• Cosas de mi Cabeza

    En Amazon COSAS DE MI CABEZA

    En este libro el lector encontrará un racimo de experiencias, vivencias, sentimientos, fantasías que le llevarán a reflexionar sobre aspectos de la vida en los que, a veces, no se llega reparar.
    Los relatos y poemas abordan diferentes y variados temas pero entre todos ellos se encuentra un solo hilo conductor: el amor. Amor a la vida, al trabajo, a la naturaleza… Amor de padre, de hombre, de hijo, de hermano, de amigo… Amor romántico y amor desgarrado… Amor entregado y recibido… Amor propio y amor a los demás…
    Homenajes a cuantas cosas y personas forman parte de su vida, pequeños en longitud y grandes en profundidad.
    Seas la frutera de la esquina, el conductor del autobús o la mayor eminencia médica, éstas son tus páginas. Todos podemos encontrarnos en ellas.

    DESCARGAD

  • Cosas de mi Cabeza

    Fin





    Sí estás leyendo estas sílabas te darás cuenta al final, de lo que va a pasar.
    Me he divertido mucho juntándolas. Ha sido una gran experiencia para mí. Y espero que a ti te habrá pasado lo mismo. Siempre he pensado como poder escribir algo que tú te sintieras protagonista total de la historia y espero haberlo conseguido.
    A partir de ahora lo que siga saliendo de mi cabeza intentaré publicarlo de otra forma y en otro medio.
    Quiero agradecerte las horas y tu tiempo que has dedicado a leerlas. Algo que me ha llenado de ánimo diario a seguir pensando en cómo crear una nueva historia. Has sido fuente de mi inspiración todos los días.
    Esta es la última historia de este blog. Ya no tendrá más.

    Gracias de todo corazón
  • Cosas de mi Cabeza

    Nube

    No necesitas llave para entrar en esta casa. Solo soplas un poco y la puerta se abre. Al entrar ya te das cuenta que no es normal esta casa.
    Las ventanas no son cuadradas. Son bellos agujeros desiguales por los que pasa solo la luz y la brisa. Las paredes no les hace falta pintura, ni están siempre en el mismo sitio. Cambian de forma y de sitio según su capricho. También si tú necesitas más sitio.
    Y el techo es lo mejor. Una veces hay y otras desaparece. Y siempre según la luna. Si sale a verte, el techo desaparece. Y si el sol te da mucha luz, se vuelve ligero como un toldo para que no te quemes.
    Los muebles son lo mejor. No hay. No hacen falta. Toda la casa es un mueble según lo necesitas, una cama? De la pared sale, una mesa,? Sube el suelo con sus sillones. Como no voy a querer estar siempre aquí?
    Ah!!, una cosa. No hemos hablado de sus colores. Cambian sin parar según tu estado de ánimo. Si estás enfadado y tenso toda la casa se vuelve gris y negra. Y eso te sienta tan mal que enseguida te hacer cambiar. Y entonces cambia a blancos y azules. Haciendo juego con el cielo. Vaya con mi casa.
    No cambio mi nube por nada. Aquí podemos estar todos, se hace tan grande como amigos lleguen. Venid siempre. Y sin avisar.

    Ella está deseando conoceros
  • Cosas de mi Cabeza

    Mano

    Esa uña verde esperanza, sujetada por ese dedo que indica tu capacidad de ser la número uno. De hacer la indicación de llamarme. Y sin hablar, hace que vuele hacia ti. Que marca el límite de hasta donde se puede llegar a ti.
    Dice que la locura está en tu cabeza y también en las cabezas de los que te quieren. Que prueba la comida que con mimo preparas a los tuyos y que junto a sus cuatro hermanos tienen la capacidad de acariciar con delicadeza la cara de tu amado.
    Esa mano sensible que siente el placer de tu piel, que sus yemas hacen estirar el vello de cualquiera hasta casi arrancarse de su raíz. Dulce y enérgica. Dura y de terciopelo. Que transmite tus pensamientos para que los demás los lean.
    Dan puntadas con hilo, y dan puntadas sin hilo. Terciopelo cubierto de acero. Tu mano sencilla y marcada por la sabiduría del tiempo. Deja huella en la arena cuando te apoyas pero deja huella en el corazón cuando lo rozas.

