Lomos de bacalao al horno con patatas, verduras con un sofrito de ajo y guindilla.


Para dos personas medio bacalao fresco, mejor los dos lomos, 3 patatas y cebolla dulce, 2 pimientos verdes alargados, tipo italiano, 100 gramos de judía verde congelada, 100 gramos de guisantes congelados. 3 cucharadas de AOVE, sal, una guindilla, 3 dientes de ajo.
Para su elaboración vamos a pochar la cebolla cortada en juliana, con un pellizco de sal a fuego flojo, la reservamos. Freímos en esa misma sartén los pimientos cortados a rodajas, reservamos. En un cazo hemos puesto agua a hervir con un pellizco de sal, cuando hierva el agua añadimos las dos verduras que nos quedan, los guisantes y las judías, el tiempo de un nuevo hervor y al agua fría, escurrimos y salteamos con una cucharada de AOVE, en la misma sartén que hemos cocinado la cebolla y los pimientos, reservamos.
El horno lo tenemos caliente a 200º grados y hemos puesto las patatas cortadas por la mitad con unos cortes en el centro, salando y aceitando, hasta que las tengamos asadas y doradas por encima.
En una cazuela de horno, una llanda, o una fuente de cristal que aguante el horno, colocamos toda la verdura pochada extiéndala en su base, colocamos los lomos de bacalao encima, salamos ligeramente los lomos y unas gotas de AOVE por encima. Ponemos en el horno a 200º entre 10 y 12 minutos nada más.
Presentamos en una fuente con la verdura por cama, los lomos de bacalao encima al que le habremos puesto el refrito de unos ajos y una cayena, guindilla o pimienta roja.

Pica los otros dientes de ajo en láminas, fríelos y agrega la guindilla en aros, riega el pescado y sirve.

Pastilla

­— ¿Porqué eres roja?
— ¿Y tú azul?
—Pues no lo sé con seguridad, debe ser para diferenciar el principio activo.
— ¿Y eso que es?
—Dicen que es lo que hace que se cure la enfermedad.
—Pues yo es visto a muchas y de muchos colores. Se ve que hay muchas enfermedades entonces.
…..
—Carmen ya me has cambiado las pastillas. Estas no son.
—Que si Ricardo, que son estas. Las han cambiado, ahora son de otro color y más grandes.
—Tú lo que quieres es matarme, me estás engañando.
  *******
—Así es imposible tomarse una pastilla. Hay que morderla y hacerla más pequeña. Me atraganto.
—Tómatelas con mucha agua, que luego se te quedan por ahí y toses. Ah y de una en una.
—Yo todas de golpe y un buchito de agua.
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¿Cuántas veces hemos oído estas conversaciones? Muchas. Demasiadas quizá. Es solo una prueba de la gran variedad de presentaciones que existen, en tamaño, forma y colores. Y no se queda ahí la cosa, ya que cada cierto tiempo hay alguna mejora, una nueva técnica o simplemente, una nueva fórmula de venta. Y vuelta a cambiar el producto.

Y vuelta a tener y escuchar la misma conversación.

Morir en vida

Siento la angustia por el miedo que me invade, el dolor me cruje el alma, la sangre se espesa en el corazón. Un recuerdo de vidas frustradas por avatares sin sentido.
Escribo lleno de rabia, no hay lógica en la vida. Se van los que nunca deben. Llenos de juventud. La añoranza es total. Mi desánimo absoluto. No entiendo nada.
Pienso rasgar los cabos de mi nave y viajar a una deriva sinsentido. Vientos y tormentas. Rumbo sin rumbo, directo a un naufragio. Estrellado en los acantilados.
Lloro de desánimo y sereno mi espíritu. La soledad me relaja, me vuelve el sentido. Comprendo la vida. Calma el tiempo. Los vivos viven y necesitan vida.

Morir en vida es peor aún. 

Zarangollo Murciano

Plato muy típico de Murcia, y más en las fiestas de primavera.
Vamos con la receta, que consta de cuatro ingredientes básicos, el huevo, el calabacín, la patata y la cebolla.
El resto, aceite de oliva, AOVE, sal, y mucho cariño.
Cantidades, pues para dos personas, dos patatas medianas, dos calabacines medianos, una cebolla grande dulce, cuatro huevos, dos cucharadas de AOVE, y una pizca de sal.
Yo esta receta la preparo como si fuera para hacer una tortilla de patatas. Es decir, en una sartén cada una de los tres ingredientes que hay que cocinar.
Para ello, vamos con el calabacín, lo limpiamos de la piel con un pelapatatas quitándole a tirar la piel, dejando sitios sin quitar, reservamos esas tiras para la decoración final. Troceamos en rodajas y cocinamos en una sartén con menos de una cucharada de AOVE, a fuego muy flojo. El calabacín soltará toda su agua, por lo que el tiempo será más de una hora.
Seguimos con la cebolla, a la que pocharemos en una sartén a parte, cortándola en juliana y al igual que el calabacín, a fuego muy flojo y la misma cantidad de AOVE, la terminaremos en media hora.
Y las patatas, peladas y cortadas en rodajas como para la tortilla de siempre, cocinamos como siempre, a fuego medio y con una pizca de sal.
Cuando tengamos las patatas cocinadas y las cebollas las juntamos en la misma sartén para que los sabores se unifiquen, el calabacín tardará un poco más en terminarse, tiene que evaporarse casi toda el agua. En ese momento uniremos los tres ingredientes, al calabacín las patatas y la cebolla. Cocinamos por cinco minutos, rectificamos de sal.
Es el momento de los huevos, los cascamos y los dejamos encima que se vayan cocinando la clara, cuando estén casi cuajados rompemos las yemas ligeramente.
Presentamos en un plato adornándolo con unas tiras de la piel de calabacín por encima.
Hay una cosa importante, este plato mejoro mucho de un día para otro, por lo que se puede servir como tapa del día anterior.

Una exquisitez.

La mina de los 100 cadáveres (El relato): La aparición de los fantasmas (Alexandre Copperwhite)

Se me ha hecho corto, muy ameno y directo, y un final casi esperado. De lectura fácil. Con el suspense necesario para atraer mi atención hasta el final. 
Recomendable

Asensio Piqueras