• Cabeza de mis Cosas

    Las señoras de la calle

    Diario de cafetería. Lunes primer café. Ricardo va y suelta de golpe -oye os acordáis de Carmen? Pues la vi el otro día con Arturo. Llegó a mi despacho y me dió dos besos y no me callé. Le pregunté si es que estaba ahora con Arturo por que el chico con el que estaba saliendo es Carlos, mi chófer. Me quedé alucinando porque ni afirmaba ni negaba.
    – Pues creo, dice Inma, que ahora trabaja en Simano. Y esta liada con aquel que tenia tanto dinero.
    -Pues con la edad que tiene juega a tener a uno con dinero y a otro para pasear.
    – Pues Ana más todavía. Se presentó en la panadería con un vestido blanco casi transparente y yo con mi hija le veía hasta el tanga rojo. No es por cotillear, pero estas cosas nos dan vidilla.
    Después de tanto tiempo donde las Señoras de La Calle, sabíamos obras y milagros de todo el barrio. Por nuestras tiendas, la corsetería de Carmen, el estanco de Luisa, el bar de Manoli, la lotera Juani, y mi exclusivo café se nos contaban todas las historias de medio mundo. Cuando no nos traían a un jefazo de la política, nos venían con un alto cargo de la jefatura de policía o una alta autoridad de la empresa nacional, algún artista de lis pata negra, un cantante de última generación de esos que se chupan hasta los huesos.
    Y los fines de semana a pasar lista a todos y todas lis que desfilaban por nuestros negocios. Los viernes por la noche, todos salvo en vacaciones y fiestas de guardar, nos íbamos a cenar y a tomar una copa tan a gusto. Siempre caía algunos de los parroquianos más alegres, de esos que tienen buena conversación de mujeres y nos siguen las bromas y chistes. Ricardo de los habituales, era más mujer que hombre muchas veces y que no se malinterprete. Pero tenía ese punto femenino más agudizado que otros. El comadreo era nuestro desahogo semanal. Nos poníamos al corriente de todo lo que pasaba a nuestro alrededor. Que personaje nuevo llegaba, que macizo estaba por la ciudad, el cantante que se tomaba el aperitivo con alguna que no correspondía. Los que venían de estirados e intentaban ligarnos alguna de nosotras.
    Total unas risas y un rato de asueto. Pero el tiempo, cruel a veces, nos hace dejar las buenas costumbres. Al principio, que si Carmen tiene pareja y ni podrá venir, que si el marido de Juani ya se mosquea, total un viernes ya no quedamos y al siguiente faltan dos y luego un mes sin vernos todas. Y luego pasa un año. Y al final forzamos una cena para navidad. Pero nuestras cara son el espejo de la de enfrente. Y se me nota en su cara como ando ya. Las risas crean unas extrañas raya alrededor de los ojos y no me lo explico.
    Y ahora nos conformamos con que un buen cliente de siempre nos altere la monotonía con algún chisme con fundamento. Aunque sólo sea por lis buenos recuerdos.

    Los años no pasan igual para algunas. 
  • bechamel,  calabacín,  champiñón,  langostino,  Ravioli,  Recetas