    Esa mano es la que quiero que mientras me cantas una nana me anillara el pelo para que mis sueños sean siempre tú. 
  • Cosas de mi Cabeza

    De Inglés

    Tantos años estudiando un inglés perfecto. Duros días de nervios en los exámenes mensuales, y en los trimestrales. Y al final de cada año el susto. He aprobado o no? Siempre lo mismo. El esfuerzo diario del estudio, tanto tiempo ganado y perdido para conseguir aprender algo más en mi vida. 
    Es el mejor colegio. En la mejor y más acreditada escuela de idiomas. De poder satisfacer una de la metas. Llegar a entender a una persona por todos los años de estudio.
    Una vez conseguido mi añorado título. Y puesto a trabajar en lo que siempre he querido me encuentro que mi inglés perfecto no me hace saber lo que un tejano de alta escuela me quiere decir.  
    Qué me ha pasado con mis cinco años de inglés? Qué me han enseñado en los días de esfuerzo? Qué me han enseñado de un idioma que yo quería aprender cómo Shakespeare?
    Pues después de pedir ayuda a mi compañero de trabajo que lo aprendió en las plazas de Lepe, me encuentro que mi perfecto inglés lo hice para un tejano cerrado del pozo de petróleo de vacaciones por Málaga.
    Y claro, me doy cuenta que la universidad de la vida da más clases que la mejor escuela de Oxford. Y por mucho que un castellano perfecto quiera hablar, como no tenga un buen oído para entender al gallego o al de Huelva.

    Es posible que uno de los dos o no coma o no cobre. 
  • Cosas de mi Cabeza

    El Parto de la Naturaleza

    Se imagina una madre dar a luz a 10 criaturas, sordos, ciegos, sin pelo, y que ellos tengan que salir solos de la matriz?. Arrastrarse por su barriga, llegar a los pezones y empezar a mamar?
    Les aseguró que en la naturaleza existe este caso y alguno más tan complicado y difícil de comprender por nosotros. Los humanos. Y me pregunto si deberíamos relativizar la propia naturaleza del parto adivinando y observando cómo ocurre en otros mamíferos.
    Nos asombra una madre cortando con sus dientes el cordón umbilical. Nos asombra mucho más una madre con dos pezones dando de mamar a sus diez criaturas. O que un animal de 400 kilos tenga una cría de gramos, si he dicho gramos. Eso es asombroso. O que el parto de un mamífero varíe de semanas a años. Vaya embarazo de la señora. O que una hembra esté a punto de parir y eso se le traspase de golpe a su macho. No es asombroso todo? Entiendo que estamos habituados a lo que nos rodea. A lo que hemos aprendido siglos a siglos de cómo funciona un humano.
    Pero me dejo asombrar por el resto de mamíferos en sus propias formas de vida. Un espermatozoide, un óvulo y después la guerra.
    No hay dos iguales. Y mira que hay seres vivos.
    A lo que voy. Cada vez que nazca un niño, niña veamos la grandeza de la naturaleza pero con una perspectiva más amplia.

    Nos dará mayor protagonismo a nuestra sencilla forma de nacer. 
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    Pelando la Pava

