La indecisión de la vida

Mi visión es muy particular de la esperanza, de la alegría, del optimismo. Sé que está en mi camino, en cada uno de los recodos de mi vida. Paso a paso quito piedras, doblo esquinas, subo cuestas, desciendo desfiladeros y muchas veces los obstáculos parecen insalvables.

Son muros enormes, puertas de castillos blasonadas, cierres de cárceles imposibles, pero si no puedo saltarlos, cruzarlas, abrirlas, pues las bordeo, las hago nuevas, o robo las llaves. El caso es que la ilusión por mi camino no disminuya.

Te atemoriza la decisión no la dificultad. Puedes doblar el acero más duro, besar la piel más delicada, conseguir tu meta. Pero te asusta la indecisión de cómo seguir adelante.

La duda del camino, la elección correcta, la vida es la tuya, la que tu camino te lleva.

No tardes en elegir, y mucho menos que tus miedos te paralicen. Tus propias críticas son las peores. Te atan a tu cobardía. Cuando decides dar un paso es porque te dejaste otro sin dar. Y ese ya no vuelve. Arrepentirse es, casi siempre, no ser consecuente con tu compromiso. Y la vida es una gran mochila que debes llenar de experiencias. No de errores. Ni de problemas. Solo de veteranía.
Y hay otra cosa, de cada experiencia que vivas, reflexiona, vívela en su máxima intensidad. Párate un poco a disfrutarla, en aprender de ella. Se guardará en esa mochila. Y quizá te haga resolver con mayor rapidez y seguridad situaciones venideras.

El camino, tu vida, está lleno de luces y sombras. De negros y blancos. De malos y buenos. De señales de aviso, esas que te llevarán a cumplir tus sueños, tus ilusiones, tu esperanza, tu alegría.

Pornografía infantil

        Si no queremos pornografía no la incentivemos.

         Una macro redada contra la pornografía infantil se ha producido en España en las últimas horas. En más de una decena de ciudades y más de cuarenta detenidos.
         Con una ingente cantidad de fotos y archivos multimedia.
         Se comenta que son, entre otras muchas, fotos de perfiles en redes sociales, de niños que subimos diariamente de nuestros propios hijos sin más malicia que enseñarlos a nuestras familias y amigos. Creemos que, por tener unos pocos amigos, nadie las verá, pero son las que nos roban y difunden.
         Estos pederastas son de un perfil altamente cualificado, ingenieros, profesores, funcionarios.
         ¿Somos conscientes de lo que hacemos al difundir las fotos de nuestros hijos?
         En Italia se condenó a una madre a retirar todas las fotos de su hijo en facebook y a una multa de 10.000 euros. En Francia son hasta 45.000 euros y un año e cárcel por difundir cualquier pequeño detalle de sus hijos.
         ¿Tus hijos, los míos, tendrán la misma opinión que nosotros cuando sean responsables de sus vidas?
        
         La privacidad de las fotos la perdemos siempre al difundirlas. No es cierto que, por tenerlas en «solo amigos», no son posibles de compartir. Una simple captura las hace vitales.
         Tendamos cuidado

Dans Le Noir Una nueva experiencia sensorial

Dans Le Noir
Una nueva experiencia sensorial. Una cena a ciegas. Una cena donde no tienes el sentido
de la vista, lo dejas en la puerta. 
Ya de por sí te retuerce el alma. Pierdes tu sentido más importante para encontrar el resto de los sentidos. Alguno que crees que no existía. 
Por partes. 
El sitio. 
No me sentí a gusto al entrar, lo vi falto de calor. Un decoración pobre y minimalista. Diría que justo de limpieza. El olor no hablaba muy bien. Del resto poco más. Dejas en una taquilla todos tus efectos personales, incluido el móvil, para evitar una foto, no en si por ella, sino por la luz. No puede ni debe haberla.  Los responsables. Bien, correctos, Julie nos recibió muy amable, nos explicó perfectamente todos los detalles, los más nimios, y los más importantes. Nos solucionó, gracias a la informática, el problema del bono de regalo. 
Los camareros.
Pilar, la camarera, invidente. Profesional total. El alma del evento, con un saber estar increíble, recordar los nombres de todos y en la situación donde nos fue colocando, algo que nos parece sencillo, pero que ninguno de nosotros hubiéramos podido recordar ni tan siquiera después de un rato de conversación con el resto de comensales. Y lo digo así por la forma en la que, sin comerlo ni beberlo, nos colocaron en una mesa alargada a todo el grupo, 10 personas desconocidas por completo, unas frente a otras, en una situación que puede ser incómoda para algunos. La colocación, lógicamente, es enfrentar a las parejas. 