    Tapa Raviolis de Calabacín con hongos y langostinos

    Cuando se piensa en Raviolis lo primero que te llega a la cabeza es pasta italiana, bueno pues como dice el Dr. Google, significa plegado del italiano «Raviolo» de envolver a otra cosa
    Se me ocurrió envolver en unas tiras de calabacín unos hongos con marisco y salió esta maravilla.
    1 calabacines, 3 langostinos frescos, pueden ser congelados pero crudos. 6 champiñones., un ajo. Una nuez de mantequilla, un vaso de leche, 4 cucharadas de AOVE. Sal, pimienta, nuez moscada y dos cucharadas de caldo de pescado. Si, ya sé que es muy poco, pero lo podéis tener de días anteriores en un cubito de hielo, y descongelarlo en el momento.
    Preparamos la bechamel derritiendo la mantequilla y mezclando la harina hasta obtener una pasta homogénea. Incorporamos la leche y removemos sin parar hasta que espese. Salpimentamos y añadimos nuez moscada al gusto.
    Cortamos los champiñones en trozos muy pequeños, y en una sartén con una cuchara de AOVE, colocamos el diente de ajo, sin la simiente, picado muy finamente, y añadimos el champiñón, y el caldo de pescado o marisco, salteamos y reducimos, cuando estén terminados, le ponemos las colas de los langostinos, salteamos ligeramente, añadimos ahora una cucharada de la bechamel, y reservamos.
    Cortamos el calabacín en tiras muy finas, a ver, yo lo he hecho a cuchillo, pero con una mandolina nos saldrán lo más finas que podamos, quedaran mucho mejor, pero no pasa nada si lo intentáis a cuchillo.
    Las tiras las colocamos en forma de cruz, colocamos en el centro una pequeña cantidad del salteados de champiñones, con su jugo y un langostino encima, cerrados las tiras sobre ellas. Cerrado la cruz. En una sartén con 2 cucharadas de AOVE, freímos por ambos lados a fuego fuerte, 5 minutos. Y reservamos.
    Terminamos con estos extraños Raviolis, en el horno al grill, o salamandra, 3 minutos.
    Presentamos en un plato blanco, con una cucharada de bechamel por encima y espolvoreamos orégano por encima, bien calientes.
  • Cabeza de mis Cosas

    LIBERTAD

    Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe… Sólo la cultura da libertad… No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura.
    (Miguel De Unamuno, escritor)
    Asensio Txentxo Piqueras
    Mucho que discutir con don Miguel de Unamuno. La cultura y el saber dan libertad. Pero ¿Es más libre un catedrático que un pastor de las Hurdes? La libertad se consigue pensando y razonando las cuestiones que tu conciencia te vaya creando. Y obrar en consecuencia. ¿Se es más libre por tener más conocimientos, más cultura? La cultura es también el conocimiento del propio entorno, de tu medio de vida, de tu propio carácter. No eres esclavo de nada ni de nadie, salvo de ti mismo. Que tu sí que te atas, te amarras a tus miedos y a tu mediocridad. Eso sí te hace ser cautivo. Ahora implica la responsabilidad de la elección, del bien o del mal, pero aquí no quiero entrar en disquisiciones teológicas. Tu libertad está dentro de ti. Solo tienes que juzgar y conocer más lo que te rodea. Serás siempre libre para elegir lo que tienes que hacer. Tus alas te las das tú.
    La libertad que hay que dar a un pueblo es la opción de que pueda decidir por sí mismo que es lo que quiere, sin coacciones de ningún tipo. ¿O es que el Sr. Unamuno tenia la propiedad de la libertad y la daba a su antojo?  

    ¿Quién da la libertad, la cultura o cualquier otra cosa que nos haga más libres?   
  • Cabeza de mis Cosas

    Chef

    Noche de pesadillas, malestar general, dando vueltas en la cama y las veces que abres y cierras los ojos después de cada ligero sueño. Aparecen sin parar los mismos dibujos con distintas disposiciones. Líneas que cambian, colores que varían, sabores que se mezclan, texturas que no encuentras.
    Desesperas cada vez que ves la hora en el reloj, solo varían las cifras de los minutos. Cada vez el mismo sueño, que siendo un soniquete, va formando una estructura con aparente lógica, formas que huelen, miradas que crean sensaciones.
    Algo se crea con racional prudencia. Destapas tus párpados y miras la luz. Ya es de día, ya puedes comenzar, ya tienes idea de lo que quieres y como lo quieres. Quizá no salga, con en el último sueño lo viste terminado pero sabes qué pasos has de dar.
    Has visto completado lo que aún no has empezado. Es como ver al David dentro de un cubo de mármol. Tu sí lo tienes. Ahora a quitar y poner hasta conseguirlo. A la compra lo primero, al mercado buscando las delicias del campo, la huerta y el mar. Verduras, carnes y pescados. Sales y azúcares. Aromas y perfumes. Cazos y sartenes. Fuegos y hielos. Caldos y salsas. Cuchillos y cucharas. Lágrimas y risas. Van forjando el último sueño en la delicia que presentarás. Una mesa, un mantel de hilo, un plato blanco, unos cubiertos y unas copas.

