Una mirada profunda

El beso de anoche me supo a poco, el calor no llego a ser tibio, la mirada profunda de tus ojos negros hablaba en silencio.
Una caricia justa de tus yemas en mi mejilla decían más que las mil palabras dichas antes. Tu otra mano se apoyaba en mi pecho, con esa cadena de nubes que atan lo preciso.

Nunca se sabe que puede pasar después.  Mejor esperar al momento oportuno.  Ése se sabrá cuando llegue, no adelantes lo que no se debe. No corras por el camino del paseo, nunca te arrepentirás cuando ocurra. 

Sonaba un Rayo de Sol

Sonaba un Rayo de Sol de Los Diablos. Aquella canción marcó mi mes de julio. Los ojos negros de Mari Carmen no me abandonaron los 30 días. Los juegos de «a mi derecha, el anillo, la zapatilla, el teléfono, las películas», era todo lo que yo podía desear estando siempre a su lado. Algún paseo nocturno antes de cenar en compañía, alguna conversación siempre con la cara roja. Se acababa el mes.
– Mamá yo me quiero casar con Mari Carmen.
– Vale, si, lo hablamos el año que viene, solo tienes trece años.
Un monedero y una diadema fueron los regalos que nos dimos.
Y treinta días de llanto.

Nunca más la vi