    Llegó muy jovencita del pueblo a servir en casa de los señores. Los amos de la finca donde su padre eran guardeses. Su niñez la pasó en el campo y los límites de su vida estaban en el cercado, y ahora se veía pasando su juventud en la ciudad. Cosa que la alegraba enormemente.
    Ya estaba bien de gallinas y pavas. De cerdos y encinas. Ahora vería mundo. Su candidez era total. No sabía de la vida más que la cocina y el campo. Pero no entendía nada del resto. Su cultura era precaria en casi todo. No sólo de letras. Sino de la vida misma. El ama sí que era un encanto de mujer, le ayudaba y le enseñaba todo y con paciencia infinita. Ella decía que se sentía una zoquete per su Ama le decía que aprendía muy rápido. Mas que muchas chicas de su edad acostumbradas a la vida de ciudad.
    Ella se encargaba exclusivamente de los dos niños de 3 y 4 años que tenia la señora. Su aseo personal. De jugar con ellos y de pasear por el parque cercano. Los domingos y a la misma hora salía de la casa con el cochecito de los niños. Que aunque en edad de andar la señora no quería que se cansarán demasiado. El paseo eran largo de casi dos horas recorriendo todos los caminos del parque y que siempre estaba lleno de personajes de lo más variopintos. Desde el cura rodeado de criaturas a su alrededor escuchando sus enseñanzas, al soldado de permiso buscando su posible amor.
    Qué guapo era, pensó al verlo. Nunca se había fijado en un hombre como hombre. Solo la figura paterna era su hombre. Pero aquel capitán general era el ser más hermoso de la creación. Sus ojos se cruzaron un instante. Y solo ese momento fue suficiente para que a ella le cambiara por completo la forma de pensar.
    Aquella noche imposible conciliar el sueño, solo tenía a su ángel vestido de militar y bigote. Los sueños que aun despierta iban desde, que era un hombre a sentir in calor interior del que nunca había tenido. Ya le contó algo la señora aquel día en el que tuvo que enseñarle lo que era ser mujer. Y ahora algo de sentido tenia pero no mucho. Su único deseo en toda la noche es que pasara la semana en ese momento para que fuera otea vez domingo.

    Fue allí donde descubrió el amor 
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    Caballo de Cartón

    En esa casa se hablaba de comida, pero pocas veces, se hablaba de educación pero de aquella forma, ordenó y mando, se hablaba de muebles, pero sólo de alguna hamaca de cuerdas. Se hablaba del tiempo. Si de eso si se hablaba mucho, del frío que pasaban y de cuánto se mojaban. O del calor sofocante del verano que solo se aplacaba en la fuente de las caballerías.
    No se hablaba de risas. No se hablaba de colores. No se hablaba de luces. No se hablaba de juguetes. No se hablaba. Para qué? No había nada de qué hablar.
    Dos churumbeles de 4 y 5 años. Que necesitaban hasta vivir. Porque eso no era vida.
    Aquel día se encontró en el cubo de basura buscando chatarra un caballo de cartón roto. No lo pensó dos veces. Esa era la mejor comida. Era la mejor cultura. Era la mejor cama. Eran las mejores alegrías, mejor dicho, serian las primeras alegrías que habría en su casa.
    Se le iluminó la cara. Había visto las sonrisas de sus hijos por primera vez. Y decidió recomponer ese caballo lo mejor posible para que pareciera nuevo. Y qué más daba como estuviera. Nunca habían visto uno. Les parecería el mejor del mundo. Y aun así algo le hizo. Lo limpio un poco. Y cargó con él.
    Nunca un padre con él había visto en los ojos de sus hijos la luz del sol. El brillo de las estrellas. La alegría de mil payasos juntos.

    Por un momento en su casa había de todo. Un caballo de cartón roto y viejo
  • Cosas de mi Cabeza

    Piedra

    Eres la piedra en un río que por más agua que pase ni crece ni siente. Por más que la esquejes no salen más vidas de ti.
    Eres solo una piedra que sirve para dar chispas. Y ni eso puedes ahora.
    Sal de ese agua y vuélvete planta de vida. Que ahora si te alimentará. Y podrán esquejarte en nuevas vidas.
    El ser piedra no te sirve, el ser planta de algo sirve. Pero el ser tu misma sí que nos sirve a los demás que nos haces vivir de tu vida.
    Riegas y te riegan. Tienes y das. Alegras y trasmites.

    Deja de ser piedra. Se tú misma
  • Cosas de mi Cabeza

    Abracadabra

    Truenos y rayos. Relámpagos y centellas. Abracadabra pata de cabra, haz un sortilegio y congélalo.
    Que nunca más me castigue el corazón y lo rompa más veces. Esta casi muerto de tantas heridas que no hay sitio sin raja que no sangre.
    Abracadabra pata de cabra. Haz un sortilegio y encanta para que cierre los ojos a ese amor.
    Ponme delante a otro amor.
    Que clavo con clavo sale de la madera más dura.
    Que el fuego vuelva cenizas todos sus recuerdos y la tormenta más salvaje se las lleve a su mundo y las esparza por doquier.
    Quiero estar embrujada por tu pócima de amor. Rompes con tus rayos las flechas que Cupido manda de mi corazón.
    Haz que desaparezca por completo de mi vida y si hace falta vende mi corazón al diablo y que llore por otro amor.
    Pero que este deje ahogarme con sus hechizos de niñez.