    El comensal llega, se sienta, huele, mira, toca, escucha y saborea el sueño realizado. Un día de angustia, horas de trabajo, expectativa suscitada y la satisfacción de tu obra hecha a tu gusto. Todo el esfuerzo recompensado con la mirada que te dirige el comensal. Total complicidad  entre el sueño y el ensueño que le creas. Satisfacción total. 
    El plato de comida soñado es ahora deseado por todos. 
  • bizcocho,  moscatel,  nueces,  Recetas

    Bizcocho de Moscatel

    Una elaboración muy sencilla pero con un resultado totalmente delicioso.
    Ingredientes:
    200ml de moscatel. 200gr. de harina. 3 huevos. 100gr. de azúcar. 40ml. de AOVE. Dos cucharaditas de levadura tipo royal. La piel de medio limón rallado. Unas nueces picadas.
    Elaboración:
    Mezclamos las claras con el azúcar hasta que la mezcla doble volumen, casi un merengue, añadimos las yemas y seguimos batiendo. Le hemos dado ya más aire y esponjosidad al bizcocho. Añadimos el aceite y el moscatel. Las nueces picadas. Incorporamos la harina junto con la levadura y la ralladura de la piel de limón. Mezclamos suavemente de abajo a arriba y vertemos sobre un molde previamente engrasado. Espolvoreamos por encima un poco de azúcar y llevamos al horno a 175º durante 30-35 minutos.
    Y aquí tenéis un bizcocho rico y sencillo.
    Opciones las nueces por pasas, avellanas, trocitos de chocolate puro, piñones, almendras, imaginación que no falte. Y por último podéis ponerle un poco de azúcar glass por encima. Todo son vuestros gustos.

  • berenjena,  calabacín,  cebolla,  huevos,  Pimiento,  Recetas,  sal negra

    Verduras y huevos al horno

    Para dos personas una berenjenas jaspeada de la calidad Gandía, 3 pimientos verdes tirando ya a rojos, una buena cebolla dulce, tipo Figueras, un calabacín mediano, 4 huevos, dos cucharadas de AOVE, sal negra.
    Como las verduras tienen distintos tiempos de asado, en una bandeja de horno, hemos asado los pimientos. Una hora a 180º, con unas gotas de AOVE, una vez atemperados los hemos despepitado y quitado la piel, reservamos.
    En otra bandeja, hemos cortado las Berenjenas en rodajas gruesas como de un dedo, las hemos puesto en la bandeja de horno, junto con la cebolla que igualmente habremos cortado en rodajas. Una cucharada de AOVE por encima y al horno, tiempo, 20 minutos a 150º.
    En otra bandeja de horno, pondremos el calabacín cortado a tiras finas a lo largo, con un buen cuchillo, o con una mandolina lo podremos hacer perfectamente. 10 minutos a 150º.
    Una vez que tenemos todo asado, colocamos en la bandeja donde tenemos reservados los pimientos, el resto de las verduras, calabacín, cebolla, berenjena y le cascamos 4 huevos fresco encima. Al horno esa bandeja, 150º y tiempo hasta que observemos que los huevos cuajan las claras con las yemas en su punto.
    Presentamos en una bandeja de cristal redonda y ahora le ponernos una sal negra en mi caso, o un sal gorda, en escamas, Maldon, etc. Necesitamos que el crujiente de la sal nos de ese toque en la boca que contraste con el dulce de las verduras y el huevo.

