Fin





Sí estás leyendo estas sílabas te darás cuenta al final, de lo que va a pasar.
Me he divertido mucho juntándolas. Ha sido una gran experiencia para mí. Y espero que a ti te habrá pasado lo mismo. Siempre he pensado como poder escribir algo que tú te sintieras protagonista total de la historia y espero haberlo conseguido.
A partir de ahora lo que siga saliendo de mi cabeza intentaré publicarlo de otra forma y en otro medio.
Quiero agradecerte las horas y tu tiempo que has dedicado a leerlas. Algo que me ha llenado de ánimo diario a seguir pensando en cómo crear una nueva historia. Has sido fuente de mi inspiración todos los días.
Esta es la última historia de este blog. Ya no tendrá más.

Gracias de todo corazón

Nube

No necesitas llave para entrar en esta casa. Solo soplas un poco y la puerta se abre. Al entrar ya te das cuenta que no es normal esta casa.
Las ventanas no son cuadradas. Son bellos agujeros desiguales por los que pasa solo la luz y la brisa. Las paredes no les hace falta pintura, ni están siempre en el mismo sitio. Cambian de forma y de sitio según su capricho. También si tú necesitas más sitio.
Y el techo es lo mejor. Una veces hay y otras desaparece. Y siempre según la luna. Si sale a verte, el techo desaparece. Y si el sol te da mucha luz, se vuelve ligero como un toldo para que no te quemes.
Los muebles son lo mejor. No hay. No hacen falta. Toda la casa es un mueble según lo necesitas, una cama? De la pared sale, una mesa,? Sube el suelo con sus sillones. Como no voy a querer estar siempre aquí?
Ah!!, una cosa. No hemos hablado de sus colores. Cambian sin parar según tu estado de ánimo. Si estás enfadado y tenso toda la casa se vuelve gris y negra. Y eso te sienta tan mal que enseguida te hacer cambiar. Y entonces cambia a blancos y azules. Haciendo juego con el cielo. Vaya con mi casa.
No cambio mi nube por nada. Aquí podemos estar todos, se hace tan grande como amigos lleguen. Venid siempre. Y sin avisar.

Ella está deseando conoceros

Mano

Esa uña verde esperanza, sujetada por ese dedo que indica tu capacidad de ser la número uno. De hacer la indicación de llamarme. Y sin hablar, hace que vuele hacia ti. Que marca el límite de hasta donde se puede llegar a ti.
Dice que la locura está en tu cabeza y también en las cabezas de los que te quieren. Que prueba la comida que con mimo preparas a los tuyos y que junto a sus cuatro hermanos tienen la capacidad de acariciar con delicadeza la cara de tu amado.
Esa mano sensible que siente el placer de tu piel, que sus yemas hacen estirar el vello de cualquiera hasta casi arrancarse de su raíz. Dulce y enérgica. Dura y de terciopelo. Que transmite tus pensamientos para que los demás los lean.
Dan puntadas con hilo, y dan puntadas sin hilo. Terciopelo cubierto de acero. Tu mano sencilla y marcada por la sabiduría del tiempo. Deja huella en la arena cuando te apoyas pero deja huella en el corazón cuando lo rozas.

Esa mano es la que quiero que mientras me cantas una nana me anillara el pelo para que mis sueños sean siempre tú. 

De Inglés

Tantos años estudiando un inglés perfecto. Duros días de nervios en los exámenes mensuales, y en los trimestrales. Y al final de cada año el susto. He aprobado o no? Siempre lo mismo. El esfuerzo diario del estudio, tanto tiempo ganado y perdido para conseguir aprender algo más en mi vida. 
Es el mejor colegio. En la mejor y más acreditada escuela de idiomas. De poder satisfacer una de la metas. Llegar a entender a una persona por todos los años de estudio.
Una vez conseguido mi añorado título. Y puesto a trabajar en lo que siempre he querido me encuentro que mi inglés perfecto no me hace saber lo que un tejano de alta escuela me quiere decir.  
Qué me ha pasado con mis cinco años de inglés? Qué me han enseñado en los días de esfuerzo? Qué me han enseñado de un idioma que yo quería aprender cómo Shakespeare?
Pues después de pedir ayuda a mi compañero de trabajo que lo aprendió en las plazas de Lepe, me encuentro que mi perfecto inglés lo hice para un tejano cerrado del pozo de petróleo de vacaciones por Málaga.
Y claro, me doy cuenta que la universidad de la vida da más clases que la mejor escuela de Oxford. Y por mucho que un castellano perfecto quiera hablar, como no tenga un buen oído para entender al gallego o al de Huelva.

Es posible que uno de los dos o no coma o no cobre. 