    Si no sana hoy sanará mañana. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Monotonía?

    – Hola buenos días, que tal?
    – Bien, buenos días, vas tú primero?
    – Si voy yo
    El café se calienta mientras me ducho. Me visto rápido, y salgo con el café todavía en la boca, corro a la boca de metro, siempre me pasa lo mismo, casi no lo pillo, trabajo, todo el día, y vuelta, metro de nuevo, compro una barra de pan de paso antes de entrar en casa, ya es de noche, que asco,
    – hola, ya estás aquí hoy?
    – si hoy me adelante un autobús y gane 5 minutos,
    – yo preparo la cena, y tu pones la mesa.
    Estoy hecho polvo, mientras cenamos vemos las ultimas noticias de la tele, siempre las mismas, muertes, guerras, políticos, y ladrones, aunque a veces todos parecen los mismo,
    Yo recojo y friego, que estoy menos cansada,
    -me voy a la cama, vienes?
    -si, en cuanto termine de fregar, 5 minutos,
    Ya estoy durmiendo cuando llega.
    – Hola buenos días,, que tal?
    – Bien, buenos días, vas tú primero?

    Ya lo sé, esta situación se acaba, antes tenía ganas de luchar, soy un mentiroso que creo que aun puedo, pero me vence la desgana, y sé que tú, lo ha intentado por todos los medios, pero ya no tengo ilusión, y además no me gusta lo que hago, me gustaría tener las ilusiones de los que se enamoran todos los días de su mujer, pero ya no me quedan fuerzas para nada, y el tiempo libre lo aplico a no hacer nada, pasarme las horas muertas embelesado en una pantalla, que ni sé lo que hace. Creo que es porque me da miedo ver una realidad que destruya esta estabilidad mala, lo súbito me da miedo, y creo que tú tampoco estas enamorada de mi, llevamos media vida juntos, pero te seguiré mintiendo diciéndote que te quiero y que estoy enamorado, pero sabes, si hay un cariño de tiempo. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Se Ahogan

    Está de moda hacer deporte. Andar. Algo que debería ser una costumbre cómo el comer.
    Y él en sus vacaciones no lo iba a dejar. Todas las mañana se colocaba sus zapatillas. Sus calcetines blancos, si pantalón corto rojo y su camiseta blanca. Solo le faltaba ser guapo. Porque moreno y musculoso ya lo estaba.
    Salió por el camino de tierra bordeado de ficus gigantescos que daban a la arena blanca y fina de aquella playa inmensa de Las Palmas. Sus paseos eran largas caminatas a paso de marcha. Calor, cielo azul, brisa del mar. Un placer, esas caminatas.
    Poca gente a esas horas se atrevía con el agua. No tanto por la hora sino por la bravura del mar a esas horas. Esa brisa producía un oleaje respetable que a partir de mitad de la mañana se calmaban y dejada un sereno mar de aceite.
    Unos de los días cuando estaba ya se vuelta se fijó que las olas estaban en su salsa. Más de metro y medio de altura. Ojo! vió entre ola y ola dos cabezas a lo lejos. Pensó, vaya locura de quien sean. Siguió andando. Y a los diez pasos sintió unas voces. Volvió la cabeza y sus presentimientos se cumplieron. Eran esas personas las que gritaban. Fijándose bien no sabía si pedían auxilio o simplemente jugaban.
    Prestó la máxima atención y los aspavientos estaban claros. Sus brazos demandaban ayuda. Los gritos casi no se oían. Solo lo pensó mientras se quitaba las zapatillas. Se lanzó al agua. Le costó la mitad de sus fuerzas llegar a ellas. Dos chicas casi adolescentes que no podían más. Se ahogaban. La una se agarraba a la otra y su vida se les escapaba. No había tiempo de pensar como. A una la agarró por el cuello desde atrás y a la otra con la mano por el pelo. Separándolas para que dejaran de agarrarse.
    Esa fue una solución momentánea. Porque ahora se agarraban a él cómo su tabla de salvación. Se hundían los tres. Un esfuerzo y un gritó dejaron a una callada. Y se soltó de su cintura momento que aprovecho para con los pies solo intentar nadar hacia la playa. Poco a poco. Hablando les consiguió acercar lo suficiente para que una de ellas, la que mas entera estaba, pudiera ir sola hacia la salvación. La otra estaba casi sin sentido.
    La gente en la orilla empezó a arremolinarse al darse cuenta, pero nadie entraba a ayudar. Solo cuando la primera pudo poner los pies en el suelo alguien entró al mar a ayudarla a terminar de salir.
    Esa misma persona entró de nuevo a ayudarle a él. Sus fuerzas estaban al límite no le quedaba fuerza ni para salvarse el mismo. Unas manos le quitaron a la otra chica de las suyas y entonces se dejo ir. Ya no había más dentro de él. Lo había dado todo. No intentó luchar más. Se quedó a merced de las olas.
    No sabe lo que pasó ni cuánto tiempo estuvo, sus fuerzas, pocas, entraron en su cuerpo. Su mente era la que le obligaba a no vencerse. Por fin puso un pie en el suelo. Ya no le cubría el agua. Pensó solo en las dos chicas y en su vida. Miró a la playa. Estaba a más de un kilómetro. Por fin salió del agua y se acercó al sitio.
    Estaban reanimado a la segunda mientras la primera de pie junto a ella rezaba para que se salvará. Por fin tosió.
    Solo buscó sus zapatillas y se fue andando.