     

    Que aproveche!!!
  • Cabeza de mis Cosas

    Inseparables

    No hay nada peor que vivir solo, bueno sí, vivir solo y sin libertad. Nazco en África, donde la luz, el sol, el aire y la naturaleza son mi vida. Nunca hemos estado solos.
    Nuestra vida es una pasión de amor en nuestra especie, llena de colores y sonidos. Ya lo dijeron los griegos, amor de ave. Pero no solo por mi nombre sino por mi vida. Soy un inseparable empedernido. Nadie como yo para estar junto a mi amor, y nadie como ella para quererme tanto que pasamos más tiempo unidos que volando.
    Por lo que ya os he contado deberíais saber que soy y quién soy. Vivo en libertad atado casi a mi pareja, acurrucado en ella y ella en mi, nos acicalamos continuamente nuestros coloridos vestidos. Nuestra casa está hecha entre los dos, en los sitios más altos de las ramas. Y no en los huecos oscuros como hacen nuestros primos. ¿Y comer? Casi de todo lo que nos dan los vegetales, nuestros compañeros de vida. Nos dan sus frutos, sus semillas y las partes más tiernas.
    No os he contado todavía muchas cosas curiosas. El vestido es de tantos colores como el arco iris. Del rojo, amarillo, verde, azul, marrones, y mezclados. ¿Quién puede ir mejor vestido que nosotros? Somos tan inteligentes como nuestros parientes las Cacatúas. Y aún que no hablamos como los primos segundos, los loros, si podemos decir alguna palabra humana. Y hablando de humanos. ¿Sabéis que podemos ser lis mejores amigos vuestros? Solo necesitamos cariño y alimento. Ni rejas siquiera. Tendremos hijos, muchos cada vez hasta 8. Una locura. Como no.
    Y si uno de los dos muere es fácil que nunca busquemos otra. Es más, podemos entender que tú seas mi pareja a partir de quedarme solo. Pero no es bueno que este solo.  Y una cosa más. Mi nombre es Agapornis aunque tengo muchos apellidos. Pero de verdad como más nos gusta que nos llamen es Inseparables. Eso sí que nos define. Y si quieres saber si soy macho o hembra es mejor que lo haga un profesional. Somos tantos primos que cada uno tiene una característica diferente. ¿Sabes que nos gusta el agua? Y mucho. Hasta debajo de un grifo. Ja, ja, ja. ¡¡Que cosas!!

    Bueno disfrutar con nosotros. Os haremos compañía muchos años. Más de 15 a veces. Damos besitos. De verdad. 
  • canónigos,  merluza,  Recetas

    Lomos de merluza con aceite de canónigos

    Para cuatro personas 8 lomos de merluza, si es fresca, miel sobre hojuelas, pero congelada sale tan buena y mucho mejor de precio. Solo debemos descongelarla con el tiempo suficiente en la parte abajo del frigorífico unas horas antes. 100 cc de AOVE, sal, pimienta, y 300 gramos de canónigos frescos, imprescindibles.
    En un vaso mezclador pondremos 100 gramos de canónigos y el resto de AOVE, pondremos también los jugos que queden en la sartén. Con el brazo robot trituraremos todo hasta dejar un aceite del color de los canónigos. Filtraremos con un chino muy fino y reservamos,
    En una sartén, colocaremos los lomos salpimentados, en una cucharada de AOVE, a fuego fuerte, durante un par de minutos por cada lado, y vamos reservando. Cuando tengamos los 8, nos pondremos a presentar el plato.
    Colocaremos los lomos de merluza en altura, le dará un nuevo aspecto a la comida, en una esquina colocamos un puñado de canónigos, y salsearemos con el aceite de canónigos por encima.
    Son unos sabores deliciosos a verdura fresca, aceite rico y un toque elegante del pescado.
  • anchoas,  ensaladilla rusa,  marinera,  Recetas

