sale tan buena y mucho mejor de precio. Solo debemos descongelarla con el tiempo suficiente en la parte abajo del frigorífico unas horas antes. 100 cc de AOVE, sal, pimienta, y 300 gramos de canónigos frescos, imprescindibles.
En un vaso mezclador pondremos 100 gramos de canónigos y el resto de AOVE, pondremos también los jugos que queden en la sartén. Con el brazo robot trituraremos todo hasta dejar un aceite del color de los canónigos. Filtraremos con un chino muy fino y reservamos,
En una sartén, colocaremos los lomos salpimentados, en una cucharada de AOVE, a fuego fuerte, durante un par de minutos por cada lado, y vamos reservando. Cuando tengamos los 8, nos pondremos a presentar el plato.
Colocaremos los lomos de merluza en altura, le dará un nuevo aspecto a la comida, en una esquina colocamos un puñado de canónigos, y salsearemos con el aceite de canónigos por encima.
Son unos sabores deliciosos a verdura fresca, aceite rico y un toque elegante del pescado.

Marinera en cucurucho de pasta Brick y huevas de anchoa

Por fin tenemos la tapa definitiva de la marinera como yo quería. El proceso es exactamente el mismo que con la anterior
Hemos horneado un cucurrucho de pasta Brick al que hemos enrollado en un molde de acero inoxidable, si no es difícil que se mantenga. El horno a 180 grados y el tiempo sobre los 10 minutos. 
Con bastante cuidado, ya que la pasta Brick quiebra con mucha facilidad por su delicadeza, introducimos primero las huevas de anchoas en un lateral. Con una cucharilla vamos metiendo la ensaladilla rusa que hemos realizado a nuestro gusto, ya hemos hecho varias. Otra forma mas técnica es hacerlo con una manga pastelera, pero eso es una técnica que de momento dejamos. Una vez que tengamos la ensaladilla dentro, que si hace falta la empujamos con el rabo de la cucharilla, colocando en la punta una buena cucharada de huevas de anchos, para darle un aspecto más bonito y elegante.
Que os voy a contar mas, hemos sustituido la típica rosquilla de pan por una pasta brisa, algo más delicado. Y al comer siempre tendremos en la boca los sabores completos de la ensaladilla y la anchoa, con las texturas crujientes de esas huevas.
Y lo prometido está cumplido. Definitivo.

Tapa de gelatina de simientes de tomate Kumato

Muchas veces comprando algún tomate que se nos sale de los clásico de ensalada, de rama, o de secano. Unos más o menos olorosos, más o menos dulces. Los hay de esos que llama Premium, como Raf, Kumato, Cherry, los Oro, etc. Vamos una gran variedad y alguna vez tenemos que probar esta clásica verdura. Esta tapa es una clásica, pero a veces se desconoce. Y sobre todo porque vamos a aprovechar todo el tomate.
Los tomates, según las variedades, tienes varios gajos por dentro desde 3 a hasta 8 he conocido yo. Por la parte contraria al pedúnculo, podremos saber de cuanto nos vamos a encontrar. Cortamos con una puntilla la piel del culo del tomate, ahí veremos cuantos gajos tiene y en que disposición se encuentran. Vamos a cortar exclusivamente la carne de alrededor exterior, dejando al descubierto esa parte gelatinosa donde se apiñan las simientes.
Con una cuchara la sacaremos con el cuidado que no se rompa. La pondremos en una cuchara sopera, o de café, según el tamaño del tomate, pondremos la cuchara en un plato, le pondremos sal negra, en este caso, pero puede ser sal gorda, Sal Maldon, en escamas, etc. Pero la cantidad justa para que se note el crujiente de la sal. Una vez puesta la sal, le pondremos unos hilos de miel de romero, puede ser de la que tengamos en casa, mil flores, de azahar, etc.
En visto y probado la misma tapa sin la miel y un AOVE reserva. Pues también es algo exquisito.
En boca vamos a notar la cremosidad y suavidad de la gelatina, el contraste en textura y sabor de la sal, y la redundancia de la miel.