  • Cosas de mi Cabeza

    Llorar

    Cómo saco unas lágrimas que no salen?
    Necesito llorar para tranquilizar mi vida. No quieren salir. Se quedan dentro formando un río de penas y lamentos. Pero hay que llevarlas al mar o al océano para que mi paz vuelva. El dolor es mucho, la pena mayor, y la impotencia por no entender no tiene medida.
    Necesito llorar. Que fluyan mansamente. Que libere la angustia. Que den paso a la indiferencia. Que deje de mirar donde nunca debí. Que deje de soñar lo que nunca debió de existir. Que vuelva mi camino a mi niñez y los principios recuperen la verdad de mi vida.
    Me aturden las ideas y la imaginación me borra las palabras. Mi sueño me desvela y el hambre no me deja comer. Estoy tan atolondrada que pienso si no soy yo.  

    Necesito llorar. Sola. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Un cumpleaños más

    Somos tan insignificantes que ni la vida nos pertenece. Por más que creamos que la dominamos y que todos los días hacemos lo que queremos. Que nada ni nadie manda en nuestra vida.
    En un solo acto nos la quita. Y sin aviso. El Mundo no se para. Ni nadie se para por tu ausencia. Ni tú misma te das cuenta que ya no te pintas los ojos. Ni te levantas por las mañanas, ni amas, ni sufres. Que insignificantes somos.
    Pero sí es importante nuestra vida cuando la relacionamos con la vida en general. No sólo con la tuya.
    Eres una gota de agua, un soplo de frescura, un grano de tierra. Pero ese grano, ese soplo, esa gota hace un universo de vidas. Una con otra hacen mundo y si das a los demás la oportunidad de disfrutar, de hacerlos felices, de sentir y amar, tu vida tiene sentido, tu existencia vale la pena.

    Tu vida vive, cobra importancia, eres importante.
  • Cosas de mi Cabeza

    A Concha

    Y fué a la vez. Lo pasamos juntas. Y ahora se ha adelantado. Las lágrimas contenidas de Pedro me han llegado hasta donde tú ya sabes. Las que no salieron de sus ojos las he derramado yo. Y qué? Para vivir necesitamos fuerzas y tú las tuviste. Y yo también. Hasta que ver que se acabaron. Las tuyas siguen en nosotras. Gracias por tu pundonor. Por dar y mostrar cómo hay que vivir esta maldita enfermedad. Gracias y fuerza. La necesitamos todos.