    Marinera en cucurucho de pasta Brick y huevas de anchoa

    Por fin tenemos la tapa definitiva de la marinera como yo quería. El proceso es exactamente el mismo que con la anterior
    Hemos horneado un cucurrucho de pasta Brick al que hemos enrollado en un molde de acero inoxidable, si no es difícil que se mantenga. El horno a 180 grados y el tiempo sobre los 10 minutos. 
    Con bastante cuidado, ya que la pasta Brick quiebra con mucha facilidad por su delicadeza, introducimos primero las huevas de anchoas en un lateral. Con una cucharilla vamos metiendo la ensaladilla rusa que hemos realizado a nuestro gusto, ya hemos hecho varias. Otra forma mas técnica es hacerlo con una manga pastelera, pero eso es una técnica que de momento dejamos. Una vez que tengamos la ensaladilla dentro, que si hace falta la empujamos con el rabo de la cucharilla, colocando en la punta una buena cucharada de huevas de anchos, para darle un aspecto más bonito y elegante.
    Que os voy a contar mas, hemos sustituido la típica rosquilla de pan por una pasta brisa, algo más delicado. Y al comer siempre tendremos en la boca los sabores completos de la ensaladilla y la anchoa, con las texturas crujientes de esas huevas.
    Y lo prometido está cumplido. Definitivo.

  • miel,  Recetas,  sal negra,  tomate

    Tapa de gelatina de simientes de tomate Kumato

    Muchas veces comprando algún tomate que se nos sale de los clásico de ensalada, de rama, o de secano. Unos más o menos olorosos, más o menos dulces. Los hay de esos que llama Premium, como Raf, Kumato, Cherry, los Oro, etc. Vamos una gran variedad y alguna vez tenemos que probar esta clásica verdura. Esta tapa es una clásica, pero a veces se desconoce. Y sobre todo porque vamos a aprovechar todo el tomate.
    Los tomates, según las variedades, tienes varios gajos por dentro desde 3 a hasta 8 he conocido yo. Por la parte contraria al pedúnculo, podremos saber de cuanto nos vamos a encontrar. Cortamos con una puntilla la piel del culo del tomate, ahí veremos cuantos gajos tiene y en que disposición se encuentran. Vamos a cortar exclusivamente la carne de alrededor exterior, dejando al descubierto esa parte gelatinosa donde se apiñan las simientes.
    Con una cuchara la sacaremos con el cuidado que no se rompa. La pondremos en una cuchara sopera, o de café, según el tamaño del tomate, pondremos la cuchara en un plato, le pondremos sal negra, en este caso, pero puede ser sal gorda, Sal Maldon, en escamas, etc. Pero la cantidad justa para que se note el crujiente de la sal. Una vez puesta la sal, le pondremos unos hilos de miel de romero, puede ser de la que tengamos en casa, mil flores, de azahar, etc.
    En visto y probado la misma tapa sin la miel y un AOVE reserva. Pues también es algo exquisito.
    En boca vamos a notar la cremosidad y suavidad de la gelatina, el contraste en textura y sabor de la sal, y la redundancia de la miel.
  • Cabeza de mis Cosas

    Las sílabas se juntan en poesía

    Sí algo hay seguro es que la primavera llega antes que el verano. 

    En el recuerdo desde el estío ves que el verdor del cereal se ha convertido mies. Que por muchos capullos que se corten siempre el color verde permanecerá debajo. 
    Recuerdas el olor de la rosa, el zumbido de la abeja, el perfume del amor revoloteando tu corazón. El vestido se acorta. 
    El color negro cambia a rojo y 
    las sílabas se juntan en poesía.
  • Cabeza de mis Cosas