La sala.
Nada que decir, en cuanto a cómo era. Imposible adivinar su decoración y distribución. Salvo lo que se puede sentir por el resto de tus sentidos. Sí tengo que decir una cosa, fue un momento agobiante por el calor. Pedí una explicación y la respuesta fue que el aire acondicionado estaba roto. Tengo que creerles sin más remedio, pero sí fue muy decepcionante la situación, demasiado juntos, dándonos calor, en una noche en Barcelona soporífera. 
Ya nos advirtieron del ruido. El exceso de ruido que producimos al hablar entre nosotros creyendo que el resto de comensales estaba a kilómetros. Llegaron hasta gritar. Demuestra que perdemos el equilibrio emocional con facilidad. Lo comparo cuando escuchamos música con los cascos y contestamos a una conversación hablada con un tono de voz tres veces más alto. 
Una experiencia muy personal que ya sabía y que siempre tengo por norma, es tener siempre, y en el mismo sitio cada uno de los elementos de la vajilla y cubertería No dudaremos en ir a por ella, recordamos su posición y distancia. Los vasos, copas o botellas pueden volar sin querer. 
La comida. 
No puedo decir nada de su presentación. Colocada en los platos de una forma correcta. Pero sí tengo que extenderme sobre ella en cuanto a la calidad y diseño. Entiendo que los alimentos son de primera calidad. En el olor y sabor nada que objetar. Pero si en qué tipo de comida nos ponen en esta primera experiencia. Para mí muy desacertada. Excesivo frito, rebozado, demasiado profuso en variedad de especies, que desde luego hacen de esta cena una liturgia de competición al acierto de lo que estás comiendo o bebiendo. Muy poca cantidad que cada uno de los platos. Más parecía un menú degustación combinando de cualquier manera. Un entrante en el mismo plato con tres elementos (me permitís que no diga lo que son por si alguno se atreve a probar esta experiencia) que podrían haber estado como segundos o terceros. Y segundo plato con cuatro elementos donde se combinaba el pescado, la carne y la verdura. Y un postre de difícil explicación. Helado, hojaldre. 
La bebida.
En nuestro caso vino. Tres copas diferentes de vino. Unos vinos de muy dudosa elección para el maridaje. Camuflados en excentricidad más absoluta, que ni el mismo somelier que los eligió supo, en una cata a ciegas, diferenciar un blanco de un tinto. ¿Y querían que unos aficionados a la mesa los descubriéramos? Vaya competición innecesaria. Yo voy a un sitio así a vivir una experiencia agradable. La calidad media baja con relación al precio. La excusa que da los responsables es el alto costo exigido en seguridad y en el personal. Imagino que no lo será en su decoración y mobiliario. Porque mesa de terraza, silla de plástico con agujeros, sin mantel, sin aire acondicionado pueden ofrecer mucho más de lo que dan. 
El precio
Caro, muy caro para lo que nos ofrecen. 
Los comensales que nos acompañan demasiado prudentes y diciendo al final que cuando empezábamos a cenar, lógico con la escasísima comida. Comenta la propiedad o responsables de la empresa que, en el precio, va incluida una cantidad de 14 euros por “el espectáculo”. No entiendo nada. ¿Qué espectáculo es cenar en una mesa, en estas condiciones?

Y ahora hablemos de, para mí lo más importante, la seguridad. Menos mal que mis diablos los dejé con mi mejor gintonic, felices y contentos, si a alguno le hubiera dado por portarse mal, la que podría haber liado. Un fuego, aunque pequeño, hubiera tenido consecuencias fatales. En ningún momento nos hablaron de sistemas de escape, de invención, de seguridad. Por mucho que digan que es uno de los mayores costos, nosotros no los sentimos. No quise, o no pude hacerlo público, en el momento de darme cuenta, ya sentado. Hubiera sido alarmante si me oyen. Así que opté por recordar ese maravilloso gintonic que les hice para que no se les ocurriera nada. Un fallo imperdonable.

Nos vamos con la cabeza dando vueltas, con una sensación contradictoria. La experiencia de perder el sentido de la vista me ha enseñado a descubrir ese otro sentido que «ver» cosas que no vemos con la vista. Yo podría decir que sabía las medidas de la sala al apreciar como la voz llegaba a las paredes. 
Si todas las deficiencias las mejora otro establecimiento, yo seguro que vuelvo a vivir esta experiencia.
Asensio Piqueras. 
19 de agosto 2017 a las 22:00

Y yo digo, ahora sí que toca.