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  • Cosas de mi Cabeza

    La Comba

    Tenía que cruzar el parque casa vez que hacía el recorrido diario de mi trabajo. De oficina en oficina. Trajeado, con mi portafolios. Y todo serio, como corresponde a una persona en mi caso. Todos los días me cruzaba con los mismos niños del colegio que había. Y me quedaba mirando de paso a sus juegos.
    Sin saber porque un día al pasar por un grupo de niñas que con la comba saltaban alegremente por parejas, me metí en medio. Empecé a saltar y éllas, con sorpresa al principio y llenas de estupor, siguieron con la comba dándole.
    La sorpresa nos la llevamos todos cuando seguí el ritmo infernal que infrinjan a la cuerda y sin perder paso, acompañaba a mi compañera de saltos, haciéndolas reír y disfrutar sin parar. El juego consiste en saltar y en un momento concreto dar paso a las siguientes. Así que salí y entraron una pareja nueva. Aplausos y risas.
    Pero que hago saltando a la comba?. Ni me acordaba que yo había sido niño también, que había saltado a la comba, y con el casco recorrer las baldosas, y con el aro bajar las cuesta de mi pueblo, y los tirachinas de madera con las gomas de las ruedas de camión, los «monopatines» que nos hacíamos con los cojinetes que nos regalaba el herrero, y la goma con las niñas, y el guá, el zompo y las muñecas de trapo.
    Arrinconamos nuestra niñez en los cajones con cerradura, y nos volvemos hierros viejos con herrumbre, dejamos pasar las horas muertas mirando los blancos techos, y pisamos las aceras dejando caer nuestros pies en cualquier sitio, sin recordar que las juntas de los ladrillos son las rayas del casco.
    Nos vestimos de corbata y tacones sin darnos cuenta que el pantalón corto y falda plisada es la sencillez, tocar las palmas y saltar de cama en cama no se le permite a los mayores.

    Qué pena de madurez sino se recuerda la infancia.
  • Cosas de mi Cabeza

    Hola, quién eres?

    -Hola.
    -Hola. Quien eres?
    -No lo sé. Y tú?
    -Yo tampoco. Y que haces aquí?
    -No lo sé. Y tú?
    -Yo tampoco. Sabes una cosa?
    -Si la sé.
    -Claro. A mí me pasa lo mismo. Desde que has empezado a hablar. Ya sabía lo que ibas a decir.
    -Que raro, no?
    -Si. Oye se lo decimos a los demás?
    -Estamos solos. Ya he mirado por todos los sitios. Y no hay nadie más.
    -No hay luz.
    -No. Y creo que no hay nunca.
    -Tu oyes algo?
    -Sí. Oigo a otros como nosotros. Pero distintos. Más raros.
    -Y donde están?
    -Estarán fuera.
    -Tú quieres salir?  
    -No. Todavía no quiero salir.
    -Ni yo tampoco. Ya vendrán a por nosotros.
    -Aquí se está muy bien. Y ahora que sabemos que estamos los dos mejor.
    -No contaremos cosas.
    -Cómo no te veo dime como eres?
    -Anda! No lo sé. Yo tampoco me veo. Pero si que me imagino.
    -Pues cuéntamelo.
    -Vale. Mira me imagino con el pelo rubio. Y los ojos verdes.
    -Yo no. A mí me gustaría tener una melena negra y brillante. Y los ojos igual. Pero no dices que piensas lo que yo?
    -No. te he dicho que pienso lo que tu vas a decirme. Y casi acierto siempre.
    -Sabes una cosa?. Tengo ganas de verte de verdad. Y darte un abrazo.
    -Pues dame lo.
    -No puedo. Aunque estamos juntos no te puedo tocar. Ya me gustaría.
    -Pues entonces sí que quiero salir ya. Quiero verte y tocarte. Siento que estamos muy unidos.

