Blanco – Asesinato en Londres (Los casos de Francisco Valiente Polillas nº 2) (Alexandre Copperwhite)

El autor mejora con mucho su primera novela de este detective pintoresco en nuestro mundo de hoy. Entre descarado, irónico, resolutivo, con moralidad de nuestra juventud.
Acierta en la forma de resolver los casos copn verdadera imaginación. Me traslada a mi juventud donde tenía que existir un personaje cono este detective para engancharme más en la lectura.
Totalmente recomendable..
Asensio Piqueras

Aquí os dejo el enlace de compra:

Adiós Invierno

Temblores de hielo y piel encrespada dejan mi cuerpo dolido y maltrecho. Ganas de perder el marengo cielo y descubrir el turquesa nuevo. Olor de verde tallo y bermellón pétalo. Vestidos de azahar y pamela deslumbrante. Deja que nazca la luz en tus labios, tus ojos sean brasas de amor y que reine la primavera dejando al cruel y duro invierno desnudo hasta otro año.
Amarte en caminos húmedos encantados de pámpanos bronces que traen perfumes de jazmín morado. Amarte en campos de amapolas y margaritas, dándote los susurros de poesía que el viento siempre lleva a tu corazón.

Sólo así la primavera da frutos de amor

Habitas tiernas con chorizo y huevo poché

Para 4 personas
500 gramos de habas frescas pequeñas
1 cebolleta tierna
100 chorizo dulce
4 huevos
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Elaboración
Al comprar las habas procuraremos que sean tiernas, casi recién cogidas, en caso contrario les daremos un hervor de 5 ó 6 minutos una vez que empiece a hervir, y las enfriaremos seguidamente en agua helada.
Picamos la cebolla en Brunoise, en cuadraditos, la pochamos en una cucharada de aceite virgen, AOVE. Troceamos el chorizo y cuando tengamos la cebolla ya pochada lo añadimos a la sartén cocinando por un par de minutos. No queremos que se haga demasiado el chorizo, dejará demasiada grasa. Añadimos las habas y rehogamos otro par de minutos.
Para los huevos poché ponemos en una taza de café con leche el papel film en su interior, ponemos una pizca de sal, un chorreón de aceite y hacemos una bolsa con el papel film, atándola con un hilo de cuerda con nudo corredizo, mi truco es que una vez la bolsa la tenemos hecha, la sujetamos con una pinza de la ropa a los bordes de la cacerola con el agua hirviendo, dejamos dentro no más de 4 minutos. Sacamos y cortamos con unas tijeras esa bolsa que mantendrá la forma del nido que formamos. Con una cuchara la retiramos. Reservamos.
Presentamos en un plato el fondo de las habitas salteadas y dejamos encima los huevos. Decoramos con unas hojas de Hierbabuena fresa.

Calamar relleno de langostino

Ingredientes para dos personas
4 calamares medianos (aproximadamente 180 gramos cada uno), ya veis el tamaño en la foto.
3 huevos grandes
250 gramos de langostino
Salsa de tomate
1 cebolla pequeña
1 diente de ajo
1 cucharada de perejil fresco picado
1 cucharada de harina de trigo
1 hoja de laurel
1 pimienta de cayena
1 vaso de caldo de pescado
1 vaso de vino manzanilla puedes utilizar un vino oloroso, dulce, o el que más te guste
Aceite de oliva AOVE
Sal
Una ramita de romero
Vamos a preparar los calamares quitándoles la piel, limpiando sus tripas, dándoles la vuelta si es necesario, y separando las aletas y tentáculos.
Reservamos los calamares, el cuerpo. Las aletas y tentáculos, los cortamos finamente.
Los langostinos, si son congelados, los tendremos un tiempo fuera de la nevera para su descongelación perfecta. Pelamos las cabezas y los cuerpos, los troceamos junto con los tentáculos y aletas de los calamares. Reservamos.
Vamos a la preparación del relleno:
En una sartén mediana, con dos cucharadas de AOVE, aceite de oliva virgen, y a fuego medio, sofreímos el ajo picado, el laurel, la cayena, la cebolla cortada en brunoise, en trocitos cuadrados, una vez pochada agregamos las aletas, los tentáculos, los langostinos y el vaso de vino manzanilla. Sofreímos añadiendo la salsa de tomate, una cuchara sopera y el perejil picado. Reservamos todo ello, escurriendo todos los jugos que dejaremos en la sartén.
A esos jugos añadimos una cucharada de harina y la cocinamos, una hoja de laurel, el caldo de pescado, salpimentamos al gusto, dejamos una salsa ligeramente espesa.
Mientras hemos rellenado los calamares con el preparado que teníamos reservado. Colocando un palillo en la parte de la abertura para que no salga nada.
Introducimos los calamares en la salsa y cocinamos por 5 minutos a fuego fuerte por cada lado.
Vamos a presentar en una fuente quitándoles los palillos, cortando unas rodajas y salseando por encima. Adornando con una rama de romero fresco.