    Un Trabajo por fin

    El calor de este lunes es sofocante, ni abanico ni botella de agua.
    Las calles reflejan con más fuerza la luz del sol. Son pocos cruces hasta llegar, el esfuerzo agobiante. La gente anda muy despacio y esquivando el choque con otras. Buscan la sombra de tejados, de toldos y de las hojas verdes de algún árbol.
    El aire quema, la falda arde, y la blusa pegada al cuerpo hace resaltar sí cabe más mi sudor.
    Los tacones tan altos rojos casi me hacen resbalar. Ya llego. Dos pañuelos de papel me sirven para secar las gotas de mi pecho. Un pequeño peine acomoda mis rizos y el carmín recompone mis labios. Tengo que estar perfecta. Hoy es el momento. Llamo, me abre, me hace sentar y solo escucho que estoy contratada.
    Hace mucho calor, ahora sí sudo y mucho. Mis pechos están llenos de gotas que resbalan de mi cuello.

    Qué bonito es el sol. Qué gusto de calor. 
  • Cabeza de mis Cosas

    Las Ascuas del Infierno

    No te metas en pieles que no son tuyas, ni pises ascuas que solo queman en el infierno. Escucha tus miedos y sal de ellos como si te pillara Fauno para embarazarte. Los látigos de las zarzas hacen menos daño que las cuevas de tu alma. Sientes tu ruina cómo la lava del volcán ardiendo por tus venas. Sangre violeta que brota de tus entrañas. Eres tan mala que ni el diablo quiere saber de ti. Olvida tu vida. Enciérrala en mil agujeros, rellenalos de tus vilezas y perversidades, pon candados y sus llaves te las comes. Ni es vida, ni mereces vivirla 
  • champiñón,  gazpachos,  jamón,  pollo,  Recetas

    Gazpachos Manchegos

    Quizá sea la comida típica y tópica de los manchegos. Nada define mejor nuestra comida y como tal, podemos encontrar cientos de recetas y todas ellas perfectas. Definirán claramente estos gazpachos de esa ciudad, pueblo o región.
    ¿Que son los gazpachos? Una comida de recursos de los pastores de La Mancha. Que partiendo de la harina, sal, agua y aceite que llevaban en el zurrón podían obtener de la naturaleza el resto de los ingredientes. El palomo, la perdiz o el conejo.
    Para mí hay dos partes esenciales en esta comida. Por una parte la torta. Una masa de harina, agua templada y un pellizco de sal que amasada y estirada se cocía en las ascuas de los sarmientos sin llama, ni humo. Colocando en tandas tantas tortas como quisieran hacer, cubriéndolas con más ascuas una encima de otras. El punto de cocción lo tenían casi por la mano. Pero para no liarnos en la receta, diré que a 200 grados sobre los 20 minutos en un horno convencional.  Y para 4 personas 450 de harina y vaso grande, 250cc, de agua templada y una cucharada de sal sopera rasa. Amasando sin miedo y estirando hasta dejar una oblea de menos de un centímetro de espesor y al horno.
    Para el resto de ingredientes vamos a utilizar medio pollo, si es perdiz, palomo mejor, medio conejo. Si no hay o no nos gusta no pasa nada. Lo sustituimos por un buen taco de jamón. Esas puntas que a veces nos sobran. Medio kilo de setas, sino hay setas, champiñones. 3 cucharadas de tomate casero ya frito, una cucharada de pimentón murciano dulce, sin ahumar. 4 cucharadas de AOVE, Agua. Una cazuela. Y una sartén suficiente. 
    Vamos a trocear el pollo y el resto de las aves y conejo. Salpimentamos. Y sofreímos ligeramente. Sobre los 10 minutos a fuego fuerte. Queremos sellar por fuera. Todo esto a la cazuela. Cubrimos de agua y a cocinar no menos de una hora, añadiendo en su caso, más agua.
    Cuando la carne de las aves y conejo en su caso, la tengamos bien cocida, la sacaremos, dejamos atemperar y las desmigamos. Con el cuidado de no dejar ningún hueso. A mí no me gustan «las tajas con hueso».
    Vamos con el sofrito. En la sartén donde los terminemos, ponemos dos cucharadas de AOVE, el tomate frito, dos ajos, que luego retiraremos y una cucharada del pimentón. Rehogamos. Añadimos las setas, champiñones, troceados y cocinamos hasta que el agua de los hongos se evapore, le ponemos entonces el jamón troceado, removemos para que los sabores se aúnen. Añadimos ahora toda la carne desmigada. Seguimos removiendo. Ahora colocamos la torta troceada y dejamos que esa torta absorba los jugos y sabores del sofrito. Antes de que se empiece a dorar más, añadimos el caldo. El fuego a tope. Muy fuerte mientras añadimos el caldo. Tenemos que mojar rápidamente la torta. ¿Cuánto caldo? Pregunta del millón. El justo para que se queden a nuestro gusto. Los hay que prefieren melosos, secos, caldosos. Así que con caldo caliente al lado iremos añadiendo a gusto. Hay que tener dos cosas claras. Una vez que el caldo está en la sartén, el fuego al mínimo y la segunda es que la torta estará en 10 minutos y que los últimos es cuanto más caldo absorbe. No dejar de mover los gazpachos si es posible con cuchara de madera.
    Dejar reposar unos 10 minutos fuera del fuego. Que se «asienten» y a disfrutar de ellos. 