    -Pues tendremos que esperar un poco. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Maldito Espejo



    -Contigo no me voy, eres gorda!!.
    Sorprendida y asustada me quedé. Pesaba menos que mi amiga y era más alta. Me hundió en la miseria. El ahogo me lleno la garganta de lágrimas. No pude resistirlas.
    El espejo era mi canalla. Cada vez me decía lo mismo.
    -Estas gorda y fea.
    El cuarto de baño era mi habitación. Mi cama un suplicio y la calle el infierno. No entraba nada que no fuera asalir de mi cuerpo. Fuera lo que fuera. Delante de los demás me juré que nunca me notarían nada. Salvo que me verían más delgada y guapa cada día. Los días y semanas pasaron y el malajede aquel espejo no tenía otra palabra en su boca. Gorda. Me encerraba en el aseo. Y hacia lo que fuera para sacar de mi cuerpo todo. Absolutamente todo.
    Y el día llegó. Me caí al suelo en la puerta del colegio. Me desperté en el hospital. Llena de tubos y rodeada de médicos. Abrí los ojos y grité de miedo.
    Me dijo una médico al oído, casi en un susurro, que estaba bien. Que ella me mimaría. Y que ahora descansara.
    Cuando abrí los ojos de nuevo, mi madre estaba a mi lado. Con ojos de amor. Me llenó de besos. Besos y abrazos. Y me dijo tu eres muy especial, eres mi princesa, mi hija, y eres la reina de mi universo. Vamos a poder.
    Decidí decirle a mi madre qué es lo que había hecho para que ella me explicara por qué. Solo me dijo que me enseñaría a mirarme con la misma verdad con la que ella lo hacía. Una mirada de complicidad surgió entre mosotras.

    Fue el principio de mi nueva vida, el camino que nunca debí abandonar.

    Fue el principio de una nueva vida
  • Cosas de mi Cabeza

    Perder

    Mi vida se reduce a perder amigos. A encontrar una moneda en mi bolsillo. A quitarme el hambre de encima. A pensar como lavo mi camisa. A mirar más mi coche, la cama esta dentro. A ver las horas pasar. Y cada segundo me doy más cuenta que sólo yo soy el responsable de esta situación.
    Nada ni nadie me trajo hasta aquí. Solo yo fui dando los pasos cambiados para llegar.
    Siempre me coloqué en el peor sitio del cine. Elegí la carretera con más piedras. Busqué en el escondite vacío. Y entré en la puerta falsa. Le dije sí a la que me quería. Y trabajé donde no me querían.
    Solo yo soy responsable de mi vida.
    Y ahora tengo que vigilar el coche. Dejar que los amigos se vayan y encontrar una barra de pan.
    Solo yo elegiré como cambiar mi vida. Y cuándo lo decida.
    Tendré a mis amigos. Querré a la mujer que amo. Trabajaré donde me aprecien. Y mi cama estará fuera de los ojos de los demás.

    Solo yo 
  • Cosas de mi Cabeza

    La Carta

    Abres el buzón y la encuentras. Y mira que lo sabías. Sabias que en algún momento te llegaría esa carta. Blanca. Inmaculada. Con su letra inconfundible. Con el sello y el matasellos de siempre.
    La coges y la abres con mucho cuidado, como si no quisieras hacerlo. Sabes lo que dice pero no quieres leerlo. Sacas muy despacio ese papel blanco, y notas algo extraño. Te das cuenta que algo hay pero que no debe estar ahí. Tomas el sobre de nuevo, le das la vuelta y sí. Esta todo bien. Es su letra, esta tu dirección. El sello, todo bien.
    En ese momento te fijas y el matasellos no es de donde debe ser. No es posible. Esa carta viene de la otra parte del mundo. No puede ser. Que hace élla allí? Porque está allí. Con las ganas que antes no tenías devoras la hoja escrita, sus letras se pierden en un laberinto en tu mente, se esconden en el mar que cae de tus ojos. Dejas de jugar a no querer seguir. La realidad de lo que estás leyendo hace que tu vida cambie por segundos.

    Te está diciendo que está muerto. Y que esa carta te la manda su amiga. Tu vida se rompe en un estallido de cristal de millones de pedazos. El frío del filo del papel te corta por dentro.  Rezas a todos los dioses que no te responden. Todo se acabó. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Grises

    Tenía la capacidad de mirar la tele y contestar a su novio a la vez. Es una mujer. Está claro. La desdicha la puso en la situación de perder parte de esos mecanismos y capacidades que todos tenemos pero que agudizan las mujeres de forma primordial. Los medios técnicos de la medicina le dijeron que su esfuerzo la recompensaría devolviendo poco a poco esa innata capacidad.
    -No sería mejor que se quedara así, en modo hombre? Le dijo su amigo. Así es más llevadera.
    Una mujer con esa vitalidad. De comerse el mundo. Mucho más que muchos hombres. De atreverse no más que cualquiera de ellas con cualquier adversidad. Y superarla.
    Se supo rodear de personas de pura energía. De la positiva. De la que sobra y se recoge con ganas. De la que te transmite sin pedirla. De las personas que aun estando en situaciones mucho peor ni lo parecen.

