GANAR O INTENTAR

Lo importante es participar. Pues no, no estoy de acuerdo. Lo importante es ser el primero, ser el mejor. En el deporte, en el trabajo, en tu hogar, con los amigos, en la sociedad. Competir siempre. Pero no por competir sino por mejorar. Esa frase que la llevamos oyendo años creo que se creó para no frustrar a una juventud inmadura. Históricamente se le atribuye al barón de Courbertin aunque fue Ethelbert Talbot quien la pronunció por primera vez.
Pero vamos a ver. Quien no quiere aprender más? Quién no quiere ser el mejor en su trabajo? Quién no quiere amar más a su pareja? Quién no es competitivo en la vida hasta extremos límites?  Jugamos a la lotería para competir? Nos quedamos en nuestro de trabajo mirando como nuestros compañeros promocionan y ganan más dinero? No nos peleamos, si hace falta, en la cola del pescadero para colarnos? No intentamos engañar a la enfermera para que nos adelante la consulta? Estamos compitiendo siempre. Pero nunca por el placer de solo competir, de sólo participar en la vida. Yo no participo solo, participo para mejorar, para aprender más, para querer más, para ganar más. Para ser el mejor. El campeón tiene nombre, campeón. El segundo casi también, subcampeón. Poca imaginación para quien la inventó. Y el tercero? Yo ni siquiera quiero ser tercero en nada. Siempre estoy mejorando en todo lo que me rodea y me interesa, claro. En toda competición el fin es ganar. Y si no se gana, prórroga. Hasta que el vencedor se adorne con el laurel en la cabeza. Ya lo significaba Luis Miguel Dominguín. Número Uno. Y debajo nadie.
Aunque todo en la vida tiene que ser relativo. Ser el mejor con respecto a que. Ser el número uno en el tiempo y en el espacio.
Esto solo lo escribo con la intención de no quedarnos en la conformidad de lo que tenemos. De un mundo sin más pretensiones de las que te dan, de las que trae la vida. No salir a buscar más oportunidades, hacer mejor tu propia existencia.
Aspirar a ser lo que deseas. Lo importante es intentar, no participar. 

Croquetas de Chorizo Manchego

Vamos hacer una bechamel con un poquito de mantequilla, unos 100 gramos, que colocaremos en un cazo a fuego flojo, tendremos cortada, o casi rayada una cebolleta tierna, que pocharemos con esa mantequilla, cuando este casi transparente, añadiremos la harina, 3 cucharadas soperas, cocinaremos por un tiempo suficiente para que la harina se haga. Vamos añadiendo la leche, casi un litro nos hará falta, y sin dejar de remover la varilla, cocinamos por un tiempo de 20 minutos, añadiendo la leche a poquitos hasta conseguir una masa densa, rectificamos de sal, pimienta y yo le pongo una pizca de nuez moscada.
En este momento añadimos los chorizos fritos y troceados, seguimos removiendo hasta que la textura y consistencia de la bechamel la tengamos a nuestro gusto.
En una fuente de cristal, aceitada por todos los sitios para evitar que se pegue o haga una costra, colocamos la masa y dejamos enfriar de un día para otro en la nevera.
Y a freír las croquetas como más nos gusten, pan rallado, huevo y pan rallado de nuevo, por ejemplo.

El sabor de estas croquetas es muy especial. Su intenso aroma a chorizo nos recordará siempre a nuestra tierra. Opciones cambiamos estos chorizos por cualquiera de la tierra de donde somos. 

Alitas de pollo al horno con Mostaza en grano y Miel

Estas alitas o muslitos, tan apreciados ahora por la juventud, me dio la idea de crear una salsa para dentro del horno darle una potencia más rica.
Para 4 perronas hemos puesto 24 alitas, 4 patatas medianas, dos cucharadas soperas de mostaza en grano, ojo vale cualquiera, dos cucharas de AOVE, sal, pimienta y dos cucharas de miel de romero, lo mismo, vale cualquiera.
En una fuente de horno en la plaza, hemos colocado las alitas, las hemos salada por ambos lados y en el horno a 200º sobre los 10 minutos. Mientras hemos preparado en un Bol henos puesto la miel, la mostaza y una cucharada de AOVE. Lo hemos batido para homogeneizar.
A los 10 minutos sacamos la placa del horno, le damos la vuelta a las alitas y las pintamos por encima con esta salsa preparada. Colocamos en el horno nuevamente las alitas, sobre los 5 minutos. Las sacamos de nuevo, les damos nuevamente la vuelta y las pintamos por este lado. Nuevamente al horno, pero ahora solo gratinar a fuego fuerte. Están casi terminadas solo queremos que se doren y caramelice la miel.
Presentamos con unas patatas asadas y salpimentadas.
Una delicia para los más jóvenes y no tanto.
El sabor de la miel y la mostaza no aparecen tan definidos y si un nuevo sabor que hay que descubrir.

Una delicia.