Salteado de verduras y pulpo

Ingredientes para dos personas
2 pimientos rojos pequeños
2 pimientos verdes pequeños
1 pimiento amarillo
1 cebolleta tierna
1 calabacín mediano
1 alcachofa grande.
1 cucharada de miel
Sal, pimienta
Dos cucharas de aceite de oliva, AOVE
200 gramos de pulpo de roca ya cocido y troceado
La limadura de la piel de un limón
1 cucharada de miel de romero.
Vamos a cortar la verdura en Brunoise, a cuadraditos, excepto la alcachofa. Las saltearemos en con dos cucharadas de AOVE a fuego bajo durante 10 minutos teniendo tapada la sartén.
Por otro lado vamos a pelar la alcachofa y antes de que se nos ponga negra por la oxidación la coceremos en agua con una pizca de sal y unas ramitas de perejil. Tiempo unos 10 minutos una vez que empiece a hervir el agua.
A los 10 minutos salpimentaremos la verdura ya pochada, añadiremos la alcachofa cocida y partida en cuartos, el pulpo cocido y troceado y el caldo de la cocción del pulpo, como medio vaso. Rehogamos unos 5 minutos. Añadimos entonces, la raspadura de la piel del limón y la cucharada de miel.
Dejamos reducir hasta obtener una salsa melosa.
Servimos muy caliente.

Adiós mi vida

Te busqué por todas las redes sociales, no salía de casa para no perder tiempo. Ya desesperado indagué en unas antiguas páginas blancas de Telefónica tu nombre y en la m descubrí tu dirección. Imposible lo que leía. Tanto tiempo y tan cerca. Vivías a un metro de mí. Mi cabecero era tu cabecero, tus exclamaciones mi obsesión, tus silencios mi paz.
Tan cerca y tan lejos. No aguantaba a la vecina y la vecina eras tú. Tantos años buscándote y te tenía junto a mí. ¿Por qué no miré antes? ¿Cómo fui tan digital? Lo simple es más práctico. Solo a unos metros de mí y no vernos alguna vez. No es posible que la vida sea tan cruel. Te escuché y te odié. Te sentí y te desprecié. Y ahora todo ha cambiado. Sé dónde está tu vida. Y ahora sí estás lejos. Muy lejos. Ahora que te puedo tocar no debo. Ahora que te puedo contar mi amor no seré comprendido. Tantos años y tan cerca.
Mi amor de juventud, el amor de mi vida.

Ahora tienes tu vida y yo me quedo sin vida. Adiós amor, adiós mi vida. 

Autoestima

Destrozada, llorando y arrinconada en su habitación estaba Ana. Había sufrido tanto aquella mañana en el colegio que no pudo aguantar más y salió de clase en estampida. No paró hasta encontrarse en el refugio de sus paredes. No había consuelo. No entendía el absoluto desprecio con el que, continuamente, era sometida por sus compañeros.
Su vida era normal. Nunca sus padres le habían indicado lo malo y lo bueno de ella. Tanto es así que cada cosa que pedía la tenía. Su forma de hablar, completamente de moda, era la gracia de sus padres. En casa nunca se sentía culpable, es más, no entendía que significaba esa palabra. Siempre tenía razón.
Pero en el colegio todo era al revés. Ana no aguantó más. Su dolor era sangriento, desgarrando su barriga y su cabeza estallaba en múltiples relámpagos. Pasaban los insultos y desprecios de sus compañeros como latigazos en la cara. La visión de la ventana era un soplo de libertad.
No había otro camino que seguir.