    Y dejar atrás a las grises. A las chupa energías. A las que te la roban. A esas son las que tenemos que identificar y colocar en nuestra lista de no estar. Por más que la vida nos coloque en lo más extremo y nos falte todo, siempre habrá quien nos de todo.
  • Cosas de mi Cabeza

    El viaje

    Años de espera para subir esos dos escalones solo. Y por fin llegó el momento de traspasar el andén y alcanzar la tarima de madera de aquel vagón añorado. De lujo exquisito. De madera noble. De hilo egipcio y de cortinas de sueños. Sonido de siempre, confundido con anhelos irrealizables por fin cumplidos.
    La educación exquisita de personas a tu servicio lo hacen realidad. El camino empieza, el tren se mueve. Tu corazón palpita. Y tu te estremeces. El nudo de tu garganta no te deja respirar. Te ahogas en el placer del traqueteo y ves en las ventanas los cuadros de tus libros leídos tantas veces.
    El viaje comienza. El anden se vacía. El compartimento esta lleno de todas las cosas que esperas. Las sabanas de hilo. La manta de angorina. Las toallas de rizo. Y el agua de Vichy. Tu mayordomo te espera la orden de abrirte la cama. De calentar tu sitio.
    De llevarte al restaurante. Camareros con chaqué y metre de diseño. Comida de pintura francesa. Servida con los mejores burdeos. Viaja de noche y vive de día. Para en cada postal soñada. Y ahora pisada con ganas. Tus ojos deleitan a tu corazón que sosiega a la vez tu alma. Nunca querrás que termine. Nadie es anonimo, todos tiene las mismas ilusiones, une mas el viaje.
    Ese es el viaje. Que aunque lo repitas no será el primero. No parpadees ni en sueños. Perderás algo que ya no volverá.
    Disfruta 
  • Cosas de mi Cabeza

    Sin suerte

    Esta lleno mi corazón de besos tuyos. Puzle de sentimientos de años. De suerte de amarte siempre. De todos los días construyéndose nuestro amor.  La suerte de mi lado siempre ganando.
    Nuestra vida es la baraja que reparte y me da las triunfos. Pero alguien me la cambia hasta el destino contrario, me abandona y rompe nuestro amor.
    Tristeza y amargura que deja vacío el espacio que tu llenaste. Soledad y amargura. Destino cruel que hunde en el llanto al corazón roto.
    Repones tu conmoción y vuelves por el camino de los dados cargando la suerte y dejando abandonada la maldita baraja de la vida.

    Deja el juego de la vida, busca la serenidad en sus ojos, y piérdete en sus besos. 
  • Cosas de mi Cabeza

    Harina

    Se me escapa de las manos. Parece la fina arena de la playa. Pero aun es más fina. Parece la sal blanca del mar. Pero aun es más blanca. Parece la suavidad del culo de un bebé pero aun es más delicada.
    Su olor no dice nada. Pero en el final de su vida es uno de los olores que más buscamos. Se cría en invierno y se hace mayor en verano. De la tierra a la madera pasando por la piedra. Vaya vida.
    En las manos expertas cobra una nueva vida. La alimenta con su agua, le pone la sal, la toca con suavidad, o con rudeza. Así es ella. Se maneja a su antojo.
    La engorda, la estira, la alarga, la redondea, cuantas figuras tiene a su capricho. Y cuando la dejan tranquila y reposa, cuando menos se lo espera, toma calor en el horno, y cuanto!!, pero en ese momento cobra toda su fuerza.

    Da sentido a su vida, surgen los aromas, se oyen sus cuerpos crujir. Y llega el momento esperado. Llévate a la boca el primer y mejor trozo del cuerpo creado con la harina, suave, blanca, y fina. 

    Y a ti panadera, gracias