Odio

Un matrimonio de años, con una relación, hasta los diez primeros, buena; sin ser excesivas las demostraciones de amor y cariño. Quizás, su juventud en una aventura tan marcada en sus vidas, no les supo encauzar como ellos querían. No supieron crear unos cimientos sólidos para una vida en común. Llegaron las dificultades y con ellas las relajaciones en no solucionarlas. Y se acrecentaron hasta dejarlas pasar. La frialdad era una tónica. La incomunicación sus carriles de conducción. La falta de cariño la desgana.
Todo ello conlleva al total derrumbamiento de la pareja. Creando un matrimonio de dos individualidades. Y los hijos por medio, una crueldad casi.
Una separación anunciada. Pronto las terceras personas entraron por medio. Y cuando se deja de querer, se deja de sentir, se deja de pensar en esa persona que ha convivido tanto tiempo a tu lado.
El odio arranca con fuerza, virulento, con saña. Pasa del amor, de la amistad, del solo cariño al extremo opuesto.
La furia más extrema, el desprecio más sublime, de la vida a la muerte. La indiferencia no existe. La sangre se vuelve visceral, calienta más que el infierno. El daño extremo. Verlo en lo más bajo del escalafón humano para clavar estacas que le hundan más abajo. Verle muerto no sería una satisfacción. Solo un mero contratiempo por verlo sufrir menos. 
El tiempo esta en contra del odio. Lo anima, lo ensancha, lo alarga, lo engorda. Anida tan dentro que arrancó cualquier atisbo del amor que hubo.

YO Odio al Odio.

Los huevos de Don José

Estos huevos muy típicos en mi tierra Albaceteña, son producto de unos días de campo en pleno invierno almorzando con los amigos. Esta comida es muy campera y su sentido es comerla en la propia sartén entre todos. Comida de muchas calorías y potente en sus contenido
La receta la voy hacer para 4 personas, pero las cantidades valen para todas las que seáis multiplicando las cantidades en la proporción que indico.
Necesitaremos 10 huevos, 4 chorizos, 6 ajos, medio litro de vino blanco, 1 decilitro de AOVE, sal y pimienta.
En una sartén pondremos el AOVE a calentar a fuego medio, añadimos los ajos enteros y esperamos que su sabor vaya quedando en el aceite, añadimos ahora los chorizos cortados en rodajas y sofreímos un poco, añadimos en este momento el vino, y dejamos cocinar hasta que el alcohol se evapore. Ahora añadimos los huevos y los vamos rompiendo sin remover demasiado. Deben quedar revueltos pero sin ser una tortilla. Los sacamos de  la sartén cuando estén a punto de terminarse. Su propio calor los dejará en su punto. Y a comer rápido.
Una sugerencia para los valientes, es ponerles unas cayenas o guindillas o en su defecto, los chorizos picantes. El frío será quien mande.

Sopa rápida con huevo nido

Esta sopa, no es más que una solución rápida a los fríos duros del invierno.
Necesitaremos dos pastillas de caldo de verduras, 2 huevos, dos zanahorias, y unas ramas de apio, sal, pimienta, unos fideos finos, tipo cabello de ángel.
Con dos pastillas de caldo de verduras, los vamos a calentar una vez espizcadas en una cacerola. Cuando empiecen a humear añadimos agua del grifo, la suficiente para dos personas. Añadimos las zanahorias troceadas y limpias, las hojas de apio y cocinamos por tiempo de 15 minutos para que se queden las verduras al dente.
Añadimos la pasta por tiempo que el fabricante nos indique.
En una cacerola aparte preparamos los huevos escalfados, aquíla receta. Y como curiosidad, fue Juan Mari Arzak el primero que los hizo de esta forma

Presentamos en un  palto con los huevos en el centro, y una sal negra que le dará su punto.

Alcachofas con salsa Española

Esta comida es nutritiva y muy sencilla.
Para dos personas hemos utilizado:
3 alcachofas bien hermosas,
1 zanahoria, media cebolla,
1 puerro, dos cucharadas de harina,
2  huevos,
1 vaso de cerveza o vino blanco,
1 vaso grande de caldo de verduras,
100 gramos de jamón serrano curado,
sal, pimienta, y unas ramitas de perejil.
Hemos cocido las alcachofas en agua abundante con unas ramitas de perejil fresco o en su defecto el zumo de un limón, las hemos limpiado de las hojas exteriores y cortadas por la mitad. Rápidamente al agua para que no se oxiden, de 15 a 20 minutos según su tamaño, reservamos y que se atemperen.
Preparamos la salsa española salteando la cebolla cortada en Juliana, la zanahoria, y el puerro, añadimos la harina, una cucharada y cocinamos bien para que la harina se cocine rehogándola, añadimos el vino blanco o la cerveza, al gusto, que hierva para evaporar el alcohol. Añadimos el caldo removiendo a fuego medio. Rectificamos de sal y trituramos, colamos y reservamos.
Enharinamos las medias alcachofas y las pasamos por huevo. Hasta ahora no les henos puesto nada. Las freímos a fuego medio hasta dorar, las reservamos en un plato con papel absorbente.
En una cazuela suficiente grande ponemos la salsa y las alcachofas a las que les agregamos unos taquitos de jamón, cocinamos por 5 minutos a fuego medio.
Servimos las alcachofas con la salsa y los taquitos de jamón por encima. Decoramos con unas ramitas de perejil.