En los informativos de ayer a nivel nacional y casi mundial diría yo, nos pusieron en la cara la noticia de un video hecho por Alicia, una niña de 17 años, del IES DIEGO DE SILOE de Albacete.

Este maravilloso video nos cuenta las 100 frases que proceden del texto publicado por Ro De la Torre en su blog. Estas frases son las que llevamos oyendo toda la vida desde que nacemos, por repetitivas hasta nos las creemos como ciertas y las usamos sin pensar en su significado real

Pues no, no son las frases que debemos oír. No son las frases que nos gustaría tener en nuestra boca, nos son las frases que debemos decirle a nadie, son las frases más machitas que he escuchado, y ojo que alguna o muchas ya las he pronunciado alguna vez. Pero dichas, todas, seguidas es cuando más me doy cuenta del efecto que producen en la mente y en la formación.

Las escuchamos en el ámbito familiar, privado, en la infancia. Y cuando trascienden al público, al profesional, al laboral es cuando ya están metidas en el ADN de nuestra vida. Ya nos hemos hecho machistas al más puro estilo.

Estoy leyendo en todos los comentarios en las distintas redes y diarios digitales, y no hay derecho a que, a esta chica, Alicia, a su instituto, a su director se les esté acosando, insultando, coaccionando, con exabruptos, por haber puesto en nuestros ojos, oídos, en nuestro corazón ese maltrato sutil y machacón de nuestra vida machita.

¿Quiénes se han creído que son para avasallar a esta chica?

Nos ha dado una lección a todos, sí a todos.

No podemos consentir los desmanes, los disgustos, las aberraciones que se están produciendo en contra de esta chica. Hay que protegerla, es una menor, es una niña, sí, una niña con un par de ovarios muy bien puestos, y que nos enseña cómo tenemos que comportarnos, como debemos educar y educarnos en la libertad y el respeto.

No voy a consentir, nos podemos consentir que estos intolerantes sigan campando por sus dominios.

Y como dice mi buena amiga: Ya está bien.

Y ahora o nunca.

Y yo digo, ahora sí que toca.

Asensio Piqueras

Paliza a una chica de 19 años

Esta mañana escucho la noticia de una agresión, luego diré mi opinión muy explícita, de una chica en Murcia, en la puerta de un bar en la zona de Santa Eulalia, lo de menos es la zona, lo de menos es el sitio.
Esta agresión se produce a la puerta de un local de copas, donde una chica de 19 años, al parecer con una pulsera con la bandera de España en la muñeca, es agredida brutalmente, este adverbio es de mi cosecha, por una banda de violentos políticos, esta frase también es de mi cosecha, dándole una paliza histórica, llena de patadas, puñetazos, zarandeos, empujones, tirada en el suelo ya.
Descrito el hecho, y todos lo podéis comprobar, no hago más que relatarlo, el vídeo lo tengo ahora mientras escribo en el ordenador, solo me cabe una reflexión. Me indigno por una sola cosa. ¿Dónde están las feministas defendiendo la igualdad? dónde se encuentran todas las personas que defienden la no violencia? ¿Dónde están las protestas de los políticos? ¿Quién defiende a esta chica?
Una bandera en una muñeca no es motivo para esa paliza.
Bien es cierto, que la violencia de izquierda es más tolerada que la de derechas. Y eso aún me enfada más. ¿Igualdad? Nunca. No la conseguiremos nunca callando.
Los agresores, ¡ay los agresores!, 15 en un principio, 9 delante de un juez, 1 solo en la cárcel, 3 con solo la prohibición de distancia a la chica, 500 metros y el resto, 5 de ellos, libres sin cargos.
Indignado estoy hasta lo más hondo de mi alma. Tanta violencia es el marido que le clava la rodilla en la barriga de una mujer embarazada como la agresión descrita aquí arriba.
En qué país estamos que cerramos los ojos ante el miedo, qué clase de persona es capaz de callar ante esta agresión.  
Yo me revelé el día que lo escuché, yo me indigné el día que vi el vídeo y ya lo hice públicamente a quien me quiso escuchar, pero me parece poco y por eso ahora me permito en decirlo públicamente ante todos. Solo es de mi interés de que siempre, digo siempre, que veamos esta violencia la repudiemos, la señalemos y no nos hagamos cómplices con nuestro silencio, que solo demuestra la indiferencia y la falta de compromiso.
Y como dice mi querida amiga: Estamos en contra de la intolerancia a las ideas de los demás y un intento de coartar la libertad de otro individuo (me da igual su sexo). 