  • Cabeza de mis Cosas

    Componente de Maldad

    Me dicen que escriba un relato corto de menos de doscientas palabras sobre un mundo mejor, ese mundo que me gustaría que fuera. Y la verdad, a mi edad lo he pensado muchas veces, ¿qué haría yo si volviera a nacer para mejorar el mundo en el que vivo ahora? Y la respuesta siempre es la misma, nada. Nada porque no tengo poder de cambiar las cosas, no puedo hacer nada por quitar la maldad de las personas, no hay quien les haga comprender que las cosas malas no deben hacerse. El mundo, es como es porque lo dominan unos seres que piensan y razonan pero en eso llevan su existencia, en el bien y en el mal. Es innato con el ser humano, el vértice de la pirámide de la vida en la tierra. Esa semilla que llevábamos dentro y siempre tiene dos componentes que ayudan a coexistir. Sí, si pudiera nacer de nuevo, me gustaría hacerlo en el mismo momento de poder extraer ese componente de maldad que todos ser humano llevamos dentro, y quitárselo. Solo así este mundo, quizá pudiera ser mejor, solo así.
  • jamón,  patatas,  Pimiento,  Recetas,  tortilla

    Tortilla cuadrada de patatas con crujiente de jamón

    Es solo una nueva forma de presentar la típica tortilla de patatas. En este caso para 4 personas hemos puesto sobre los 600 gramos de patatas, 3 unidades bien hermosas, 8 huevos, un pimiento pequeño verde y uno rojo, 4 lonchas de un buen jamón serrano, 4 cucharadas de AOVE, sal y un molde cuadrado de acero inox.
    Pelamos y cortamos las patatas, las freímos, pochamos, en una sartén con el AOVE necesario, sobre 4 cucharadas, a fuego lento y tapadas, con una pizca de sal.
    Por otro lado en una bandeja de horno y unas gotas de AOVE asamos los dos pimientos, a 150 grados, una hora. Dejamos enfriar un poco y les quitamos la piel y las pepitas, reservamos esos jugos deliciosos que tienen. Reservamos.
    En un bol , separamos las claras de las yemas y las batimos casi a punto de nieve, con una pizca de sal, la justa siempre, pecar de defecto es mejor que por exceso. Una vez que las tengamos en ese punto añadimos las yemas y las rompemos, mezclamos ligeramente, sin batir.
    Ya tenemos las patatas pochadas y rotas con una cuchara de madera, en ese punto de fritas y cocidas en su aceite. Mezclamos los pimientos que tenemos reservados y cortados en tiras con los dedos. Cocinamos y ahora colocamos todo en el bol donde tenemos los huevos batidos, mezclamos bien.
    En una sartén pequeña bien caliente, del tamaño de freír solo un huevo. Añadimos una cucharada de AOVE, colocamos el molde cuadrado, dentro con una cucharada rellenamos hasta cubrir con lo que tenemos en el bol. Vamos a hacer cuatro tortillas, por lo que la medida del cuadrado en la justa. Bajamos el fuego a la mitad, para que se vaya cuajando lentamente. Hemos sellado bien la cara de abajo. Ahora le damos la vuelta con un plato pequeño, es fácil, dejamos escurrir el molde nuevamente