El Parto de la Naturaleza

Se imagina una madre dar a luz a 10 criaturas, sordos, ciegos, sin pelo, y que ellos tengan que salir solos de la matriz?. Arrastrarse por su barriga, llegar a los pezones y empezar a mamar?
Les aseguró que en la naturaleza existe este caso y alguno más tan complicado y difícil de comprender por nosotros. Los humanos. Y me pregunto si deberíamos relativizar la propia naturaleza del parto adivinando y observando cómo ocurre en otros mamíferos.
Nos asombra una madre cortando con sus dientes el cordón umbilical. Nos asombra mucho más una madre con dos pezones dando de mamar a sus diez criaturas. O que un animal de 400 kilos tenga una cría de gramos, si he dicho gramos. Eso es asombroso. O que el parto de un mamífero varíe de semanas a años. Vaya embarazo de la señora. O que una hembra esté a punto de parir y eso se le traspase de golpe a su macho. No es asombroso todo? Entiendo que estamos habituados a lo que nos rodea. A lo que hemos aprendido siglos a siglos de cómo funciona un humano.
Pero me dejo asombrar por el resto de mamíferos en sus propias formas de vida. Un espermatozoide, un óvulo y después la guerra.
No hay dos iguales. Y mira que hay seres vivos.
A lo que voy. Cada vez que nazca un niño, niña veamos la grandeza de la naturaleza pero con una perspectiva más amplia.

Nos dará mayor protagonismo a nuestra sencilla forma de nacer. 

Pelando la Pava

Llegó muy jovencita del pueblo a servir en casa de los señores. Los amos de la finca donde su padre eran guardeses. Su niñez la pasó en el campo y los límites de su vida estaban en el cercado, y ahora se veía pasando su juventud en la ciudad. Cosa que la alegraba enormemente.
Ya estaba bien de gallinas y pavas. De cerdos y encinas. Ahora vería mundo. Su candidez era total. No sabía de la vida más que la cocina y el campo. Pero no entendía nada del resto. Su cultura era precaria en casi todo. No sólo de letras. Sino de la vida misma. El ama sí que era un encanto de mujer, le ayudaba y le enseñaba todo y con paciencia infinita. Ella decía que se sentía una zoquete per su Ama le decía que aprendía muy rápido. Mas que muchas chicas de su edad acostumbradas a la vida de ciudad.
Ella se encargaba exclusivamente de los dos niños de 3 y 4 años que tenia la señora. Su aseo personal. De jugar con ellos y de pasear por el parque cercano. Los domingos y a la misma hora salía de la casa con el cochecito de los niños. Que aunque en edad de andar la señora no quería que se cansarán demasiado. El paseo eran largo de casi dos horas recorriendo todos los caminos del parque y que siempre estaba lleno de personajes de lo más variopintos. Desde el cura rodeado de criaturas a su alrededor escuchando sus enseñanzas, al soldado de permiso buscando su posible amor.
Qué guapo era, pensó al verlo. Nunca se había fijado en un hombre como hombre. Solo la figura paterna era su hombre. Pero aquel capitán general era el ser más hermoso de la creación. Sus ojos se cruzaron un instante. Y solo ese momento fue suficiente para que a ella le cambiara por completo la forma de pensar.
Aquella noche imposible conciliar el sueño, solo tenía a su ángel vestido de militar y bigote. Los sueños que aun despierta iban desde, que era un hombre a sentir in calor interior del que nunca había tenido. Ya le contó algo la señora aquel día en el que tuvo que enseñarle lo que era ser mujer. Y ahora algo de sentido tenia pero no mucho. Su único deseo en toda la noche es que pasara la semana en ese momento para que fuera otea vez domingo.

Fue allí donde descubrió el amor 

Caballo de Cartón

En esa casa se hablaba de comida, pero pocas veces, se hablaba de educación pero de aquella forma, ordenó y mando, se hablaba de muebles, pero sólo de alguna hamaca de cuerdas. Se hablaba del tiempo. Si de eso si se hablaba mucho, del frío que pasaban y de cuánto se mojaban. O del calor sofocante del verano que solo se aplacaba en la fuente de las caballerías.
No se hablaba de risas. No se hablaba de colores. No se hablaba de luces. No se hablaba de juguetes. No se hablaba. Para qué? No había nada de qué hablar.
Dos churumbeles de 4 y 5 años. Que necesitaban hasta vivir. Porque eso no era vida.
Aquel día se encontró en el cubo de basura buscando chatarra un caballo de cartón roto. No lo pensó dos veces. Esa era la mejor comida. Era la mejor cultura. Era la mejor cama. Eran las mejores alegrías, mejor dicho, serian las primeras alegrías que habría en su casa.
Se le iluminó la cara. Había visto las sonrisas de sus hijos por primera vez. Y decidió recomponer ese caballo lo mejor posible para que pareciera nuevo. Y qué más daba como estuviera. Nunca habían visto uno. Les parecería el mejor del mundo. Y aun así algo le hizo. Lo limpio un poco. Y cargó con él.
Nunca un padre con él había visto en los ojos de sus hijos la luz del sol. El brillo de las estrellas. La alegría de mil payasos juntos.

Por un momento en su casa había de todo. Un caballo de cartón roto y viejo

Piedra

Eres la piedra en un río que por más agua que pase ni crece ni siente. Por más que la esquejes no salen más vidas de ti.
Eres solo una piedra que sirve para dar chispas. Y ni eso puedes ahora.
Sal de ese agua y vuélvete planta de vida. Que ahora si te alimentará. Y podrán esquejarte en nuevas vidas.
El ser piedra no te sirve, el ser planta de algo sirve. Pero el ser tu misma sí que nos sirve a los demás que nos haces vivir de tu vida.
Riegas y te riegan. Tienes y das. Alegras y trasmites.

Deja de ser piedra. Se tú misma