La mató

No sé muy bien por qué lo hizo, no estaban nada claras sus intenciones. Probablemente, ni él mismo lo sabía. Una sin razón le llevó a aquel destino incierto. La neblina de su mente confundía sus ideas, o simplemente las dejaba sin precisar. Estaba convencido de su realidad, que las cosas eran así y no deberían ser de otra forma.
Abandonó su seguridad, salió al campo de batalla, cruzó el umbral del respeto, se adentró en la línea enemiga, saltó en la intimidad de ella, anuló su mente, venció su guerra y mató su amor.
Deja un reguero de odio por el camino de vuelta. La insensatez de su vida, destroza la de ella, las de ellos, la de todos. Vence su hombría, vence su razón, vence su necedad, vence su rabia, vence su fobia.
Ahora es piel de oruga, ahora es hiel de veneno, ahora es el desprecio de todos, ahora no es nada.
No has tenido que nacer, No has tenido que vivir, No has nacido para matarla.
Estás, estarás y no saldrás.
Y como dice mi buena amiga: “Duro, claro y bueno”.


La noticia impactante: “Zafón contra Reverte: estalla la guerra de los ‘best sellers’

Desgrano poco a poco su lectura y entiendo que la guerra no va de un escritor contra el otro, por algo que hagan o digan el uno del otro.
Es la guerra de las editoriales por comerse el pastel de los libros este invierno. Dos editoriales que copan el mercado literario por completo, dejando un mínimo resquicio, migajas, en su caso, al resto de editoriales independientes.
Hacía años que no se veía esta agresividad en la literatura por vender, por copar las mejores ventanas, los mejores escaparates, las mejores cabeceras de góndolas de las librerías. Planeta contra Penguin Random House Grupo Editorial, sería el mejor titular, por lo menos para los más entendidos, pero claro, son más conocidos Perez Reverte o Zafón que el grupo Random, para los sencillos lectores que solo buscan un buen libro para leer o para regalar.
¿Y qué les queda a los pequeños, a los medianos editores? Nada, de nada. La buena voluntad de conseguir un mísero estante donde colocar sus tres novelas. O la posibilidad que el amigo del periódico de una noticia sobre la presentación de alguno de sus libros.
Y creemos que, porque se lancen al mercado 400.000 libros del ganador del premio planeta de estos años, o los tantos del escritor líder de la otra editorial, los pequeños se tendrán que conformar con intentar vender algún ciento de los suyos.
O estás con los grandes o recoges a los amigos para que te compren tu libro.
La pérdida, en los últimos 10 años en las editoriales, es de más del 40% y quieren recoger los beneficios en este invierno. La crisis se ha acabado en todos los sentidos. La cultura es la última que se recupera y la primera que paga las crisis.
Si Ruiz-Zafón, Perez-Reverte, Dolores Redondo, Maria Dueñas e Ildefonso Falcones, están en la línea de salida con más, mucho más, de un millón de libros en estas fechas, la cultura se está sanado a marchas forzadas.
Y si la cultura vuelve a estar viva, todos tienen esperanzas, ayudémosles.
Y como dice mi gran amiga: “compra libros, para leer, para regalar, de tus autores, de los suyos, de los grandes, de los pequeños”.
Asensio Piqueras

Acoso

¿Por qué desde una oscura habitación, con solo la luz de una bombilla de flexo, sobre la pantalla de un ordenador, alguien es capaz de destruir o por lo menos esa es su intención, la vida de otra persona?
¿Qué lleva a imponer la voluntad de una vida sobre la de otra? ¿Cómo alguien puede y quiere controlar y destrozar sistemáticamente la vida de la expareja? 
Estás acostumbrado a vivir acosos físicos hasta extremos vitales. A vivir acosos morales hasta destruir a la persona. Y ahora, unos nuevos métodos de acoso a distancia. Acosos informáticos que minan a diario la intimidad más importante. 
La cobardía más absoluta encubriéndose en el anonimato de los bits del ordenador. Sin dar la cara, pero metiendo sus narices en la más absoluta inviolabilidad de la persona, su intimidad. Algo tan difícil de demostrar, tan ilógico para la persona acosada, tan agobiante por no entender nada, tan indignante que ni te puedes explicar en una denuncia, tan difícil de creer que ni te creen. 
No sabes dónde ir, a quien confiar tu angustia, llegas a dudar de tus amigos más fieles. Dudas de ti misma. Diariamente descubres nuevas violaciones en tu vida. Y la angustia no sale de tu corazón. La ansiedad es tu modo de vida. Desesperas y te hundes. Nunca sabes cómo terminará el día. Ves la muerte. Y ahí revientas. En el grito de vida que exhalas.
Muchas veces la suerte te salva. Encuentras la luz de la salvación. Un amigo, una amiga, hasta un casi desconocido te sirve de bastón y encamina tus pasos hasta hacerte fuerte y enfrentar tus miedos. Y ahora esos mundos negros y ciegos se vuelven blancos y luminosos. Y el canalla encuentra su merecido donde la ley pone de verdad su verdadero orden en tu vida, mujer. 