en la sartén a la que habremos añadido una cuchara de AOVE y nuevamente muy caliente para sellar la otra cara, volvemos a bajar el fuego, ahora con un par de minutos es suficiente. Sacamos el molde de la sartén y lo colocamos en un plato, dejamos enfriar un poco y desmoldamos con un cuchillo, una espátula. Ahora viene lo más complicado. Cuando la tortilla la tengamos templada, en la misma sartén muy caliente tomamos con los dedos la tortilla y vamos sellando cada una de las cuatro caras que nos faltan. Menos de 30 segundos por cada cara, dejaremos perfecta una tortilla exquisita cuadrada.
    Ahora vamos a rizar el rizo. Con un cuchillo cebollero y muy afilado la partimos por la mitad en horizontal. Hasta casi partirla en dos, digo casi. Ahí meteremos unas lonchas de jamón serrano al que antes habremos horneado dejándolo en crujiente.

    Es una obra de arte, laboriosa, pero sencilla y muy espectacular de presentación por lo original. No os digo de sabor, que es una delicia. Variantes todas las que vuestra imaginación salgan. Cebolla, verduras, carnes, pescados, etc. Solo es una idea de presentación
  • Cabeza de mis Cosas

    Solo Palabras

    Tenemos la facultad de ser las transmisoras de las ideas. De los conocimientos, de la cultura y sobre todo, de los sentimientos.
    Cuando nos crean fluimos fácilmente. Salimos espontáneas o forzadas, con lógica o dislocadas. Con expresividad o retraídas. Salimos con toda la fuerza que no bramando. Quieremos hacer sentir lo que nuestro creador quiere contar.
    El aire es el mejor vehículo por el que vamos todas juntas. Ninguna se pierde o transforma. Vamos contentas a veces, tristes otras. Lo que llevamos son ideas, noticias, sentimientos y unas veces son alegres y otras mohínas. Pero nunca somos las culpables de nada. Ni de la alegría o seriedad con que se nos acojan. Solas andamos, y es a nuestro creador al que tienen que comprender. 
    El problema siempre está en las formas, en los tonos, en las preguntas, en las afirmaciones o negaciones. En los sentidos, en los modos, en los giros y sobre todo en las intenciones de nuestro autor.

    Llegamos a las cabezas, al alma, al corazón a los ojos y oídos. Somos gritos o susurro. Somos delicias o desaires. Somos lo que somos. Palabras solo. Solo que nos tienen que crear para que nos entiendan bien. 
    Mejor todavía, para que ellos se comprendan bien siempre. 
  • Cabeza de mis Cosas

    Vanidad

    Me quejo de mis dolores, Me quejo de mis miedos.
    Me quejo de mis soledades, Me duelen mis muertos,
    Y me duelen los vivos. Le pido ayuda a los vivos,
    Necesito de la gente, Y me doy cuenta que solo me necesito yo,
    Necedad vanidosa la mía, que solo me lleva al final de mi vida
    Ni muerto me doy cuenta que mi existencia se acabó
    Cada alegría, cada desgracia es ficticia.
    Todos los muertos son polvo
    Y no ríen, ni lloran, ni hablan

    Diversidad literaria IV tema libre