Se llamaba Lara

lunes, 14 de noviembre de 2016

Hace trece años llegó a sus vidas, casi sin darse cuenta, poco a poco fue creciendo en cariño, que no en tamaño. Menos de un dedo en toda su vida creció.
Y fue tanta el apego que creó en sus vidas, que se hizo como una personita más. Una hija que no tuvo, una hermana que siempre quiso, una compañera de lujo.
Día a día, momento a momento, le enseñó cómo cuidar de otros, la ternura, el cariño hacia los demás. Una compañera de viaje.
¿Quién no puede comprender que el cariño no es exclusivo de las personas?
Se ha muerto un animal, sí. Pero era su perra, su amiga, su compañera, su vida. Y tiene todo el derecho a sentir dolor, pena, tristeza, rabia, impotencia, desolación, enojada y hasta culpable.
Todo es normal en esos momentos. Y todos debemos entender esos momentos importantes en sus vidas. Se le quiere y mucho, tanto como a una persona, tanto como a un ser humano. Y más te quiere el a ti, que, sin mucha recompensa, te lo da todo, su cariño, su fidelidad, sus alegrías, su compromiso total. Seguramente solo la quiso a ella, a su dueña, quizá no hubo nadie más en su vida.
Nadie tiene el derecho a decir que solo es un animal. Es un animal, es su animal, es su perra. Y la siente como algo suyo, intimo. Tiene todo el derecho a sentir su perdida, su pena. Y a estar a su lado siempre, hasta en su muerte.
El respeto a las personas, empieza por el respeto a ti mismo. Cuando falta ese respeto dejas de entender que los demás son diferentes.
Y como dice mi buena amiga: Muchos no pueden entender el dolor ajeno, pero si respetarlo”.
Lara falleció la semana pasada cuando sus dueñas, Angeles y Luisa, estaban en un congreso médico a mucha distancia de ella.
Asensio Piqueras

En la mesa y en el juego se conoce al caballero

Sábado, 5 de noviembre de 2016

Del refrán “en la mesa y en el juego se conoce al caballero”. Se descubre la verdad del amigo, del conocido y hasta del enemigo.

La cultura popular nos advierte, insistentemente, de cómo entender a los demás por sus comportamientos. No es tan difícil observar a las personas para descubrir sus debilidades o fortalezas de carácter y personalidad. Y más todavía de su educación y catadura moral.

En el juego nunca un caballero hará trampas, así como en la mesa se comportará en las formas de cortesía y educación que merece esa liturgia de la comida.

A lo que voy que me pierdo.

Voy a poner un ejemplo para entender la filosofía de la vida. Y para que nadie se pueda sentir representado, el protagonista seré yo.

Me invitan a una comida donde no conozco a muchos de los comensales, pero, además, hay personas que ya son conocidas, y con las que, por su catadura, del famoso refrán, no me merece la pena que me siente a esa mesa.

Son personas que te sacan de quicio, te enervan te chupan tu energía, son maleducadas.
Las complejidades de juntar en una mesa a personas que no se conocen ya de por si es un riesgo, pero aceptable siempre. Vas a descubrir cosas nuevas, seguro. Y descubrirás a un amigo, a un conocido o a un posible enemigo. Con lo cual, nunca más estarás cerca de él.
Por el contrario, si estás invitado a esa mesa y ya conoces el percal del que está hecho algunos de los comensales, no me merece la pena perder el tiempo en alimentar mí, ya de por sí, precaria estabilidad emocional.

Mis experiencias de vida las corro yo y a mi gusto; decido qué camino y qué encrucijada tomar. La experiencia acumulada me da la libertad de equivocarme, sí, pero cada vez menos y cada vez con menos consecuencias.

Así que, después de todo lo escrito, a mi edad y con los palos de las velas bien derechos, yo decido dónde, cuándo y con quién me siento a jugar una partida de póker.

Y como dice mi querida amiga: “Puede tener una lectura política importante»
Asensio Piqueras

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